No me pude aguantar las ganas de ir a ver al verdulero… otra vez
Duración estimada de lectura: 9 minutos
Visitas: 1,804
Poco después de haber sido chantajeada por el Conserje del Colegio y haberme dejado coger por el a cambio de que me entregara el video comprometedor que me había tomado masturbándome en el pasillo del Cole, mirando como el director se cogía a mi hermana en su despacho…
(Esto es parte de un Relato anterior, lo puedes buscar y disfrutarlo.)
Después de que el verdulero me había violado aprovechando mi estado tan vulnerable en que me encontraba en esa ocasión…
(Esto es parte de otro Relato)
Pasaba a visitar a don Apolinar a la verdulería nuevamente, ya que me había encantado como me había metido la verga el otro día, ese viejo pervertido. Entonces yo no lo sabía, pero luego de la tremenda cogida que me dio, durante varios días me quede pensando en todo lo sucedido, me había tratado como a una puta, me había golpeado para que dejara de gritar y me dejara coger, me había insultado diciéndome una bola de peladeces y me había manoseado rudamente, sin pizca de delicadeza y, sin embardo, no pude más que reconocer que aquello…me había gustado, me había gustado mucho.
La forma ruda y violenta y sin ninguna consideración con que tanto el conserje y después don Apolinar me habían sometido y prácticamente violado, la verdad ahora que lo pienso, sin ninguna culpa, reconocí que me había encantado como me lo habían hecho los dos condenados viejos.
Así que, guardándome mi orgullo, fui a ver a Don Apolinar para que me la metiera otra vez, reconocí que ya me estaba gustando mucho, quizá demasiado, coger con hombres mayores, al menos con esos dos.
Al llegar a la verdulería, cual sería mi sorpresa al ver salir a Doña Juana, arreglándose la ropa, claramente me di cuenta de que el pinche viejo se la había cogido y una rabia incontenible lleno mi pecho, estaba celosa, de un viejo de 65.
Me quede un rato afuera de la verdulería, decidiendo que iba yo a hacer, entraría y lo abofetearía al maldito viejo por haberme puesto los cuernos con otra mujer, a mis 16, estaba celosa del viejo, ni yo me lo podía creer, ya que él me había prometido que yo sería la única, y yo, yo le había creído.
Estuve como una hora parada afuera de la verdulería rumiando mi coraje, hasta que al poco, empecé a calmarme y decidí perdonarlo, con tal de que pudiera coger nuevamente con el maldito viejo.
Entre y al viejo se le ilumino la cara, un poco sorprendido, ya que pensó que jamás me volvería a ver, luego de todo lo que me había hecho.
~Hola zorrita, ¿vienes por más? ~me dijo sonriendo como aquel que ya sabe con toda seguridad, a que había ido yo a verlo.
Yo me puse toda colorada de vergüenza, el viejo sabia, tenía demasiada experiencia y sabia con certeza que mujer que prueba su verga, regresa por más.
~N..no, solo pasaba por aquí ~ Menti, pero en mi voz se notaba la excitación.
~Si claro, lo se ~ me decía acercándose a mí, abrazándome por la espalda y jalándome hacia él.
De inmediato sentí su bulto apretándome las nalgas, me puse toda nerviosa, un tremendo escalofrío recorrió toda mi espalda. El viejo lo noto.
~Lo sabía, vienes por más ~ Y fue a cerrar la puerta y ponerle cerrojo.
Entonces me abrazo y me empezó a besar el cuello, manoseándome las nalgas y las tetas. Se dio cuenta como enseguida se me pararon los pezones y se me pusieron duros. Me levanto la falda y luego de manosearme las nalgas un rato, paso su mano entre mis piernas y me toco el seco, haciéndome estremecer de excitación.
~Ahhhhhhh d…don Apo, no me toque ahí, me pone mal ~ suplicaba conteniendo mis deseos.
~Pero mira nada más como estas de mojada, en verdad eres una puta caliente ~
Metió la mano dentro de los calzones y me empezó a frotar la rajita, al tiempo que con la otra mano se las arreglaba para desabotonarme la blusa, me saco el bra y se dedicó a mamarme las tetas, haciendo que perdiera la razón, abriendo las piernas y abrazándome a él.
~De todas mis putas, nunca imagine que tu fueras la más caliente, condenada chamaca ~
~ De premio, te voy a romper el culo, veras como te va a encantar ~
Al escucharlo, sentí un pánico tremendo, había ido yo sola a verlo para que me cogiera, pero como todo mundo, deseaba que me perforara el sexo, jamás había yo pensado en el culo, era totalmente virgen por ahí, me entro un miedo tremendo.
~N…no don Apo, por ahí no, soy virgen, me va a doler ~
~Jajajaj, si puta, claro está, te va a doler, pero te prometo que después, tu solita me vas a pedir que te lo meta por detrás ~
Uerta de miedo, me separe de el, muy a pesar que ya se me estaba nublando la mente por las candentes caricias de sus dedos en mi rajita, ya estaba a punto de entrar al cielo, pero su amenaza me dejo helada, trate de recoger mis cosas y salir corriendo de ahi, pero una tremenda bofetada del viejo me hizo caer al suelo estrepitosamente.
