Me convertí en la putita de la agencia de autos
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Hola soy Jenn tengo 29 años, trabajo en una empresa de venta de autos, específicamente soy una agente de ventas, llevo trabajando en esta sucursal dos años y la verdad me va muy bien, hace 1 año hubo un congreso en Yucatán en México, muchos de los agentes de ventas con mejores números fuimos invitados a pasar tres días todo pagado para pasar unos días en la playa, soy blanca 1.67 delgada, ojos miel, senos grandes, piernas marcadas y un trasero que claramente es mi mayor atributo.
En ese momento estaba soltera y sin ningún compromiso, por lo general llamó mucho la atención porque me gusta verme siempre atractiva y que los chicos me vean así, el primer y segundo día todo transcurrió entre comidas, reuniones y capacitaciones, pero en la tarde del sábado se rompieron filas y cada quien podría hacer lo que quisiera con su tiempo, mi plan era conocer un poco y salir a explorar, al salir del hotel dos compañeros iban de salida y me preguntaron que hacia donde me dirigía, la verdad no tenía una ruta clara, solo quería pasarla bien.
Ellos eran dos compañeros que pertenecían a la sucursal de Monterrey en México, la verdad ambos eran muy atractivos con un cuerpo espectacular, 1.80 y ojos hermosos, además de ser guapos eran muy lindos porque siempre se portaron atentos y muy cariñosos.
Recorrimos parte de la ciudad de Mérida y nos tomamos unos tragos en un bar, la verdad me la estaba pasando increíble, después de las 12 de la noche empezamos a beber tequila y debo confesar que si de porsi soy muy apasionada, con el alcohol me convierto en una bomba de coquetería total.
Ese día llevaba falda blanca tableada y corta, huaraches y blusa ajustada de tirantes de color roja, con el paso de la noche la charla se tornaba mas erotica y caliente, empezamos a jugar a la botella y a confesar muchas cosas íntimas y personales, ambos eran divorciados y yo soltera por lo que nadie tenia compromiso.
La música cada vez era más buena y empezamos a bailar, primero salsa y luego piezas más sensuales, me alternaba bailando con uno y con otro, antes de que cerraran el bar baile la última pieza con uno de ellos, era una canción de reggaetón que para esas horas el ambiente estaba ya muy caliente, sentía como su cuerpo se acercaba al mío y me encantaba, por mi parte me movía muy sexy no solo para provocar a mis amigos sino a todos los que claramente me miraban desde sus mesas.
No me di cuenta cuando, pero el otro compañero ya estaba detrás de mi mientras estaba en la pista, los tres bailando al mismo ritmo con varios grados de alcohol, en ese momento yo no podía pensar, el roce de su cuerpo era muy excitante, a tal grado que mis pezones rozaban en sus torsos fuertes, de pronto parecía que todo había cambiado, la música se escuchaba suave, sus cuerpos los sentía cada vez más cerca, uno de ellos tomó la iniciativa y me tomo de la cintura y me hizo saber lo excitado que estaba, sentí algo muy duro detrás de mi, su verga era durísima y no pude contenerme, en vez de alejarme, me pegue más a él, frente a mi una boca se movía cerca de la mia, no podía creer lo que estaba pasando, estaba en medio de dos hombres fuertes y listos para hacer conmigo lo que quisieran.
La música continuó y nuestros cuerpos dejaron de usar la distancia y de pronto éramos los tres bailando al mismo ritmo, sus cuerpos pegados al mío era demasiado excitante, al poco tiempo sucedió lo inevitable, uno de ellos logró aterrizar en mis labios y yo no hice otra más que corresponderle, sus labios, su lengua, su aliento ahora también eran míos.
Terminó la canción y no había nada que decir, él pidió de inmediato la cuenta y los tres salimos del bar, pedimos un taxi y de camino al hotel la aventura se pondría mejor, estábamos a 40 min del hotel en la playa de progreso, no habíamos avanzado ni un kilómetro cuando sus manos empezaron a navegar mis muslos, ambos empezaron a rosar sus labios con mis oidos diciéndome cosas realmente excitantes.
Para ese momento sus dedos empezaron a tocar las puertas de mi cuerpo, 4 dedos entre mis muslos, moviéndose como ninjas debajo de mi tanga blanca hundiéndose suave por mis labios…
Ahí no pude detenerme, nunca había tenido tanta excitación al mismo tiempo, así que yo misma les pedí que besaran mis pezones, al mismo tiempo desabroche sus pantalones y no supe de mi, estaba poseída con sutileza pero con prisa saque sus penes de sus boxers que eran muy grandes fuertes.
Empece a masturbarlos mientras ellos lamian mis pezones y arrancaban mi tanga, por el retrovisor miraba los ojos del taxista que sin decir nada, sabía que lo veía todo, luego empezó el juego a 4 dedos alternados en mi vagina, las lenguas en mis senos duros combinaban con lo que sucedía entre mis muslos.
No era yo, era una mujer diferente, era la primera vez que tenia tres penes duros para mi, tres hombres excitados gracias a mi, me sentía poderosa, yo mismo le dije al conductor entre gemidos que se detuviera porque quería tenerlos dentro, mientras lo hizo una lengua deliciosa se movía dentro de mi, mientras la otra lamía mis pezones sin descanso, mis manos ocupadas masturbando suave sus penes gimiendo como loca.
El taxista se estacionó a un costado de la carretera detrás de de un poco de maleza., no dijimos nada, como si cada uno supiera su lugar, nos bajamos sin decir nada, al estar cerca de la playa la tierra parecía arena, no dije más, yo misma me quite la tanga humeda, me hinque frente al auto, mi culo se puso para ellos, mis nalgas semi abiertas eran su mejor vision con los luces tenues alumbrando, mis dos amigos parados frente a mí con sus piernas desnudas y sus penes deliciosamente erectos frente a mi cara, el taxista, un joven de unos 20 años mirando el espectáculo paciente, cómplice, le extendí la mano y era mi tanga, sabia lo que tenia que hacer, la lamió y aspiro todo mi aroma, mientras tanto yo, observando la belleza de esos miembros brillantes listos para ser chupados…
Los bese lento saboreando cada centímetro, ambos eran muy grandes y apenas cabían en mi boca, sus vergas eran deliciosas, jugosas, saladitas, solo el ruido de algunos insectos eran quienes rompían el silencio, pero eso iba a cambiar, mis manos en el cofre y lista para ser empotrada, mis labios escurrían y lo mejor estaba por empezar.
Entra despacio y siento el cielo, mi amigo me empieza a coger, mis gemidos se escuchan en todos lados, me jala del cabello mientras me da nalgadas, dos manos acarician mis senos y aprietan mis pezones, yo retribuyo masturbandolos y esto parece el paraiso, ahora es el turno de mi segundo amigo, me siento y le regalo mis piernas como mariposa abierta, el juega dándome golpecitos como pidiendo permiso para entrar, lo beso y él entendió que lo quiero hasta el fondo.
No hubo más que placer, alternaron sus deliciosas vergas dentro de mí, perdí la cuenta después del orgasmo 8 pero aún faltaba realizar una de mis mayores fantasías, que dos hombres terminaran en mis senos.
Solo mire sin parpadear y sentí una de las mayores sensaciones de poder y excitación que jamás había sentido, recibí todo y tan rico que dure varios minutos sin decir una sola palabra.
No hablamos de eso, el resto del camino platicamos de todo menos de ello, todos estábamos en un limbo fuera de la tierra, al llegar a la habitación del hotel caí rendida hasta el siguiente día en una de mis mayores experiencias de mi vida.
