Mi suegra es una puta
Todo empezó con una pequeña discusión entre mi esposa y yo, nosotros nos casamos a la edad de 19 años, llevamos conviviendo unos veintiséis años, la polémica era por la falta de atención hacia mi persona, la relación se estaba enfriando, la pasión estaba en coma, quería revivirla, todavía somos jóvenes, debemos disfrutar del sexo, de forma sana, no la obligaba a nada que le disgustara o le incomodaba, ella decía que la sesiones de hacer el amor le bastaban, afirmaba que la llenaba por completo, pero era yo quien deseaba más. Así era, necesitaba romper la monotonía, sentir esa pasión que nos caracterizaba, le daba mayor importancia a su rol de madre, olvidaba que también era esposa y mujer, hay veces que no comprendo a algunas personas, por ejemplo, mi cuñada menor que ella se quejaba porque su esposo no la buscaba y no le prestaba atención, todo lo contrario a su hermana. Siguiendo el relato, en esa pequeña diatriba estábamos y no me percaté que mi suegra escuchaba, pero como somos una familia unida y vivimos lado a lado es normal que siempre deambulemos en ambas casas. Doy por terminada la discusión motivado a un compromiso que tenían mi esposa y mi cuñada, junto con mis hijos, algo frustrado y molesto decidí ir a mi cuarto.
No habían pasado ni diez minutos de la partida de mi señora cuando me aborda mi suegra, dice que necesita hablar conmigo, le digo que soy todos oídos, empieza con la conversación acotando que sin quererlo escucho lo que hablábamos su hija y yo, no quería pecar de entrepita, pero en vista y por su experiencia, temía que me cansara y abandonara a su hija, o peor aún, que le fuese infiel, eso podría acabar con tantos años de matrimonio y sumir en una crisis a la familia, no quería que llegáramos a tanto, también me confirmaba que mi esposa me amaba y no entendía que los hombres teníamos necesidades, relata que en su caso era ella que buscaba a mi suegro y sus encuentros sexuales eran mínimos y normal, nunca había tenido un orgasmo.
La conversación estaba tomando otros redoteros y yo estaba algo confundido y preocupado, nunca he visto a mi suegra con otros ojos, sino como una segunda madre. Además es una señora común, con un físico de acuerdo a su edad, algo rellenita y medio nalgona, católica, recatada y a mi no me inspiraba ningún mal pensamiento.
Siguiendo la historia y para no aburrir. Ella me habla que su esposo nunca le hizo alguna proposición indecorosa, jamás le hizo sexo oral, nunca le preguntó sobre sus gustos, sólo el misionero o cuando mucho en cuatro y que ella recuerde fue solo una vez. Traté de ser directo y fui al grano, le pregunté a que debía tal confesión, me responde que se sentía frustrada al igual que yo, también deseaba sentir aunque fuera una sola vez, su edad no era impedimento. Pensé es ahora o nunca, veremos después las consecuencia. Le hice la siguiente propuesta:
Yo: Qué le parece si nosotros experimentamos? Si no le gusta lo dejamos así y ya.
Mi suegra como que estaba esperando tal proposición. Me miró y respondió:
Ella: Si a usted no le molesta y le gustan las viejas, por mi ésta bien.
Yo: Entonces no perdamos más tiempo y veamos que sucede.
Nos empezamos a desvestir, al estar ambos totalmente desnudos y al ver mi erección no pudo disimular y me dijo que la tenía grande, sólo conocía la de mi suegro, también dijo que mi esposa no debería desatenderme.
Yo: Usted quiere mandarla?
Ella: Nunca lo he hecho, pero lo voy a intentar.
Se lo llevó a la boca, lo succionó con maestría, yo disfrutaba y le metía mano, les amasaba las tetas, algo caídas pero de buen tamaño, mi suegra parecía estar deleitándose a más no poder. La invito al cuarto para estar mas a gusto, le propongo al llegar a la habitación hacer un 69, en esa postura la hago un cunnilingus y ella prosigue con la felación, le acaricio las nalgas, juego con su anito, lo urgo con mis dedos, ella se deja hacer, comienza con los espasmos, luego viene un orgasmo tras otro, mi dama gime y grita a más no poder, cae tendida encima de mi, pienso que todo quedará así, todavía no me corro, unos minutos pasan y mi suegra reacciona. Lentamente vuelve con su boca a mi miembro, así continua por unos cinco minutos, le beso y paso la lengua por su ano nuevamente, se deja hacer hasta que me habla.
Ella: Antes de que me cojas por la vagina, quiero que trates de meterlo por mi culo, se que es una de tus fatansias, también sé que mi hija no lo permite, es tu regalo por hacerme sentir lo que nunca he sentido en muchos años de matrimonio, además tu esposa no sabe de lo que se pierde, tampoco valora lo que debe.
Yo: Así son las cosas, menos mal que usted se ofreció a ayudar, bueno debería ponerse en cuatro.
Ella: Recuerde que es mi primera vez, hagalo con cuidado, quiero acostumbrarme para hacerlo las veces que usted lo desee, además quiero que me trate como una zorra, me digas palabras sucias.
Sin perder más tiempo la coloqué en cuatro con el culo en pompa,apuntando hacia arriba, le abrí sus nalgas, le Lamí y bese su cerrado ano, introduciendo de a poco los dedos y así haciendo ceder su esfínter, mi putica gemía y pedía que la penetrara, acerque mi pene a la entrada del ano, lubrique con su propio flujo, fui empujando, fui introduciendo poco a poco mi miembro en ese apretado culo, ella hacía lo suyo, jugaba con su clitori, me decía que continuara, estando completamente empalada, espero un momento, luego comienzo con el vaivén, ella gime, goza, se mueve y dice que aumente el ritmo, así lo hago, parecía mentira, pero ahí estaba yo cogiendo a la madre de mi esposa, ella pedía más, se corria, hablaba de que era mi puta y que me sorprendería para cuando lo volviéramos hacer, en eso estábamos cuando vienen las ganas de correrme, se lo hago saber a mi zorra, me invito a venirme en su culo, ambos explotamos en un gran orgasmo. Caímos rendidos, yo encima de ella, con mi pene dentro de su orto, lo saqué algo flácido, mi amante no paraba de decir lo bueno y sabroso que la estaba pasando.
Decidimos asearnos para continuar con la faena, luego de un breve descanso, vuelve a llevárselo a la boca, recuperando la erección, la penetro por su vagina, empezamos con el misionero y luego vinieron otras posiciones, logrando arrancarle otros orgasmos, cuando me iba a correr, ella prefirió que acabara nuevamente en su culo, así lo hice, sólo que en ésta ocasión la penetre algo más duro, gustándole a mi suegra. Al acabar, le di duro y se lo dejé un rato hasta que la erección desapareció.
Ella satisfecha me dice, para la próxima mi regalo prometido será hacerlo también con tu cuñada, está al tanto de tu situación, también está dispuesta a experimentar lo mismo que yo, desea una buena comida,y ser penetrada por el culo, además todo quedaría en familia.
Solo espero ese momento. Será divertido.
Autor: Fabian043
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