~A dónde vas puta? Viniste por verga y es lo que te voy a dar ~
Me empezó a quitar la ropa a jalones, me daba miedo de que me la fuera a romper, asi que trate de no forcejear mucho, me deje hacer hasta que el maldito me tuvo toda encuerada tumbada en el suelo.
~Ahora mama ~, me dijo gritando enojado sacándosela y mostrándomela meneándola cerca de mi cara.
Quise negarme, pero al ver a esa hermosura tan cerca, mi mente quiso resistirse, pero mi boca actuó sola, metiéndomela y empezando a mamarle.
Me tenía a su merced, totalmente encuerada, tumbada sobre el piso, mamándola bien rico, hasta cerraba mis ojitos y suspiraba de lo rico que me sabia.
Entonces, tomo un frasco de una mesa que se encontraba cerca, y me empezó a lubricar el culo, metiéndome una especie de crema primero con un dedo, luego con dos, hasta que me metió cuatro dedos hasta el fondo, lubricándome bien el culo, haciéndome gemir de placer.
~Lo sabía, puta de mierda, te gusta que te dedee el culo, ahora vas a disfrutar de mi verga y después vas a suplicar por más ~
El viejo se agacho colocándose detrás de mi tomándome por las caderas para que no pudiera escaparme, cosa que claro está, no pensaba hacer. La rica mamada que le había dado y la deliciosa dedeada que me había dado el, estaban logrando que me calentara y me dejara hacer lo que mi macho quisiera, para eso era yo su puta, como él lo decía.
Me empezó a meter la verga por el culo, haciéndome gritar de dolor, a pesar de tenerlo ya bien lubricado.
– Ayyyyyyyy!! Ayyyyyyyyyyyyy!! Diossss! Diosssss!! me dueleeee!! Esta muy gorda su verga !!! ~
~Aguanta zorra, te lo advertí, al principio duele ~me decía a la vez que me lo enterraba hasta la mitad y me daba tres solidas apuntaladas para que me fuera acostumbrando.
~Ayyyyyy ayyyyyy aghhhhh, duele mucho ~
Aguanta puta, apenas va la mitad ~
Separe las piernas lo mas que pude y con las manos me separaba las
nalgas tratando de facilitarle la entrada a su enorme verga.
~Eso puta, así ~
El viejo comenzó a moverse brutalmente enterrándome ya toda su verga completita hasta el fondo de mi culo haciéndome gritar de dolor mas fuerte.
~Ayyyyyyy maldito, ya no ya no, saquela, me duele mucho ~
~Ya no hay marcha atrás mamacita, ya te entro toda, tienes un hermoso culo traga vergas ~
El viejo me empezó a culear cada vez más rápido, la sacaba un poco y me la metía fuertemente hasta el fondo, sentía sus huevos rebotar contra mis adoloridas nalgas. Así estuvo cogiéndome el culo un buen rato, hasta que empecé a sentir que el dolor iba desapareciendo poco a poco y en su lugar, empecé a sentir más y más placer.
Entonces empecé a gemir como toda una perra, sabía que con ese gemido animaba más al viejo para que me culeara más duro.
~Ahhhhhh!!!, Ufffffffff!!! Ohhhhhh!!! Ohhhhh!!, uhhhhmmm ~ los exquisitos gemidos de placer que daba se escuchaban en todo el cuarto.
–Ahhhhh!!! Tu culo aprieta muy rico ~ me decía el viejo. Solo una que otra me aguanta la mitad y tú te lo tragaste toda. Eres una verdadera puta, naciste para para ser cogida por el culo entre varios ~
El hombre no se daba cuenta lo caliente que me ponían sus palabras, así que, sin más, me empecé a mover, ahora disfrutando esa tremenda cogida por el culo, por vez primera.
El viejo comenzó a moverse brutalmente enterándome toda su verga en mi culo ahora ya no tan virgen, pero seguia apretando, el viejo quería dejármelo bien abierto, lo más que se pudiera.
~ Ahhhhhh, Ufffffffff!!! Ohhhhhh!!! Ughhhhh!!,, asi papi, asi, dale duro, no pares ~
Ahora le exigía más y más, en verdad sí que ya lo estaba disfrutando al máximo, cosa que, al principio, yo no pensaba que eso fuera posible.
Cuando salí de la verdulería, empecé a a hacer un recuento de todos los viejos que me habían cogido en apenas 12 días.
El conserje y su amigo, el padrastro de mi novio, el verdulero, dos veces, Don pedro y su hermano, que nos cogieron juntas a mi hermana y a mí y alguno que otro que de seguro se me escapa.
No te pierdas esos increíbles Relatos, los encuentras en mi página.
Venta de Contenido
