Ani y Juli

Ani es flaca, menuda, de pelo castaño bien marrón, y largo hasta los hombros. Tiene cara de niña y una sonrisa muy especial que deja ver unos labios finos. Su pelo lacio, bien lacio (muchas veces a fuerza de plancharlo) y su tez blanca, bien blanca. Tiene un cuerpo muy agradable, con unos senos medida normal (diriase un 80), pero muy parados y firmes. Su cola es firme también, y nada impresionante. Podría decirse que Ani no resalta entre la multitud, que seguramente no sería una modelo, pero tiene ese balance que hace de ella una mujer atractiva.
Es contadora, y trabaja independientemente.

Juli es también menuda, pelo lacio hasta los hombros, negro azabache, y tez más oscura (sin llegar a decir morena). Es de la misma estatura de Ani, con buen cuerpo (tampoco nada impactante) pero con unos senos algo más grandes y duros. Son dos mujeres que andan por el mundo, cada una en lo suyo, normales, como cualquiera. Pero se encontraron…

Ani venía de una historia muy fuerte de noviazgo, que la había dejado muy triste y desesperanzada. Tanto así, que había empezado a pensar que nunca podría encontrar el hombre de su vida, y quedaría soltera. Al cumplir 26, esperaba aún ser amada.

Juli pasaba por lo mismo, pero a diferencia de Ani, nunca había estado de novia, o al menos su noviazgo no había sido justamente tan importante. Es más, ella se consideraba una soltera más, y aunque era bastante deseable, sus 28 años la encontraron sola, pero igualmente era feliz.

Ninguna de las dos soñó lo que iba a pasar, ni en sus más remotas fantasías se imaginaron que ocurriría un día algo que las cambiaría profundamente.

¿Cuál era entonces la conexión entre ellas?. El ex novio de Ani.

Si bien ellas se conocían de las épocas secundarias, en las que las adolescentes experimentan cualquier tipo de cosas (las hormonas descontroladas y esa falta de prejuicios…), no era sino hasta ahora que iban a juntarse.
Ani rompió su relación con su novio en muy malos términos. Este, a su vez, fue a contarle todo a Juli (quien era por esos tiempos su confesora), y sin saberlo se generó algo muy especial. Juli estaba enamorada del ex de Ani, y sus ojos no podían ocultarlo, así creyó ver la posibilidad de quedarse con él y terminar con su soledad. Lo que no sabía era en qué se metía.

Un día Ani llamó a Juli (sabiendo de la relación de amistad que había entre su ex y ella) con el pretexto de juntarse para hablar sobre él. Le preguntó si ella podía ayudarla, y que estaba muy mal. Juli accedió de inmediato, fijando que se iban a encontrar en un centro comercial a tomar un café. Al llegar al lugar, Ani vio a Juli sentada, esperando. Por alguna extraña razón que no entendió pensó… Vaya, si que es atractiva. Se acercó a la mesa y saludó a Juli con un beso de mejilla, pudiendo entonces apreciar que ambas estaban usando el mismo perfume, 212, y también notó que Juli pasaba su brazo por su espalda al besarla… Ideas mías serán, meditó. Estuvieron hablando por largo tiempo antes de decidir Juli que se le hacía tarde, por lo que debía irse. Se saludaron nuevamente, y se fueron caminando una por cada lado, como si nunca nada hubiera pasado. Habían hablado de todo, se confesaron muchas dudas, se conocieron un poco más.

Pasadas dos horas, Ani sintió la extraña sensación de necesitar llamar a Juli. Estuvo contemplando su celular varias veces, pero no se animaba. Marcaba algunos números y luego dejaba el teléfono sin más. “Qué va a pensar, que estoy loca, que molesto… bueno, voy a llamar”. Juli atendió rápido, como si estuviera esperando el llamado, como adivinando de quién era esa llamada.

– Hola, estaba muy triste, necesito hablar con vos – Ani dijo rápido.

– Bueno, en dónde te parece encontrarnos?

– Estoy en mi departamento, queréis que te pase a buscar? – Ani insistió.

– No, voy para allá, espérame en media hora.

Ani abrió la puerta, y dejó pasar a Juli. El saludo fue algo frío, pero normal entre dos personas que saben que desean al mismo hombre y no lo dicen, pero lo saben. Ani estuvo contando detalles de su vida íntima con su ex, mientras Juli la escuchaba atenta. Ani estaba triste, deprimida, abatida. Luego comenzó a llorar, y casi sin querer se abrazó a Juli. Ella respondió con unas suaves caricias sobre el hombro de Ani.

– Tranquila, no podéis estar así… – le decía.

– Queréis que te traiga un poco de agua? Te va a hacer bien – Juli se paró y fue hasta la cocina.

– Gracias – Ani aún lloraba.

Juli volvió a abrazarla, y entonces sucedió. Ani tomó el rostro de Juli entre sus manos y besó en la boca profundamente a Juli. Ella estaba shockeada, la lengua de Ani buscaba penetrar su boca y Juli, haciendo un gran esfuerzo, trataba de separarse. Se miraron raro, Juli le dio tremenda cachetada a Ani, pero fue inútil, se abrazaron, se buscaron los labios y se besaron tan fuerte que Ani hizo sangrar la boca de Juli. Ani parecía querer el control, tocaba a Juli en todo su cuerpo buscando la manera de meter mano bajo la falda de Juli. Juli sólo gemía y se entregaba a besar a Ani y a juguetear con su pelo. Ani se separó un poco y se quitó la remera, se soltó el corpiño dejando al aire dos hermosas tetas rosadas con sus aureolas grandes, los pezones duros, muy duros. Juli respondió quitándose la camisa, el sostén, y mostrando esos enormes pechos, sus pezones negros, aureolas enormes y senos duros como la piedra.

– Alguna vez te tocaste con una mujer? – dijo Ani.

– No, y vos?

– Tampoco. Pero quiero morderte los pezones ya mismo.

– Son todos tuyos.

Ani se acercó despacio y comenzó a pellizcar suavemente los pezones de Juli. Ella estaba en éxtasis, creía ver estrellas, su cuerpo se estremecía de placer. Mmmmm, así… gemía… Ani volvió a separarse, se bajó el pantalón y lo sacó junto con su bombacha. Su chocha era enorme, una maraña de pelos castaños enrulados que llegaba casi hasta la mitad de su barriga. Juli hizo lo mismo, y dejó ver que su vagina era más grande que la de Ani, casi un colchón de pelos negros la cubría. Ani se dio vuelta, abrió su cartera y sacó una hermosa verga de goma, la chupó suavemente y le dijo a Juli que la besara. Luego se la puso a Juli entre las manos y le dijo:

– Meterla bien adentro…

– Juli no se demoró, hizo el amor a Ani con la verga, se la metía y se la sacaba, primero despacio, y después más fuerte. Ani casi grita cuando llegó al clímax.

– Ahora te toca a vos… – dijo Ani.

– Soy virgen – Juli enrojeció – Nunca me han hecho el amor.

Eso fue como un dulce para Ani, que dijo:

– Mmmm, entonces vamos a la pieza.

La condujo hacia la cama, la recostó y empezó a besarla en la boca. Fue bajando hasta llegar a su chocha, que estaba mojada, caliente. Abrió bien las piernas de Juli, y comenzó a lubricar todo con su lengua. Juli sólo gemía, y era como si un cable con electricidad la tocara cada vez que Ani metía la punta de su lengua en su chocha. Mordía suavemente el clítoris. Juli alcanzó a gemir algo que sonó como… Me vengo!!!. Entonces Ani se separó y fue a buscar a su cartera un chiche más. Una verga de goma con dos puntas, que se metió dentro… Juli gritaba:

– Ya, por favor, hacerme acabar…

Ani, dejando de lado toda dulzura, se metió dentro de Juli y comenzó a cojerla con fuerza. La sangre no tardó en venir, y los orgasmos tampoco. Hicieron de todo, el 69, se metieron las vergas por el culo. Juli le pidió a Ani que quería cojersela por atrás. Se bañaron juntas, se acostaron desnudas una al lado de la otra, y se durmieron.

Al despertarse, Ani estaba con el teléfono en la mano. Marcó un número… esperó y dijo:

– Hola, Adrián? Soy yo, podemos hablar? Hay algo que tengo que decirte…

Pero esa es otra historia.

Autor: aznavour1

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