Descontrol en la playa

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Se acercaba el cumpleaños de mi hotwife y ella estaba más ganosa que nunca. Pasamos días teniendo pláticas súper hot cuando ella tenía tiempo, ya que es una mujer muy ocupada, pero le gusta coronar su día conmigo luego de un buen día de negocios exitosos. Le gusta hablarme mientras se baña y se masturba y me recuerda todas las cosas ricas que hemos hecho. Ya me manda fotos sin que se lo pida y puedo decir a estas alturas que la confianza es absoluta y total. Ella tiene más confianza sexual conmigo, llegó a niveles de los que jamás imaginó. Descubrió fantasías que ni tenía y lo mejor de todo es que todo me lo contaba a mí.

Se acercaba su cumpleaños y me dijo: me voy a ir a la playa con mis amigas, vamos solo mujeres. Ya tengo luz verde de mi marido. Voy a ir a esta fiesta, era una playa donde las fiestas se ponen muy alegres y hay hoteles muy bonitos cerca. Quiero que reserves una suite, la más bonita que encuentres cerca de ahí, y ya algo avanzada la noche, cuando yo ya esté alegre con mis tragos, quiero que llegues a la fiesta, que me ubiques. Probablemente voy a estar bailando con mis amigas y cuando me mires no me vayas a saludar. Mándame un trago a mí y luego te acercas a hablarme para quedar bien con mis amigas. También las vas a invitar a ella a un trago de lo que estén bebiendo y me vas a hablar como un completo desconocido con mucha confianza en ti mismo. Yo haré como si no te conozco pero interesada en tu plática. Nos tomamos unos tragos, nos reímos, nos la pasamos muy bien. Tú vas a decir otro nombre, inventa el que quieras, y me sacas a bailar. Bailamos un buen rato muy pegaditos, mis amigas probablemente sorprendidas de verme así. Ya ambos excitados, regresamos a la mesa y seguimos bebiendo, menos mal el hotel quedaba a la par y no teníamos que manejar. Voy a decirle a mis amigas que me gusta mucho ud y ellas probablemente me van a animar a cogértelo. Yo me haré la que no sabe si hacerle caso y una de ellas dice: o te lo comes tú o me lo como yo, a lo cual yo le respondí que no, que ud era mío. Y así fue exactamente como ella lo predijo. Yo muy obediente le hice caso en todo.

Ya pasada la medianoche decidimos que era mejor seguir en el hotel, solos los dos. Le dice a sus amigas que se va a quedar conmigo, que estoy en una habitación cerca de ahí y que no la esperen, que llega más tarde o mañana por la mañana. Caminamos hacia el hotel por la orilla de la playa. Ud iba en un pantalón blanco transparente, abajo tenía una calzoneta bastante sexy, se me marcaba todo el culo y el escote de las tetas le cubría muy poco, se miraba deliciosa. Me la agarre nuevamente camino al hotel y nos dimos un beso muy hot. Ella metió la mano entre mi short y me agarró la verga, estaba muy oscuro y me dijo: se la mamo aquí. Pero yo tenía otros planes para ella. Al yo tener todo el tiempo para prepararme bien, había dejado en el hotel su vino favorito, cervezas y su regalo encima de la cama. Le compré los nuevos Apple Watch de última generación. Así que llegamos y ella encontró todo muy bien arreglado. Era una suite tipo cabaña bastante amplia, una cama muy grande, un mini bar equipadísimo. Le dije que ya había comprado todo lo que necesitábamos y que ya no necesitábamos salir. Ella vio todo lo que compré y vio la cama y me dijo: y ese regalo, es suyo, ábralo. Se acercó, lo abrió y quedó sorprendida. Muchas gracias, me dijo y se me acercó a besarme en un beso intenso, muy hot. Su lengua jugando con la mía, mis manos tocándola toda. Ella bajó a mi cuello y sintió mi aroma, inhaló profundo y me besó bien rico el cuello. Bajó hasta mi pecho, pasó su lengua por mis pezones y se sentó en la orilla de la cama. Me bajó el short y me dijo: se ganó una rica mamada de verga. Me agarró la verga con su mano, para ese entonces ya la tenía paradísima, y se la empezó a meter toda. Yo la miraba por arriba cómo se la metía hasta el fondo y me hacía una mirada de que se la estaba gozando, mientras sacaba mi verga y le daba golpes en la lengua con ella, se la pasaba por toda la cara y se la volvía a meter de golpe hasta el fondo.

