8. Marco en Santiago. Domingo – Gustav

Desperté el domingo temprano. Me dolía todo, mis piernas, mi trasero, espalda. Me fui a duchar y después a desayunar. Le comentaba a mis padres que saldría de nuevo al medio día. Recuerdo que me dijeron (y con justa razón): “y tus estudios?”. Cuando salía mucho me preguntaban por las notas, etc etc etc. Yo les dije astutamente “pero voy a estudiar”. Confiaban en mí, y me sentía culpable cuando les mentía. Pero mi mente estaba en el sexo.

Tuve que salir con la mochila y llegué al lugar de Marco nuevamente y le expliqué. Me dijo que la lleváramos, que no podía dejarla arriba por su hermano.
Partimos caminando y me preguntaba cómo estaba. Yo le dije que estaba adolorido, que sentía que me había sobre exigido.
Yo: A dónde vamos?
Marco: vamos a tomarnos un trago? ¿Te parece?
Yo: Bueno, vamos y pedimos algo para comer.- Me daban semanadas y no dejaba que me pagaran todo.

Llegamos a un lugar super bueno, unas terrazas de un mall y pedimos unos tragos livianos y comimos cosas. Me decía qué ganas tenía de besarme. Yo le decía que se callara, que no nos fueran a escuchar. No se que parecíamos juntos, no podría haber sido un padre con su hijo, nuestras contexturas eran distintas y también la tez de nuestra piel.
Le dije que si alguien nos veía diría que era mi tío Marco.

Seguimos comiendo y me dice:

Marco: Vamos a un motel? .- Muy despacio. Y la verdad no había mucha gente y ya sonaba música.

Yo: Me vas a mandar al hospital si lo hacemos hoy. Con suerte me puedo sentar.

Marco: Entonces no te penetro y te meto un juguete sexual.- Me propuso eso.

Yo me quedé pensando y me puse rojo. Le dije que tipo de juguete sexual.- Me dio curiosidad la idea.

Marco: Uno con forma de pene.

Yo: Pero es lo mismo. Me duele, no quiero que me metas cosas. – Se lo dije rojo.

Marco: Pero te lo meto y lo dejo puesto.

Yo: Te saldré muy caro. Yo pago el motel entonces?. – No le dije que no.

Marco: Tranquilo. Tu pásame tu culito rico.

Me sentí muy dominado la verdad. Eso me encanta.

Caminamos hasta una de esas galerías de Sgto. centro, en un subterráneo y ahí había un sex shop. Yo lo esperé en otro piso. Cuando salió con una bolsa con una caja adentro me dijo que lo guardara en la mochila.

Partimos en taxi al motel y entramos. Saludamos y me acordé de las sábanas del día anterior. Pero ni un comentario. Amablemente nos llevaron a otro cuarto y ahí estábamos. Calientes, pero yo adolorido.

Me fui a preparar y volví vestido. Me dice y por qué llegaste vestido. Y él me sacó la ropa. Yo le bajé los pantalones. Me deja desnudo y se dirige a mi mochila. Saca el juguete y sale un pene plástico.
Era como de su tamaño, un poco más pequeño. Y me lo pone en la cara molestando.
Nos reímos y me dice ven.

Nos empezamos a comer y me abrió los glúteos. No me toca el ano porque le advertí que me dolía y me dice que espere. va a la mochila y saca una botella con lubricante sexual.
Me dice que me pondrá lubricante. Se hecha en la mano, era liquida, como un óleo.
Me da vuelta y me sube a la cama. Primero me da un beso negro rico, con lengua inclida. Mi trasero no ofrecía nada de resistencia, Tenía menos de un día de recuperación. Me deja de besar y me echa el lubricante. Sentí como me echó e introdujo un dedo. Salté un poco y no pude evitar quejarme, pero no por el apriete, si no por el pequeño roce que sentía.
Me pregunta si me duele y le dije con la cabeza que no. Pero la verdad era para no arruinarle el momento. Tenía su pene erecto en su bóxer. Lo dejé hacer.

Marco: Te gusta?.
Yo: Me encanta.- Me gustaba pero me estaba doliendo ya.

Se saca su polera y bóxer, quedando desnudo. Se aparta y trae el pene plástico. Me Lo acercó a mi trasero y me dice que lo hará lento.
Me sentí como cuando Daniel miraba como Pedro me penetraba.

Marco: Que rico como se te mete, ufff, se te abre el hoyito. Te duele? Si te molesta dime.
Yo: No, sigue. Me dolía mucho, pero en mi calentura me gusta ser dominado y complaciente.

Marco lo empezó a meter de apoco. Yo sentí la forma del pene. Sentía el Glande plástico que ya había pasado por mis músculos anales y entraba el resto.
Marco metía y sacaba solo un poco, simulando el mete y saca de la penetración.
Rico tu ano me decía. Aguantas harto. Te duele?

Yo: Sigue.- Mételo más.

Marco lo empuja más hasta que le digo que pare.

Marco: Está hasta la mitad. Te ves hermoso así, con un pene en el ano.- Se estaba masturbando mientras me decía eso.

