Haciendo trio con dos amigos
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Había jugado toda la tarde en la piscina y en el.parque con mis amigos nudistas. Disfrutamos la desnudez del.cuerpo y el sexo libre entre buenos amigos.
Esa tarde éramos tres chicas y cuatro hombres . Paula y su pareja Edgardo. Axel, Claudio,y Carlos el dueño de casa. Vicki y yo.
Carlos quería hacer algo.con Vicki mí amiga que concurría por primera vez. Claudio permanecía todo el.tiempo junto a la pelirroja Paula. Ella tiene hermosos pechos y un culo de nalgas bien firmes y de buen tamaño. Que enloquece a todo hombre.
Axel había concurrido sin su pareja y Edgardo dejaba disfrutar en libertad a Paula . Ellos competían por brindarme atenciones con intenciones.
En un momento dije.
Quiero ir al baño ¿Quién me lleva?
― ¡Yo! ―Se apresuró a decir Axel.
― Yo te regreso ―Dijo Edgardo.
Axel me llevó hasta la casa sobre sus hombros mientras Edgardo caminaba a nuestro lado mirando mí culo y tocándole por momentos Ambos con una erección que aumentaba. Con mí concha mojada apoyada en el cuello de Axel.Yo era consciente que les provocaba esa erección y me encantaba. Me sentía realizada siendo deseada por dos hombres al mismo tiempo y me pregunté cómo premiarlos.para quitarles la tensión sexual.
Llegamos a la galería de la casa y Axel continuó cargándome hasta la puerta del baño. Luego se dejaron caer sobre dos sillas del comedor a esperarme.
Oriné, luego me metí bajo la ducha y los llamé diciendo― ¿Quieren refrescarse un poco conmigo, tengo.la piel hirviendo.
Acudieron ambos y sus penes se levantaron inmediatamente al ver ellos mis senos firmes con los pezones duros; y quizás también un poco hinchados los labios de la concha.
Me incline para chuparle la verga a Axel y Edgardo se arrodilló por detrás y hundió su cara lamiendo entre mis nalgas. Chupando todo desordenadamente con fuerza me hacía temblar y gritar de gozo por el cosquilleo provocado por su lengua inquieta
La explosión de un orgasmo me inundó y Axel me llenó la boca con su exquisito néctar almizclado, mientras yo empapaba la cara de Edgardo con mis jugos.
Quise ponerme de pie, pero Edgardo me empujó la cabeza hacia abajo para que levantase el culo y me clavó su verga, de una y a fondo desde atrás. Dando una andanada de golpes profundos con su falo duro y muy caliente. Tuve otro orgasmo mientras él se vaciaba en lo profundo de mi cáliz..
Nos reincorporamos y volví bajo la ducha para quitarme el semen de Axel pegado a mis barbilla y tetas . también limpiar la babosa vagina.
Nos besamos y nos reímos; éramos felices por haber sucumbido ante el deseo, sin reprimirlo.
Axel se sentó sobre la tapa del retrete para reponerse. Cuando su verga comenzó a levantarse lo monté a horcajadas. Tomándome por sus hombros me moví sobre él. El roce de su pelambre en mis tetas y vientre me enloquecieron y me moría por sentirlo muy adentro. Su dura verga se movió entre los labios de mi vulva. Tocó el clítoris con la piel tersa de la punta de la verga, me estremeció algo similar a una descarga eléctrica y suavemente comenzó a meterla sosteniéndose fuertemente por el culo, haciendo a mis nalgas asemejarse a un libro abierto, ofreciendo la visión completa del capullo marrón a Edgardo. Mientras me hacía subir y bajar sobre su grueso mástil, duro y caliente, Edgardo me lubricaba el ano con sus dedos resbaladizos. Creo que también se lubricaba el pene. De menor talla que el.de Axel, pero de mucho grosor.
En un momento, cegada por la lujuria le pedí a Axel― ¡Ábreme bien caballito mío, quiero ser tu yegua!
Axel se acostó en el piso del comedor sobre una toalla y lo monté a horcajadas, permitiendo que me clavase la totalidad de su miembro. Sosteniendo con sus manos mi culo .Me hacía subir y bajar sobre su mástil arrancando quejidos de placer de mí boca entreabierta. Haciendo que casi perdiera el sentido y convulsionara estallando en un nuevo orgasmo.
Cuando su pene se ablandó, apoyé la cara en la suya y con las piernas recogidas elevé un poco el traste mientras Edgardo me acariciaba y lubricaba el hoyuelo marrón. Luego, de rodillas a mis espaldas, alineo la verga al capullo y empujó. Tanto era mí deseo que no advertí que no entraba con un dedo, sino con su duro y grueso pene.
Fue una sensación rara pero no desagradable estar ensartada por el culo haciendo un sándwich triple. No tenía control sobre los músculos vaginales. Mi vulva estaba muy dilatada e inflamada. Ni tenía control sobre el esfínter para ceñir el miembro de Edgardo.
Axel casi no se movía, únicamente Edgard me la sacaba unos centímetros y volvía a empujar. Yo no podía hacer ningún movimiento, pero lo sentía muy adentro. Ambos me habían metido sus vergas, calientes como brasas, hasta la empuñadura. Cuando noté la rigidez del cuerpo de Edgardo oí el sonido gutural de su garganta y noté las contracciones de su verga. Lloré feliz temblando y mordiendo el cuello de Axel mientras Edgardo se vaciaba en mí. Axel se vino dentro de mi y lloré feliz temblando sobre Axel y debajo de Edgardo
Salí acalambrada de esa posición y no podía mantenerme en pie, escurriendo semen y mis fluidos por los dilatados agujeros que lentamente fueron volviendo a su estado natural luego de lavarme bien y volver de regreso a la piscina, sin montar porque mis caballos no tenían fuerzas para cargarme.
Besos Belu.