Se bajó la parte de abajo del bikini, se hizo hacia atrás, abrió las piernas y me dijo: cójame por favor, estoy muy mojada. Yo me fui de rodillas hasta donde estaba, me subí a besarla recorriendo mi lengua por sus deliciosas tetas, succioné sus ricos pezones entre mis labios y llegué a su boca. Nos dimos un beso con mucha lengua, sabíamos a sexo y cerveza, una combinación que me encanta. Le quería hacer sexo oral, pero ella no me dejó, necesitaba sentir mi verga hasta adentro y así lo hice. Se la metí hasta lo más profundo y un delicioso gemido salió de sus labios: ahhhhh, que rico. Deme duro, necesito su verga, Diego, cójame. Y empezó a meterla y sacarla lento pero profundo. Mis embestidas iban con fuerza y hasta adentro. Ella me decía: cójame duro por favor. Motivado por sus palabras le abrí las piernas lo más que pude, las sostuve entre mis brazos y comencé a bombearla durísimo. Nuestros gemidos se escuchaban por toda la habitación, cada vez se la metía más duro, ella cada vez se mojaba más y se escuchaba cómo mi verga entraba y salía de su chorreante vagina. Mientras más me la cogía, su pussy más me apretaba la verga. No quería eyacular de lo rico que estaba la situación, pero ambos no aguantamos. Me voy a venir, me gritó. Diego, no pare, déme duro así, así. Me la cogí durísimo hasta que sentí mis grandes chorros de semen llenarle el interior. Tuvimos un orgasmo al mismo tiempo como nunca. La cama estaba empapada en sudor, sexo, flujos, semen y una mezcla de olor entre cerveza y sexo que no puedo describir, pero era delicioso. Me encantaba su sonrisa de satisfacción. Me lo dijo todo. Me levanté a pasarle una toalla para que se limpiara y me acosté a la par de ella. Le dije: una cerveza. Me dijo: mejor un Adrenaline, ya estoy ebria y estoy demasiado rico, quiero seguir cogiendo. Afortunadamente había comprado de todo. Le pasé el Adrenaline y a la par una copa de vino. Tómese los dos, le dije, mientras platicábamos y nos recordábamos cómo habíamos engañado a sus amigas. Nos reímos y le propuse que nos metiéramos a bañar, ya que estábamos todos sudados. Váyase a meter y ahorita llego.

Fui, encendí la regadera y me relajé mientras el agua caía. A los minutos llegó ella. ¿Todavía hay espacio para mí? Por supuesto. Se metió y sentí su cuerpo desnudo junto al mío. Nos besamos delicioso mientras sentía sus tetas desnudas contra mi cuerpo. Mi mano le agarraba todo el culo. Ella se agachó y me dijo: quiero lechita. Mi pene estaba semi erecto y se la metió a la boca. Me dijo: ¿qué pasa? Lo que pasa es que bebí mucha cerveza y tengo ganas de hacer pipí, no me puedo concentrar así. Oríname en la boca, me dijo, y abrió su boca, sacó su lengua y llevó una mano a su vagina mientras se masturbaba. ¿Es en serio?, le dije. ¿Qué pena? Si orineme, hoy le toca a ud, además me pone la idea. Deme todo. Se me paró la verga de escuchar eso y dije: es ahora o nunca. Nunca le había orinado a nadie encima, menos en la boca y la idea me ponía a mil. Cerré los ojos y comencé a orinar. Cuando los abrí, ahí estaba ella recibiendo mi chorro de orina transparente en su boca. Le escurría hasta las tetas. Ella agarraba mi verga y se la pasaba por el pecho mientras le orinaba las tetas. Había tomado mucha cerveza y mi chorro era largo. Luego se la volvía a pasar por la boca mientras sacaba la lengua y cuando se le llenaba la escupía sobre sus tetas. Espectacular show estaba viviendo. Qué delicia. Ella estaba muy caliente con la situación, tocándose la pussy, no paraba de pedir más y más, sin dejar de abrir la boca y sacar la lengua. Mis últimas gotas las fue a traer directo del chorro.