Yo estaba en 4 y me dice, párate y camina. Yo me paré y caminaba con ese pene plástico en mi ano y entre las nalgas. Me molestaba por dentro.
Marco se masturbaba y me dice:

Marco: No aguanto.
Yo: Te vas a ir?
Marco: No, te lo quiero meter yo.

Yo me acerco a la cama y me pongo en 4. Marco agarra el consolador y lo comienza a sacar. Cuando comienza a salir, me sale un suspiro porque lo hizo muy rápido. Le digo que despacito. Y comienza. Después agarro yo el pene plástico y se lo quito de sus manos. Yo me empecé a sacar el consolador. Pero necesitaba sacar una parte, y devolverlo un poco, y así salió completo. Lo miré por si había salido sucio, pero nada. Marco lo toma y lo tira en la cama. Yo le iba a decir que lo dejara en el velador y en eso se acomoda detrás de mi y me lo mete en cuatro.

Me dolió, porque sentí su cabeza que pasó muy rápido, pero aún no entraba bien.

Yo: Pero despacio!.
Marco: Perdona, no aguanto.
Yo: Trata bien mi trasero y va a ser tuyo siempre que quieras.

Y comenzó a meterlo despacito. Me echo más del lubricante y yo sentía un dolor que ya traspasaba mi ano. Pensé que podía estar inflamado, me pasaba mil rollos por mi cabeza. Pero entre el placer de ser penetrado, el dolor y el sentir que le estaba dando placer a Marco no me importaba nada, no quería que su visita a Santiago fuera a medias. Quería seguir poseído por su pene.

Me introduce su pene yo estando en cuatro, y le digo que yo me quería mover en él. El de rodillas pero su cuerpo erguido, y yo sentado de rodillas de espaldas a el y arriba de su pene me comienzo a mover arriba y abajo. Iba a mi ritmo pero me salían suspiros igual, sentía sus manos en mi cuerpo, me tocaba entero, me gira mi cabeza y me besa. Empecé más rápido y cuando vio que ya estaba muy excitado, él me toma de las caderas y me comienza a penetrar rápido. Comenzó a irse y yo me comencé a masturbar aún cuando el dolor de la profundidad me desconcentraba. El se fue primero y yo de segundo. Caímos juntos a la cama, sin sacar su pene de mi trasero. Estábamos cansados y jadeando. Le dije que no se saliera y me dice que hará el intento. Sentí como se achicaba su miembro, pero no fue suficiente porque quedó ahí.

Marco: Que estás rico, me encantas.- Me decía eso.
Yo: Tu también, estás rico.
Marco: Te estoy aplastando.- Me lo dice porque estaba sobre mi completamente.
Yo: Si, pero quédate así, si es que quieres.
Marco: Si, me quedo, rico.- Y deja de hacer fuerza y me aplasta completamente en la cama. Desaparecí en la cama creo yo porque era mucho más grande.
Yo: Mejor que no, me aplastas muy fuerte.- Y me reí.

Marco se rio y se sale de mi trasero. Yo quedé igual, atravesado en la cama y marco se acostó bien, y sus piernas sobre mi trasero.

Marco: Tienes cuerpo de mujer.- Me lo habían dicho, a esa edad era muy delgado.- Me gusta tu trasero respingón. Es blanquito. Dan ganas de comerlo.

Yo la verdad estaba Z. Me quedé dormido.
Habrá pasado 30 minutos y me despierta y me dice que como me sentía. Me puse en cuatro y me bajé de la cama.
La misma sensación. Algo adentro bajando, semen corriendo entre mis glúteos y por las piernas, mucho dolor anal y entre el estómago y el pubis.

Yo: Me tengo que acostumbrar a estos dolores?. Me preguntaste que pasaría si viviera contigo. Pasaría en el hospital creo yo, eres muy grande para que me lo metas todos los días.

Marco: Yo creo que te acoplarías a mi tamaño.- Mientras se reía.

Lo pasamos super bien juntos.
Nos comenzamos a vestir. Esta vez no hubo una segunda ni podría haberla. Era tarde, yo adolorido y Marco tenía que manejar hasta Concepción. Son varias horas.

Marco: Me tienes caliente. Espero que no sea solo calentura.

Yo no respondí de inmediato. Para mi, en mi mente, era solo amigo con ventajas. Ese era el límite.

Yo: Tu también me gustaste. Ojalá que no sea eso que dices, calentura. Podríamos ser amigos con ventaja.

Marco: Para empezar, y quizá más después.

Yo guardé silencio, pero asentí, para no incomodar. Nos vestimos y nos besamos antes de salir, el se fue en taxi, yo con mi trasero muy mal en metro. De echo, pensé que tenía algún tipo de fisura que creo que es recurrente en las prácticas de sexo anal.
Por suerte, a los días empezó a disminuir el dolor.

La pasé súper bien con Marco y ya estaba encontrando esto menos antinatural (como lo clasificaban antes) y empecé a soltarme.

Me seguí viendo con Marco obviamente, muchos años más. Lo contaré en las otras historias que les iré subiendo.

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gustav123
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