Mi chofer y yo
La historia que hoy les contaré sucedió hace más de año y medio entre mi chofer y yo. Primero les contaré como lo conocí, puse un anuncio en el periódico solicitando los servicios de un chofer, el día de las entrevistas llegaron como 6 personas, en el momento que pase por la recepción me percate de que había alguien muy apuesto, subí a mi oficina y me percate de que me seguia con la mirada, marque enseguida a la recepción preguntando que quien era y me dijeron que venia a la entrevista del puesto de chofer, entonces entreviste a todos y al final a aquel hombre que desde que lo vi me pareció un hombre muy guapo (él es de complexión delgada, tez blanca, cabello negro, estatura 1.75 cms. y sobre todo muy apuesto).
Le hice una entrevista tradicional de trabajo y no dude en darle el puesto (aclaro que sus referencias laborales eran buenas y siendo guapo no lo pensé dos veces) al principio era todo relación laboral él me hablaba de Usted, cuando íbamos en el auto me gustaba mirarlo a través del espejo retrovisor, el tambien lo hacia frecuentemente me encantaban sus ojos negros pestañas largas y una mirada que te hacía derretirte, estábamos juntos casi todo el día ya que debido a mi trabajo salgo mucho de mi oficina, pasaron como siete meses y cada vez que lo veía me imaginaba haciendo el amor con él hasta que un día estaba yo en mi oficina cuando entro él, me saludo dándome los buenos días a lo que les respondí “creo que se te a hecho un poco tarde”, en el instante me pidió una disculpa por su tardanza, en ese momento se me ocurrió decirle que le impondría un castigo por su tardanza, (a mi me paso por la mente que me cogiera en mi oficina), él me contesto que no había ningún problema y que acataría mis ordenes, le pedí que se reitera y regresara en medía hora. Llego la hora planteada y toco a mi puerta le respondí que podía pasar.
Yo estaba sentada en mi escritorio el cual es de vidrio y a través del cual se me ven las piernas las cuales tenía yo un poco abiertas con la intención de que me viera mi tanguita, él se sentó frente a mí y bajo su mirada fijamente reacciono inmediatamente y levanto la mirada recuerdo que yo vestía una falda roja y una blusa entallada negra con los tres primeros botones desabrochados que dejaban ver un poco mis pechos, (lo cual lo hice a propósito), mi ropa interior eran color negro con una mini tanga, unos zapatos de tacón como de 10 cm y no usaba medias ya que era tiempo de calor en ese momento me levante, cerré la puerta de mi oficina con seguro a lo cual el me pregunto que porque lo hacia y le respondí “Porque en este momento vas a recibir tu castigo y no quiero testigos” él se puso de pie y fue hacia mí tomándome por la cintura y me dijo al oído “yo tambien te deseo y si mi castigo eres tú haz conmigo lo que desees preciosa”.
Empezamos a besarnos de una manera que yo sentía su lengua hasta la garganta él me empezó a tocar mis pechos, las nalgas y yo empecé a acariciarle su paquete que ya estaba un poco duro, él me empezó a desabrochar la blusa y a quitarme el brasier las admira, las empezó a acariciar y besaba mis pezones que ya estaban un poco encendidos, me quito la falda y solo me quede con mi pequeña tanguita negro a lo cual el pidió que me quería observar un rato asi, ya que en varias ocasiones me ha imaginado desnuda corriendo hacia él.
Yo, para hacer el momento más excitante y cumplir una de mis fantasías que era hacerlo en mi oficina y ofrecérmele a un hombre, me acariciaba mis pezones hacia como que me quitaba la tanguita, me inclinaba a contestar el teléfono dándole la espalda para que admirara mi culito, me recostaba sobre mi escritorio abriendo y cerrando mis piernas, pasándome uno de mis dedos por dentro de mi tanga y luego lo levaba hacia mi boca succionándolo ya estaba húmeda debido a la excitación de este juego. El se acerco a mí y me dio un beso y empezó a besarme el cuello, mis pechos, él estomago, las piernas y lentamente me fue quitanto la tanguita la cual se guardo en la bolsa del pantalón me empezó a acariciar mi bello pubico le pedí que me besara ya que deseaba tanto que se comiera mi vagina a besos, el procedió a abrirme las piernas me acerco hacia él y empezó a besar los labios superiores de mi vagina y poco a poco fue bajando hasta que me succionaba el clítoris (que yo creo es el mejor placer que le pueden dar a la mujer).
Yo recostada en mi escritorio encima de bastantes documentos ese momento me importo y tuve mi primer orgasmo me retorcía de placer y de haber hecho realidad mi fantasía de hacerlo en mi oficina, el se tragaba mis jugos, pero era tanto que dejaba escapar algunos para no ahogarse creo que esa fue la primera vez que alguien me hacia estallar de esa manera) le dije que era tiempo de que el tambien disfrutará de todo ese placer, le desabroche el pantalón y lo deje caer, el se sentó en una silla y yo me hinque su pene era como de unos 18 cm y algo grueso no lo pensé mas y le empecé a hacer una mamada única le bese la punta con mi lengua recorrí todo su pene y sus huevos de la misma forma hasta que el me pidió que se lo comiera a lo cual yo accedí empecé a meterlo en mi boca poco a poco y una vez adentro comencé un sube y baja, mientras él me acariciaba mis pezones y yo me acariciaba mi vagina, nunca habia oído gemir a un hombre como él, (creo que lo disfruto muchísimo), en ese momento me dijo;
– Deseaba tanto que mi jefa me hiciera una mamada como está. Ahora quiero que te montes en mí corazón.
Nos pasamos a un sofá para estar más cómodos el se sentó y yo de un solo golpe me clave su palito que habia deseado en tantas ocasiones empecé a cabalgar lento hasta que fuimos aumentando el ritmo él me decía cosas como “me encanta cogerme a mi jefa” “mi palo es todo tuyo preciosa” “quiero coger contigo todos los días” “lo haces muy rico jefecita” sus palabras me hacían sentirme muy excitada y deseada. Ahí tuve mi segundo orgasmo en eso le dije que quería sentir toda su lechita dentro de mí ano que el me respondió “toma toda mi leche jefecita” gemimos de una manera única terminamos un poco cansados y nos quedamos recostados sobre el sofá, él me besaba y me acaricia mis pechos sin decir una palabra hasta que me hizo el comentario de fue muy atinado “fui contratado para llevarla a todos lados y ya la lleve al valle del placer”.
Nos levantamos y nos empezamos a vestir, le pedí mi tanguita y me respondió que la próxima ocasión el mismo me la pondría.
La tarde transcurrió normal con la rutina de cualquier trabajo, pero no dejaba de pensar en lo acontecido por la mañana y me volvía a humedecer, hubo otras ocasiones que ya les contaré.
Autor: lorenagarcia
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