Descubriendo el tantra

Almudena acaba de dar un masaje. Está preocupada por el giro inesperado de la red erótica Sexo Triple X. El asesinato de Red Bull y lo de su amiga Yoli, empiezan a agobiarla. Ha visto al rastafari varias veces, y aunque no han hablado de una relación seria, la idea le ronda por la cabeza: se compenetran perfectamente. Hacía tiempo que no le gustaba un chico tanto. Siempre que lo ve, siente mariposas en el estómago.

Cuando termine con el último paciente, un maestro de yoga llamado Kamadev, hablará con su amiga.

El gurú le da dos besos cuando entra a la sala. Tras la sesión, conversan un buen rato.

? Almudena, te noto rara? ?insinúa Kamadev.

? ¿He hecho algo mal? ?pregunta ella.

? No, no. Has estado magnífica. De hecho, mi espalda está como nueva. Pero he notado vibraciones negativas en tu vida personal. ¿Quieres que te ayude?

? ¿Una clase particular de meditación?

? Algo así.

? ¿Aquí mismo?

? Sería preferible que fuéramos a mi local. Está justo al lado.

? Vale ?contesta Almudena encogiéndose de hombros.

Minutos más tarde, entran en el espacio del yogui. El caballero lo ilumina con velas y sándalo. Enciende un DVD con música relajante. Almudena se siente en un mundo diferente. La sorpresa es agradable.

? ¿Sabes lo que significa mi nombre? ?le dice Kamadev mientras la mira fijamente (están sentados en la posición del loto, uno frente al otro).

? Pues, no.

? Significa Dios del amor.

?E s hermoso.

? Gracias. Tengo un sexto sentido que detecta los problemas sentimentales.

? Pues funciona de maravilla? Verás, he conocido a un chico que me agrada bastante. No obstante, desconozco sus verdaderos sentimientos.

? Lo veo en la profundidad de tus ojos, negros como el azabache.

? ¿Y qué más ves?

? A un hombre enamorado. No obstante, tienes que entregarte ?el guía roza sus mejillas con esmerada ternura. Almudena se siente amada y protegida.

? No me tomas el pelo, ¿verdad? ?le pregunta.

? No? ?Kamadev besa su frente y acaricia su cuerpo con ternura.

Almudena se estremece. Siente que Kamadev puede amar a cualquier persona. Y no se equivoca.

Kamadev sigue hablando hasta que están completamente desnudos, en idéntica posición. Las piernas de Almudena por encima de las del hombre. Dispuestos a tener sexo tántrico: una unión sexual y espiritual. Los sentidos de la joven experimentando un placer inesperado. La terapia ha provocado un efecto sorprendente. Almudena no ha trasmutado en Pasión25. Está relajada y muy húmeda; con un autocontrol perfecto.

Se enlazan mutuamente, confiados en alcanzar el máximo placer en ese encuentro fortuito. Sin prisas ni ataduras.

? Almudena, eres una diosa y voy a venerarte como a tal ?le dice el experto yogui.

? Lo noto en cada una de tus caricias. Estoy dispuesta a recibirte. Soy un recipiente esponjoso y delicado que necesita tu amor, tu sexo ?contesta, satisfecha.

? Retardaré la eyaculación para que tu orgasmo se prolongue. Después estarás preparada para practicarlo con ese joven que me has comentado?

? Lo sé.

Almudena sigue extasiada, a la espera de ser penetrada por el maestro con su cetro mágico. Kamadev sigue mirando la profundidad de sus pupilas; su alma gime de placer. La agasaja con extrema devoción. Su almendra se abre, espumosa y rosada. El hombre estira las piernas y ella abraza su tronco con los muslos. Su hendidura acoge el miembro viril que la idolatra sin apenas moverse. Una mano sobre el corazón del amante, conectadas sus energías; escuchado los latidos y el sensual ritmo cardiaco. Mimándose mutuamente, compenetrados.

Dos cuerpos fusionados en uno solo, friccionando la piel de los brazos, de las piernas, de las espaldas humedecidas; descubriendo las flaquezas y necesidades del otro.

Almudena imagina su interior hasta controlar cada uno de sus músculos, regulando los espasmos de sus entrañas en unos rítmicos y pulsátiles sístole-diástole, que alargan su placer hasta la extenuación.

Sin dejar de acariciarse, el educador comienza un lánguido vals que la trasporta al más allá, liberando totalmente su mente. Unas lágrimas de agradecimiento y dicha recorren los pómulos de Almudena. Como si el orgasmo que experimenta fuera el primero de su vida y aquel hombre se hubiera adherido a su hechura. El dómine conoce sus secretos y necesidades. La besa cuando todavía está dentro de su cuerpo, viajando por la humedad de su boca con la lengua, mimando sus pechos y coqueteando con su rostro sofocado.

Kamadev abandona su templo con el miembro erecto. Punta que se ablanda al compás de sus respiraciones. Sonríe, plácido. Almudena tiene la misma sensación que cuando probó las ostras sublimes de Gillardeau.

Cuando sale del centro de Yoga, telefonea a su amiga y le dice que quiere dejar la red de contactos Sexo Triple X. Yoli le pide un último favor: acudir a una fiesta. Almudena le da largas. Se lo pensará.

Autor: Almudena

Compartir en tus redes!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *