la pequeña hija de mi nueva amante

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Todo comenzó una noche cuando iba caminando. Tengo 20 años y me encontré a una mujer de unos 40 años aproximadamente que estaba bajando sus maletas de su auto. Al ver esa situación, me acerqué a ayudarle con sus maletas. A lo cual ella me ofreció un vaso de agua. Platicamos un rato y después me ofreció una copa de tequila. Pasó un rato y la plática comenzó a subir de nivel. Cuando de repente se paró para ir a la cocina. Inmediatamente me paré ya para despedirme e irme, cuando se agachó y me mostró su enorme culo, el cual sin pensarlo llegué y lo agarré, comenzando a sobarlo. Lo cual ella respondió con un beso apasionado. Terminados esos besos, la agarré de las nalgas y la levanté a la barra que tiene en la cocina. Poco a poco la fui despojando de su ropa y pasaba mis labios y mi lengua por todo su cuerpo. Cuando de repente se puso de rodillas, me agarró el pene y lo comenzó a chupar y besar como desesperada. Después de un rato no me pude contener y me vine en su boca.

Después me dijo que me tocaba hacerle lo mismo, a lo cual no pude resistir y comencé pasando mi lengua por sus labios vaginales, metiendo y sacando la lengua hasta que llegó su primer orgasmo de esa noche, viniéndose de manera exagerada en mi cara, de una manera que pensé que se había orinado, pero tenía un sabor diferente y un poco más viscoso. Después de eso, mi pene ya estaba recuperado y sin pensarlo dos veces se la metí hasta el fondo, comenzando con pequeños movimientos, pero después fui aumentando el ritmo de manera que los gemidos y la excitación estaban al máximo. Al ver que ya había tenido otro orgasmo, la recargué boca abajo en la barra y ahora se la metí por el ano. Después de varios intentos, por fin pude clavársela por completo. Comencé a bombear de tal manera que ya no eran gemidos sino gritos los que se le escapaban, gritos de dolor y placer. Después de un rato de estar bombeando, me percaté que ya tenía un plátano metiéndoselo en la vagina de manera desesperada. Después de unos minutos pude ver que su cuerpo se arqueó gracias a otro orgasmo y no pude contenerme y derramé todo mi semen en su ano. Terminamos, la besé y la abracé.

Pudimos vernos varias veces para repetirlo y en una ocasión recibí una llamada a mi celular de la hija de la señora, de 19 años, diciéndome que había un problema y era urgente que la viera en su casa. Llegué y me recibió su hija con una bata de baño puesta. Me pidió que pasara y me sentara en el sofá. Ella se colocó detrás del sofá y me dijo que si le podía hacer un favor, a lo cual dije que qué lo que fuera. Cual fue mi sorpresa, me pidió que le hiciera el amor como se lo había estado haciendo a su mamá cada vez que la veía. No me pude negar y empecé a besarla y le quité la bata, dándome cuenta que no traía nada abajo. Comencé a masajearle sus pequeños pero firmes senos, pasándole la lengua por sus pezones y con la otra mano le fui metiendo en su vagina mi dedo índice, moviéndolo de manera que alcanzó un orgasmo con solo meterle el dedo en su vagina. Bajé un poco más y metí mi lengua en esa pequeña y peludita vagina. Después de un rato, ella me pidió de favor que si podía probar mi pene, a lo cual accedí de manera inmediata. Lo agarró con sus pequeñas manos y comenzó a chupar primero la punta, pero después de un rato parecía toda una experta mamando y llevándosela al fondo de su garganta, donde ya no pude más y exploté en su boca.

Después de eso se levantó y nos besamos por un rato hasta que mi pene se recuperó y me pidió que la penetrara. Inmediatamente me acomodé entre sus pequeñas piernas y se la dejé ir poco a poco entre gemidos de placer. Comencé a bombear y después de un rato de estar en el juego del bombeo llegó su primer orgasmo por penetración, ya que era virgen. Saqué mi pene para cambiarla de posición y mi sorpresa fue que me pidió que se la metiera por el ano como a su mamá. Intenté metérsela y no pude, pero después de varios intentos pude, a lo cual ella reaccionó con un grito de dolor y con lágrimas en los ojos. Le pregunté si quería que se la sacara y respondió que no, que siguiera. Después de un duro bombeo terminamos con un orgasmo simultáneo. Le di la vuelta y la besé. Después nos vestimos y me dijo que me esperaba cuando quisiera. Me confesó que nos había espiado a su mamá y a mí teniendo sexo. Espero algún día tenerlas a las dos al mismo tiempo.

Autor: eltigre

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