Un sexenio de sexo con María Ann, una hermosa mujer madura
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Esta historia real se desarrolló entre 2015 y parte de 2021 en ciudad Juárez Chih., México. En ese tiempo tenía la necesidad de conocer a alguien dispuesta a ser amantes para vernos en ocasiones y disfrutar del placer del cuerpo cada vez que se pudiera. Para ello se me ocurrió poner un anuncio en una página de contactos vía internet. Mi propuesta en el anuncio era conocernos un poco por el buzón de la página, después vernos personalmente y después de eso el tiempo diría.
Después de poner el anuncio por segunda vez, por fin encontré a alguien con coincidencias en todos los aspectos, su nombre María Ann a quien en lo sucesivo solo nombrare Anita, que era mi forma cariñosa de referirme hacia ella; después de tratarnos un poco en menos de una semana concertamos nuestra primera cita, en la que solo corroboramos nuestra simpatía mutua y nos estuvimos viendo consecutivamente casi todos los días en el mismo restaurante ubicado en una plaza comercial de la avenida Tecnológico, donde nos vimos la primera vez. Quizá lo que más le agradó a Anita es que me comentó la necesidad que tenía de completar el pago del alquiler de la casa que rentaba y sin más preámbulo me ofrecí a prestarle lo que le faltaba y de esa forma salió de su apuro y yo me sentí feliz de poderle ayudar. Eso detonó su simpatía hacia mi e hizo que nos viéramos como ya comenté casi todos los días y a su vez esto dio pie a que pronto tuviéramos nuestro primer encuentro íntimo, que fue el principio de incontables ocasiones por todo un sexenio y esto es lo que principalmente contaré en este relato.
Me faltaba comentar que en nuestras platicas previas habíamos hablado acerca del tema de tener relaciones y ambos coincidimos que era necesario siempre usar preservativo para todo incluido el oral, también ella por tener una hija joven y yo mi familia, el acuerdo era tener la relación en mucha reserva y cuando tenía que a arreglar algún desperfecto de su casa nada de nuestra relación podía revelarse, así que iba como un simple trabajador de reparaciones domésticas.
Esa tarde de julio de 2015, estando en plena mesa del mismo restaurant que era el favorito de Anita, me dijo ella; siento que ya es el momento de corresponder a tanto detalle de su parte y también ya no me puedo aguantar de las ganas de ser suya, espero no verme mal con mi propuesta, obvio le respondí con mucha aceptación y le hice ver que ya éramos personas adultas y sabíamos muy bien que ese era el fin del anuncio. Así fue como muy disimuladamente se acercó y me dio el primer beso en la boca con sabor a su limonada que estaba degustando en ese momento. A partir de ahí, la relación dio un giro, empezamos a hablarnos con más confianza y para cuando terminamos de comer, percibí que ella como yo ya no podíamos esperar más y al salir del restaurant en pleno estacionamiento, la abracé hacia mí, nuestros cuerpos se juntaron, sentimos nuestro calor y las partes intimas que por encima de la ropa se sentían excitadas, yo sentía muy ricos sus pechos en el mío, y también mi pene bien erecto encajaba perfectamente en su venus, y con unos movimientos que hizo, le correspondí igual y le dije vamos a un lugar a quitarnos las ganas. Ella accedió con una sonrisa pícara, aunque con algo de pena, pero era mas la calentura y sin más que decir nos fuimos en su auto porque el mío era del trabajo.
A corta distancia de la plaza comercial hay varios moteles, así que elegimos el mas cercano y vaya que nos tocó una habitación muy bien, recuerdo que tenía espejo en el cielo justo arriba de la cama, en el cual podía ver sus nalgas cuando ella estaba sobre mí, o ella se excitaba cuando yo estaba sobre ella y veía todos mis movimientos, la verdad la habitación estaba muy bien la decoración. También contaba con TV de canales para adultos, pero a esa ni caso le hicimos; recuerdo que le dije para que quiero ver una pantalla cuando aquí tengo a alguien de carne y hueso, alguien de verdad, y eso le agradó.
