Por ir a un pool borrachos
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La semana fue bastante complicada, había estado trabajando duro. Para los que no me conocen, soy Sebastián, de 43 años. Mi esposa Noemí, una morocha hermosa de 43 años también, de 1,55 de altura, linda cola y hermosos pechos. Ella es profesora de secundaria.
Habíamos decidido con mi mujer que sería lindo salir una noche como cuando éramos jóvenes. Fue así que nos preparamos para la noche salir un rato, aprovechando que es viernes y mañana no trabajamos.
Ella vestía un vestido un poco más arriba de las rodillas y una camisa rosa que dejaba ver su figura y resaltaba sus pechos. Salimos a comer y a beber un poco, luego nos fuimos a jugar al pool. Decidimos después de tomar vino con la cena seguir ahora con cervezas. Mala idea, no se debe mezclar.
Al rato ya estaba medio borracho, pero seguíamos pasándola bien. Al rato llegaron dos hombres medio borrachos y un muchacho que resultó ser uno de los alumnos de esos que traen problemas en el aula de mi esposa. Ellos se sentaron cerca de nuestra mesa de pool y cada vez que mi esposa pasaba cerca o se posicionaba para hacer su tiro, le decían cosas de su cuerpo y lo que le harían.
Seguimos jugando y cada vez estábamos más borrachos. Ella se apoyaba en la mesa para no caerse, así que intentó irse al baño apoyándose en la pared. Su alumno al verla la ayudó y la llevó al baño, pero no fue justamente al de mujeres, la llevó al de hombres. Ella intentaba por todos los medios sentarse, pero no podía por sí sola, así que le bajó la tanga viendo en primer plano ese hermoso culito y su tajito, haciendo que se sentara. Mientras ella estaba ahí, entró uno de los tipos a verla. Se le pusieron los ojos como lobo cuando ve a un cordero, se acercó a ella, se desprendió el pantalón sacando su pene y obligándola a que chupara. Este era fino y venoso, no muy largo, pero se lo metía hasta que chocaran los testículos en la pera de mi esposa, quien hacía arcadas cada tanto.
Pero no se conformaría solo con eso. Ambos ayudarían a mi mujer a pararse y el tipo dijo que la llevaran a la camioneta que estaba afuera. Era un furgón cerrado y tenían un colchón en él, ya que uno dormía ahí.
Al salir al salón, los dos la llevan cuando se sumó el segundo hombre. A todo esto, yo me había quedado dormido en una silla.
Apenas la subieron le sacaron la ropa y se la pasaban uno y el otro, inclusive su alumno que hasta disfrutó de su linda cola. Era obvio que hasta la doble penetración no pararon. Después de un rato apareció desnuda con la ropa en la mano, se vistió y me llevó a casa.
El lunes su alumno la cruzó en el colegio y le dijo que había estado muy linda y se portó como toda una putita. Se volvió a encontrar con los tipos y el muchacho tiempo después, pero ahora sin estar borracha.
