Patri de nuevo
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PATRI 2.-
Encontré a mi cuñada Patri por la calle y nos sentamos a tomar un café. Me dijo que iba a comprar unas cosas y me pidió que la llevase a su casa al terminar las compras. Al llegar la ayude a subir los bultos hasta su casa. Me invitó a tomar una cerveza y yo acepté. Mientras yo tomaba la cerveza ella dijo que iba a ponerse cómoda y se dirigió a su habitación. Vaya si se puso cómoda. A los pocos minutos salió de la habitación en ropa interior. Llevaba unas braguitas de encaje negro y un sujetador a juego. Se acercó a mi y cogió el botellín, ya vacío, de la cerveza y empezó a lamerlo como si se tratara de una polla. Cuando hubo lubricado bien el cuello de la botella la dirigió a su coño y empezó a follarse con ella. Mi polla se puso a cien y me desnudé en un santiamén. Veía como se la metía entera en el coño mientras con su otra mano pellizcaba sus pezones. Me acerqué a ella y coloqué mi polla a la altura de su boca. Soltó sus pezones, cogió mi polla y se la metió en la boca mientras me la meneaba. Después de un rato saqué la botella de su coño y la hice tumbarse boca abajo en el brazo del sofá. Lamí todo su coño en esa postura mientras con mis dedos jugueteaba con su culo. Me incorporé un poco y coloqué el capullo en la entrada de su coño. Poco a poco fui entrando hasta el fondo en aquel chorreante agujero y empecé a follarla con ganas. Me agarraba a sus caderas y se la clavaba hasta el fondo escuchando sus gemidos. Sin sacársela la cogí y me senté en el sofá con mi polla metida hasta el fondo de su coño. Ahora era ella la que subía y bajaba sin descanso follándome a mi. Con una mano acariciaba de nuevo sus pezones y la otra se entretenía en su clítoris hinchado como un garbanzo. De repente estalló en un gran orgasmo dejando salir una larga y cálida meada sobre mis testículos. Ella misma sacó mi polla de su coño y pelándola completamente la colocó en su culo dejándose caer lentamente sobre mi hasta tener toda la polla dentro de su culo. Sentía su esfinter apretando mi polla y como se deslizaba arriba y abajo mientras seguía gimiendo como un animal. La hice darse la vuelta y con ella clavada volví a levantarme. Me dirigí a la mesa del salón. La tumbé sobre su espalda, levanté sus piernas todo lo que pude y seguí jodiéndole el culo aún con más ganas, hasta que ella alcanzó otro orgasmo y yo me corrí al mismo tiempo dentro de su culo. Fue una corrida bestial que nos dejo exhaustos a los dos. Seguí con mi polla clavada en su culo hasta que salió mi pene y todo el semen se desparramó sobre la mesa.
Me ofreció otra cerveza. Descansamos y me marché para casa.
Autor: Emartimar
