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Mi hermana y yo fuimos a la celebración de nuestro equipo de futbol, por ganar el campeonato. Fuimos en el bus, porque seguro que beberíamos y no era plan de conducir.
Tanto mi hermana como yo, íbamos con ropa deportiva, con los colores de nuestro equipo. Nos subimos al bus que estaba repleto de hinchas, casi no podíamos pasar. Como pudimos, pasando entre la gante, nos colocamos en la parte trasera del bus. En cada parada aun subían mas hinchas, hasta el punto de ya no caber y pasar las paradas sin parar.
Yo estaba detrás de mi hermana, pegado a ella, por lo que mi polla estaba entre las nalgas de mi hermana, y la agarraba por la cintura, pues había algunos individuos que querían colocarse en mi sitio. Entre el forcejeo con ellos para impedirlo y el traqueteo del bus, mi polla se estaba animando. Y mi hermana, seguro que lo tenía que sentir, pues la ropa que llevábamos era un poco ajustada. Llegamos al estadio y en la cola para entrar, se repetía lo mismo que en el bus… empujones e intentos de meterse detrás de mi hermana… Una vez dentro, nos fuimos a la grada a buscar un buen sitio. Celebramos con cánticos y aplausos, coreando el nombre de los jugadores y de vez en cuando iba al bar a por cerveza.
Terminada la celebración, vuelta a casa en el bus, repitiéndose lo mismo que en la ida, aunque esta vez, mi polla estaba bien dura entre las nalgas de mi hermana y ella lo notaba y parecía que movía su culo, aumentando mi calentura. Menos mal que llegamos a nuestra parada, pues igual me hubiese corrido en su culo.
Antes de subir a casa, tomamos unas últimas cervezas en el bar del barrio, comentando como había sido la celebración.
Cuando subimos a su casa, nada más cerrar la puerta, mi hermana me lo soltó.
.- Vaya como estabas en el bus… Soltó con una sonrisita picarona… Y no dejabas de arrimarte.
.- Perdóname… Dije cortado… Pero estaba evitando que otros se metieran detrás de tí, y entre los empujones y el traqueteo de bus. Lo siento.
.- No te preocupes… Me reconfortó… Prefiero que seas tú a que sea un baboso extraño.
Dicho esto, me cogió la cara y me dio un beso en la mejilla.
.- Voy a cambiarme y a hablar con tu cuñado… Comentó… Prepara unos cubatas. Ya sabes donde están las bebidas.
Mientras ella iba a su habitación, yo fui a la cocina para preparar los cubatas de ron y cola. Los dejé en la mesa del salón y fui al servicio. Desde la puerta podía ver a mi hermana en su habitación, en ropa interior hablando con mi cuñado por el móvil. Mi polla al verla se quería salir del pantalón. Cerré la puerta y me hice una paja para bajar la erección.
Cuando salí, mi hermana ya estaba en el salón, sentada en el sofá con una combinación de tirantas, que se le notaban las tetas por el escote, lo que no evitó que mi polla volviera a despertar. Me senté en el otro sofá, cruzando las piernas para disimular mi erección.
.- ¿Te puedo decir algo?… Preguntó… Y espero que no te sientas mal.
.- Uff… Respiré… ¿Qué pasa?
Di un buen trago al cubata.
.- Sentí tu pene en mi culo cuando volvíamos en el bus… Me dijo susurrando y con cara de picarona… No dejabas de arrimarte.
.- No era yo… Respondí… Me estaban empujando y tenía que luchar con los babosos, como tu dices, para que no ocuparan mi lugar.
.- Y te aprovechabas… Soltó riéndose.
.- Ya que ha salido el tema… Respondí… Tú tampoco te quedas atrás, pues notaba como movías tu culo con mi pene entre tus nalgas. Te digo, si el bus tarda un poco más en llegar, hubiese eyaculado allí mismo.
Mi hermana se quedó callada, y los colores se le subieron a la cara, estaba colorada.
Se levantó y fue a su habitación. Yo me quedé en el salón tomando mi cubata y fumando un cigarro. Cuando volvió mi hermana, se sentó a mi lado y cogiendo el baso dio un buen trago a su cubata. Lo dejó en la mesa y me miró a los ojos. Me agarró la cara y me dio un pico largo en los labios. Yo no supe que hacer.
Pero ella tomó la iniciativa y colocó su mano derecha encima de mi pantalón, justo en mi polla, comenzando a masajearla de arriba a abajo, sintiendo como iba creciendo la erección. Cuando estaba a su máxima erección, me bajó los pantalones y los bóxer y comenzó a besarme el glande y a lamer desde los huevos hasta el glande, para metérselo en la boca y comenzar a subir y bajar los labios, haciéndome una sensacional mamada. Yo reaccioné bajando las tirantas de la combinación u acariciar sus tetas. Cuando iba a eyacular, la avisé y lo solté en sus tetas. Fue al servicio a limpiarse mi corrida.
.- Voy a la cocina por hielo… Comentó… Y así nos hacemos otro cubata.
Mientras se dirigía a la cocina, fui detrás de ella. Cuando se agachó para coger el hielo que estaba en la parte baja de la nevera, no pude contenerme y agarrándola por la cintura, acerqué mi polla a su culo, subiéndole la combinación y bajándole las braguitas, me baje los pantalones y los bóxer, le separé las nalgas y le introduje mi polla en el culo, empecé a bombear, mientras jugaba con sus tetas y sus pezones con mis manos y cuando noté que me iba a correr, la saqué y le dije que se colocara de perrito en el suelo, acerqué mi polla a su coño y poco a poco, sin pausa pero sin prisas, la fui metiendo hasta que mis huevos chocaron con su cuerpo. Esperé unos segundos, y mientras jugaba con mis manos en sus pezones, comencé el bombeo, cada vez más rápido, hasta que cuando noté que iba a correrme, la agarre fuerte de las caderas y empujando hasta el fondo le inundé el coño con mi corrida, (no había problema pues ya está operada) chorreándole mi corrida por los muslos cuando la saqué.