Muy pronto apenas entramos ella levantó sus brazos, provocando en mi más el deseo que ya traía, luego me acerqué, le di de besos, la abracé con fuerza hacia mí, y nos fuimos caminando a pasitos lentos a beso y beso, abrazo y abrazo, yo caminaba hacia el frente y ella daba pasitos de reversa dejándose guiar por mí con sus ojos cerrados hasta llegar al borde de la cama y ahí poco a poco se fue venciendo hasta quedar tendida sobre el colchón y obvio yo sobre ella. Después me bajé de la boca a sus ricas orejas que la hacían arquear la espalda cuando le posaba mis labios por encima de ellas y más cuando le metía la lengua por el oído. De ahí me bajé a su cuello también muy sensible y le dí de besos mordelones como ella les dice, pero sin que se le marcaran. Después jalé un poco el cuello de su vestido y para mi sorpresa no traía sostén, eso inminentemente me prendió más y como ella sintió que yo quería ver más me dijo que desabrochara el zíper de su vestido ubicado en la espalda, ni tarde ni perezoso lo hice y voy viendo aquellos turgentes pechos deliciosos, muy blancos como toda su piel, con la aureola rosadita y un pezoncito de gata delicioso que me invitaban a amantarme y me prendí como chico.
Mientras ella me amantaba, mi mano derecha que estaba libre, la introduje por debajo del vestido y fui explorando sus piernas desde la rodilla hacia arriba y sorpresa, tampoco llevaba bragas, eso me excitó mucho más y mis dedos empezaron a hacer de las suyas en aquel suculento bizcochito que ya nadaba en sus propios jugos. (Después ella me confesó que iba a raíz, o sea sin sostén ni bragas porque ella quería el encuentro ese día y para que fuera más fácil).
Después de unos 15 o 20 minutos de estar así, le subí el vestido hasta la cintura más arriba del ombligo, le di su atención a esa zona y fui bajando a besos y mordiditas hasta llegar a su coño hirviente, que lucía sin pelito alguno, según me dijo se había depilado con láser, también rosadito como la aureola de sus pechos, le di de besos en sus labios vaginales y con eso empezó una orquesta de gemidos, y más cuando acerque mi boca a la parte de arriba de su abertura vaginal, le despejé bien la vulva abriendo sus labios para darle placer directo a su clítoris y eso casi la volvió loca de placer, subió de tono sus gemidos y empezó a decirme ya cójame, ya no aguanto las ganas y claro yo no me hice del rogar, ella jaló un condón y me lo puso y sentí ese calor rico que se siente al entrar por primera vez a un bizcochito, ella al ir entrado se arqueó un poco de su espalda , pues no se podía mucho porque estábamos haciéndolo en la posición del misionero, uff fue maravilloso estar poseyendo aquel cuerpo monumental y ver la cadena de expresiones sonoras y de su cuerpo al recibirme con tanta entrega, me abrazaba la cintura con sus piernas, y cuando yo arremetía , ella hacia lo contrario para que mi verga le entrara más y me decía frases eróticas que me calentaban mas y me hacía también usar ese leguaje. Por ejemplo, me decía cójame, cójame más, métamela toda, más rápido, quiero toda su leche dentro de mi coño y yo le decía que rico culo, que rico bizcochito me estoy cogiendo.
Luego le dije que se pusiera en cuatro, esa posición que tanto me gusta, pero empezamos con la de misionero porque, así estábamos al principio y aparte a ella así es como le gusta, para que le besara y le mamara sus chichis a la hora de estarla penetrando. La verdad al ver su hermoso trasero al estar de perrito, no me pude quedar callado y le expresé mi admiración por tan bonitas nalgas, una piel blanca y lisa como terciopelo, adornadas con la tentadora raja de su culo, que me invitaba a comérmelo; me perdí entre sus nalgas y le di de besos y lengua en su chiquito tentador y para mi sorpresa eso le detono otro gemido altamente placentero para ella, le seguí dando un rato con la intención de que me pidiera se la metiera por ahí. Todo iba bien después le metí mi meñique y lo recibió gustosa, después el índice y también y ya para dar por terminada la preparación de estimular su esfínter anal le introduje además del índice el dedo medio y pegó el grito, que así no porque le dolía.
