Ella la tímida
Un buen día retorno a casa antes de la hora acostumbrada.
Al llegar a la puerta del departamento encuentro a un amigo golpeando. Se sorprende y me dice que se ha equivocado de piso.
Al entrar mi mujer estaba en tanguita y le digo que Juan estaba golpeando la puerta.
Ni se inmuta. Años despues supe que ella se entregaba vez que podia a este tipo.
Todos la conocían como una señora recatada, tímida, querendona de sus hijos y esposo. Ironias de la vida.
Autor: Saladillo
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