Por abrir una puerta me lleno de leche
Duración estimada de lectura: 3 minutos
Visitas: 1,237
Hola, amigos lectores. Espero que les guste lo que les voy a contar.
Esto me pasó hace unos días. Yo trabajo de seguridad en un edificio, siempre por la noche. Todo empezó cuando eran casi las 3 de la mañana. Suena el teléfono, atiendo. Me dice un señor que se llama Gregorio, de unos 57 años, pidiendo si lo puedo ayudar. Le pregunto de qué manera. Su respuesta: me quedé encerrado en el baño.
Yo le digo: ¿cómo entro?, pensando que estaría la puerta con llave. Me dice que no. Me dirijo, entro al departamento. Le pregunto si tiene alguna herramienta. Me indica dónde están. Después de un buen rato, pude abrir la puerta. Cuando se abrió, sale él totalmente desnudo, con su verga semierecta, bastante grande, muy cabezona. A mí me encantan las vergas, me quedo congelado.
Gracias, gracias, me dice. Tardo en responder y me dice: ¿cuánto te debo? No, no, por favor, nada. Le extiendo la mano para saludar y retirarme, y sin querer le toco esa verga. Uy, disculpe, no fue a propósito. No hay drama. Me retiro. Cuando me voy, me dice: tu turno termina a las 6, ¿antes que vaya, vení?
Pasaron las horas, terminé el turno y me llama. Subí. Llegó, me había preparado un desayuno. Se había puesto una bata y se veía esa tremenda verga. Ponte cómodo, me dice. Mis ojos querían comerlo. Me siento. Él se acerca y me dice de nuevo: ponte cómodo, estoy bien. Mira, te observé y me parece que te gusta esto. Quieres tocarlo, ¿dale?
Agarro y empecé a pajearlo. Su verga se puso dura, tan gruesa y larga, 27 x 6. Empecé a chupar, no podía creer lo que tenía. Me sacó toda la ropa. Fuimos a la cama. Hasta me puso una crema en mi culito y de a poco fue entrando, muy lentamente, hasta que se lubricó. Entraba y salía hasta que entró toda. Sentir cómo me palpitaba mi culo. Me decía: ¿te gusta? Sí, sí. De lentamente a más rápido y yo gozaba genial, como una gata.
Antes de que terminara, me la saca, se acuesta boca arriba y yo me siento arriba de esa torre. Ahí sentí más placer, una delicia. Hasta que me dice: ¿te la tragas o te lleno de leche? Llenáme. Sentí un hermoso chorro de leche que entraba. Después de unos minutos, me la saco, seguía dura. Aprovechando, empecé a chupar hasta que volvió a llenar mi boca de esa leche tan rica. Espero que sigamos cogiendo.