Entonces agarré la onda, me prendí de su coño que ya escurría y escurría sus jugos y de nuevo la empecé a penetrar duro y dándole de nalgadas de las que suenan y arden un poco, así nos gustaba a los dos, a ella que la nalgueara y a mi darle de nalgadas según la intensidad que ella me indicara. También le acariciaba su chiquito o le metía uno de mis dedos delgados bien lubricado y eso la volvía loca. Y con la otra mano le acariciaba las bubis o su clítoris para darle más placer.
Después de un buen rato se cansó de estar arrodillada y la puse en 7, para seguirle dado dedo por su culito, nalgadas y agarrando sus chichis y metiendo mano en su coño para acariciar su clítoris. Posteriormente me dijo que quería más de misionero, así nos acomodamos, le puse una almohada bajo de sus nalgas para que quedara más levantada su abertura vaginal, eso fue estupendo. Muy pronto ella levanto sus piernas me abrazó con ellas y me dijo dele rápido que ya voy a terminar. Así lo hice y como en unos cinco minutos de vaivenes empecé a sentir sus espasmos del orgasmo inminente, eso me provocó también mi orgasmo y ella lo notó al sentir como se me aceleró la respiración y me dijo los quiero dentro y así fue, exploté dentro de sus entrañas. Al sacar mi verga de su coño me dijo quiero su leche en mis nalgas, yo muy obediente escurrí el condón y le embadurné de semen sus pompas hermosas, para cuando terminé de esparcirle el contenido de mi semen ya se había dormido, entonces me recosté a su lado y la giré para que quedara de cucharita, con sus nalgas rosando mi paquete de genitales. Dormité un rato y me desperté con el garrote otra vez bien duro, y ella al sentir mi movimiento también. Giró su cabeza, así como estábamos y se me prendió a besos, eso me indicaba que quería más igual que yo y le correspondí con el mismo fuego.
Me susurró en el oído enseguida quiero que me la meta así de ladito para besarnos torcidos, y para que me acaricie mi panochita por enfrente con una mano y con la otra una de las bubis, pero antes hagamos un sesenta y nueve, sus deseos eran los míos así que me puso el condón, nos acomodamos y empezamos el jugueteo, yo quedé sobre ella y le pude dar lengua y besos a toda su vulva hasta su culo, por mí no había prisa yo me podía seguir comiendo aquello hasta que ella dijera, y eso fue justo hasta cuando aparte de darle lengua en su bizcochito le metí un dedo en su chiquito eso le aumentó la temperatura y me dijo las palabras que se hicieron clásicas entre nosotros, “ya quiero que me coja, ya quiero que me la meta” y yo muy obediente como siempre atendía sus palabras. Me bajé de ella y pronto se puso de cucharita ofreciéndome su manjar de nalgas, recostada de su lado derecho y con la pierna izquierda flexionada un paso hacia adelante con una almohada entre sus rodillas. Así, me estaba ofreciendo todo su hermoso trasero con su par de pompas, su provocativa raja y su hermoso fundillo invitándome a darle de todo lo que ya habíamos probado. Hicimos todo lo que ella deseaba en esta posición y posteriormente cambiamos a las posiciones que ya habíamos practicado, pero como ya era el segundo round tardo para vaciarme y ella se subió arriba de mi para cabalgarme, primero viéndonos de frente para que le mamara sus pechos o la besara, después se giró para que viera como se la metía y mostrarme el panorama de todo su trasero a la hora de estarse engullendo toda mi verga.
Luego cambiamos a la de sentarme en una silla y ella sobre mí y fue también bastante erótica esa posición, ver sus movimientos para tragarse mi verga, ver cómo le palpitaba su culito y podérselo acariciar, igual jugar con sus chichis y de vez en cuando un beso torcido como le decía ella; así estuvimos, hasta que me dijo quiero de misionero, y así fue como terminamos, primero ella y eso detonó también mi orgasmo que me hizo explotar dentro de su coño. Esta vez me dijo, los quiero en las chichis y así lo hice. En esta ocasión, no nos dormimos, sino que nos quedamos entrepiernados y acariciándonos, lo que provocó que ya fuéramos por el tercer round, pero a ella le cayó el veinte de que ya era tarde, se nos habían pasado cuatro horas y ya era el tiempo límite para regresar a su casa con su hija.