Le saqué los últimos chorritos directos hasta su boca mientras ella me succionaba la verga. Me la continuó mamando hasta que se me puso durísima. Se paró y mientras la regadera no paraba de dejar caer sus chorros encima nuestro, me la empecé a coger de espaldas contra la pared. Me la cogía tan duro, tan sucio, tan rico. La agarraba del cuello, se dio la vuelta, levantó una pierna y me la continué cogiendo así, mientras jugaba mi lengua con su lengua de una manera muy sucia. Me voy a venir, deme, déme así, así, cójame que ricooo. La hice llegar a un nuevo orgasmo. Yo no había eyaculado y ella estaba insaciable. Se agachó nuevamente y me la comenzó a mamar con sabor a sus fluidos y me dijo: ahora quiero que me acabe en la boca, deme toda su leche, la quiero toda. Aceleró su mamada, pasaba mi lengua por mis huevos, me agarraba de las nalgas mientras se la metía a la boca. En eso se dio la vuelta y me comenzó a mamar el culo mientras me agarraba la verga, fue solo unos segundos pero me puso a mil. Me dio la vuelta nuevamente y me dijo: démelas todas. Y no aguanté más. Abundantes chorros de semen salieron disparados hacia su boca y sus tetas fueron cuatro chorros grandes y ella se restregaba mi semen por la boca y las tetas. Qué rico, me dijo. Agarró un dedo, se lo llevó a la boca y me dijo: mmmm qué rico. Me salí a prepararme otro trago. Ella se quedó limpiándose y me dije: ahora es cuando le devuelvo un poco de todo el placer que me ha causado. Puse una toalla sobre la cama, ella salió, la recibí con otra copa de vino y le dije: acuéstese desnuda, boca abajo sobre la toalla. ¿Para qué?, me preguntó. Ud solo haga caso, se le dije. Se acostó, agarre un aceite para masajes que llevé y comencé a hacerle un suave masaje por toda la espalda, el cuello, los hombros. Estuve un buen tiempo relajando todos sus músculos, sus piernas, sus glúteos, sus manos y sus pies. Luego regresé a masajear sus glúteos, le puse más lubricante y le agarraba todo el culo, se lo abría y pasaba mis dedos entre su raja y le abría el culo mostrando su delicioso ano a la vista. Se lo masaje y se lo abría con mis manos un buen tiempo, rozando mis dedos con su ano. Me subí a masajearle los hombros mientras apoyaba mi verga en su gran culo y ella gimio, sacándolo más, queriendo que se la metiera.

Pero tenía otros planes. Luego le dije: desé la vuelta. Y quedó con sus tetas para arriba. Le puse más aceite y le sobé todas las tetas. Ella con su mano me agarraba la verga, ya tenía ganas de coger. Se la puse un rato entre sus lubricadas tetas y le hice una rusa por un momento. Luego seguí bajando hasta su humedad, rajita. Le abrí las piernas y me acosté adelante de ella. Le dije que tenía muchas ganas de saborear todos sus jugos. Pasé suavemente mi lengua por todos sus labios, de arriba a abajo, saboreando todo. Me encanta comerle la pussy. Se la estuve mamando por un buen tiempo y notaba su clítoris ya hinchado. Se lo succionaba de la forma más rica. Agarré un lubricante que había llevado y me mojé dos dedos y se los metí. Comencé a masajear suavemente su punto G y ella gemía rico, mientras seguía estimulando su clítoris. Poco a poco fui acelerando mi ritmo y mis dedos en forma de gancho ya chapoteaban de lo más rico, mientras hacía movimientos de ven aquí. Y me dijo que parara, que tenía ganas de orinar, y le expliqué que era normal que se dejara llevar. ¿Cómo así?, pena, me dijo, y le hice una cara de: no hace mucho yo te oriné en la boca, te acabé en las tetas, ¿qué pena puedes tener conmigo? Y como que entendió y me dijo: ok, me voy a dejar llevar. Empecé nuevamente de cero a estimular su clítoris suavemente.

Ella movía las caderas y su respiración aceleraba. Yo cada vez aceleraba mis movimientos y me dijo: me voy a correr, me vengo, me vengo, ahhhhhh. Sus caderas comenzaron a moverse y yo no paré de estimular su punto hasta que sentí sus chorros de agua. Saqué mi mano rápido y plash, salieron grandes chorros de su delicioso jugo de princesa. Le sobé el clítoris rápidamente y volví a meter mis dedos y los volví a sacar, plash, otra vez, sacó chorros. Estaba rojísima, gimiendo, era demasiado erótica la situación. La toalla empapada de sus jugos. Le quise pasar la lengua para probar y solo medio pude, me dijo que estaba sensible. Estoy seguro le acababa de dar el mejor orgasmo de su vida. Mi verga estaba súper erecta, así que me subí y se la metí. Ella me hizo cara de que ya no aguantaba más, pero cuando se la metí abrió la boca de satisfacción y sin decir nada empecé a bombearla durísimo. Le volví a levantar las piernas y ella empezó a decirme: pare, me voy a orinar, ahhhhh, ahhhhh. Yo lejos de parar le di más duro y le dije: orínese en mi verga. Fue como si al haberla hecho acabar así hubiera logrado abrir un chorro que no lograba cerrar. Me meoooo, ahhhhh, ahhhhh, ahhh, gritó y tuvo otro orgasmo increíble. Salieron nuevamente chorros de su vagina hacia mi verga. Saqué mi verga y le eyaculé grandes chorros de semen sobre su pussy y abdomen. Estábamos muertos los dos, todo estaba empapado, ella bañada en mi semen y sus fluidos, ambos sudados y rojos. Se sentía la combinación de olor a sexo y alcohol.

Me levanté a limpiarla como pude, ella estaba casi desmayada entre la ebriedad y la satisfacción, cayó rendida. La limpié, le puse un edredón ligero encima. Había mucho calor y me acosté a su lado. Ambos nos quedamos dormidos desnudos. Ya no sentí nada hasta el día siguiente.

Continuará…

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Dieguinixx
Dieguinixx
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