Después de eso hubo incontables encuentros en que hacíamos de todo, menos penetración anal que nunca me lo permitió, cuando llegamos a tratar el caso me decía ese es mío, solo lo puede acariciar, pero metérmela por ahí no. Esos intentos fueron varias veces, y las mismas veces que me repitió la misma frase. Durante esos seis años por ser tan atenta conmigo, le apoyé en todo lo que pude, desde arreglarle su auto, su casa, pagos de recibos, de renta y demás necesidades que le podía ayudar. Todo eso a pesar de que a veces se me desaparecía por dos o tres meses, situación por la que presentía que a lo mejor se veía con alguien más, pero nunca ni se lo reproché ni le comenté nada al respecto. También una vez le tenía que entregar un dinero y no me contestaba, entonces fui a llevárselo a su trabajo, y me dijeron que ahí no trabajaba nadie con ese nombre ni había trabajado antes, eso sí se lo dije, pero su forma de no hallar que responder claramente me di cuenta que me había mentido sobre su supuesto trabajo en esa empresa. También en uno de nuestros encuentros, me dijo que no le tocara sus pechos porque le dolían mucho y que le habían salido unos moretones, tampoco le dije nada, pero si me dio a pensar otras cosas. Sin embargo, por la forma en que se me entregaba y el placer sexual rico que me daba le dispensaba ese tipo de cosas.
Por ultimo ya casi para terminar mi relato, les cuento el último encuentro que tuvimos que después de reflexionarlo fue como la despedida planeada de su parte. Esa vez ella tomó la iniciativa de casi todo lo que hicimos, me hizo un oral espectacular desde mis testículos hasta todo mi pene, los acarició con sus manos, los besó, los lamió haciendo un 69, yo abajo y ella arriba. Hicimos la de perrito, el 71, el 21, la de cabalgarme de frente y voleada de espaldas para terminar con su favorito misionero. Fue un solo round, pero muy largo, debido a que el día anterior también habíamos cogido intensamente.
Quedamos de vernos en dos días, y cuando ella me llamó supongo para confirmar la hora no escuché el teléfono, porque me había quedado dormido a la hora de tomar un descanso y también porque traía síntomas de resfriado. Al ver su llamada, se la regresé todavía a buena hora, pero no me contestó, al igual los mensajes de whatsapp y SMS lo que me dio a entender que a lo mejor también estaría dormida, pero al siguiente día tampoco me contestó y ya más tarde ni las llamadas entraban a su teléfono ni recibía los mensajes, lo que ya me dio a pensar que sería otro de sus distanciamientos que veces se tomaba, pero tampoco fue así, esta vez ya no le puede contactar por ningún medio. Lo de menos hubiera sido ir y buscarle para saber que estaba bien, pero la sintomatología que yo sentía se empeoró hasta el grado de caer en cama y sin poder caminar me fue imposible ir a buscarle.
Al reflexionar muy profundamente he llegado a la conclusión que me aplicó su lema; ella me decía que solo duraba seis años en cada relación y conmigo se cumplieron, solo que como no hubo un indicativo en ese tiempo que me hiciera pensar en que el fin de la relación estaba cerca. Actualmente que ya me siento mejor y que he ido recuperando mis habilidades físicas y salud, me gustaría encontrarme con ella, no le hace que no sea como antes, pero solo para saber que está bien y que le ha ido bien. Mi lema es que a quien he querido, siempre le amaré, aunque la relación termine y le deseo lo mejor, así sea con otra persona que no sea yo.
Mas delante contaré algún relato de los tantos encuentros que tuvimos. Espero este sea del agrado de quienes lo lean.

Hermoso relato. Me encantó. Son tan ricos los encuentros cuando los dos tenemos el mismo deseo.
Intento explicarme porque Ann te negó el culo. A mí me enciende si me lo piden. Y gozo mucho.. Entendí que a vos te brinda placer entrarle por atrás a tu chica. Haz hecho sexo anal con otras parejas ?