Yo solo me metí en esta relación. Así la vivo

Dicen que polos opuestos se atraen, y no sé si eso es correcto o no pero lo cierto es que cuando uno quiere mantener una relación a toda costa empieza a permitir cosas que pueden ser hasta degradantes, pero la confusión se vuelve más complicada cuando esas cosas empiezan a gustarte.

Andrea es mi pareja, tiene 29 años de edad y yo tengo 32. Nos conocimos hace aproximadamente dos años por internet y empezamos a salir. Desde el inicio ella siempre me dejó claro que no quería nada serio y que solo buscaba divertirse, que eventualmente salía con personas y que estaba más dedicada a su vida profesional que al amor.

Ella es arquitecto, está en un buen estatus y vive muy bien por sí misma. Tiene su propio departamento y se ha acostumbrado a tener una vida solitaria y activa sexualmente.

Es una mujer realmente atractiva, de contextura bastante voluptuosa, alrededor de 1,65 de estatura. Piel blanca, un rostro hermoso contextura unos ojos grandes y expresivos. Un cuerpo realmente impresionante con un culo bastante grande y redondo, muslos anchos, cintura un poco más angosta, senos redondos y medianos. Realmente una mujer impresionante.

Yo, un periodista apasionado, no pude evitar enamorarme de ella mientras la fui conociendo, porque aunque nuestras ideas de relaciones y parejas eran opuestas, debo decir que nuestras personalidades mezclaban muy bien y pasaba muy buenos ratos con ella.

Fue así como tras varias salidas en las que hubo buena química y buen sexo, decidí intentar ir más allá y poco a poco convencerla de ser mi pareja. Aunque ella me confesó que también la pasaba muy bien conmigo y que tenía sentimientos por mí, se negaba ya que no quería tener un compromiso y se sentía muy bien viviendo como lo había hecho hasta ahora.

Una noche, en su departamento después del sexo, intenté sincerarme de la manera más convincentemente posible y eso significó aceptar mil cosas que ni siquiera sabía si estaba listo para aceptar. Entre las sábanas, de la manera más íntima, fue el día que la convencí.

Yo: En serio quiero tener algo contigo que haya más allá de esto

A: Te he dicho mil veces no es lo que quiero ahora. No quiero romperle el corazón a nadie.

Yo: Por qué me romperías el corazón?

A: incluso si accediera a una relación, tengo que decir que sí tengo sentimientos por ti, pero para mí el sexo y el amor no van de la manos

Mi cara de confusión fue evidente, pero me pedí que me explicara mejor

A: si tuviéramos una relación, no estaría dispuesta a estar con otras personas en la cama. Es algo que necesito y por eso me gusta estar como estoy sin hacer daño a nadie

Mi mente en ese momento empezó a pensar pero las ganas de estar con ella eran mayores, estaba como hipnotizado

Yo: eso se podría convenir. La idea de una pareja es llegar a acuerdos

Andrea se rió incrédula

A: de verdad tienes muchas ganas de tener una relación conmigo. Pero te advierto que una cosa es decirlo y otra es vivirlo. No tienes por qué someterte a ese tipo de cosas, seguro podrás encontrar una chica mejor y que se adapte a lo que buscas, lo que sientes es pasajero.

Yo: de pasajero nada. Te dije que quiero estar contigo. Me siento bien contigo y quiero estar contigo. Lo demás se puede llegar a convenir. Eres una chica muy inteligente, autosuficiente, exitosa, de verdad me gustas y no quiero perder la oportunidad de estar a tu lado.

Esas palabras hicieron a Andrea pensar las cosas. De hecho desde ese momento la sentí mucho más sincera, me contó que iniciando los 20 había tenido parejas estables pero que siempre todo terminaba mal, que había sido infiel y me habían sido infiel varias veces, además que eso la distraía de su carrera profesional, a la que había decidido dedicarse con mucho ahínco.

Que desde hace unos seis años no había tenido pareja y que salía con chicos sin sentimientos de por medio. Que realmente había estado muy activa sexualmente y había probado muchas cosas, por eso prefería seguir soltera y disfrutando.

En medio de esa sinceridad, algo me arrastró a seguir indagando. A veces es difícil preguntar sobre cosas íntimas, pero sabía que era el momento. Al contrario de muchas chicas, Andrea no tuvo problemas de hablar sobre su vida íntima y cosas que había hecho, lo describía con naturalidad y eso en lugar de espantarme me hacía sentirme más interesado.

Notaba en su tono que quería ser cruda. Mostrarme lo más oscuro de su intimidad con la intención de que yo no quisiera estar con ella y así librarse de mí, pero yo de verdad estaba decidido a estar con ella, nada podía detenerme.

Me contó que antes de conocerme estaba saliendo con dos chicos. Que eran amigos para ella pero con quienes tenía sexo y la pasaba bien los fines de semana. Sin embargo, había dejado de salir con ellos esas últimas semanas y se había dedicado a salir conmigo, pero eso no significaba que fuéramos exclusivos, solo que era lo que me pedía el momento.

Pero quise ir más allá y le pregunté si esos chicos le daban buen sexo y que si eran mejores que yo. Me dió una respuesta ambigua pero que tenía cierta lógica.

A: Mira, David, la verdad es que en el sexo la química es algo muy importante. Contigo tengo una muy buena química y eso me hace disfrutar mucho contigo. Desde el punto de vista netamente carnal y salvaje, hay chicos que pueden darme más y a veces se necesita ese lado salvaje, pero muchas veces esa química es la que se impone. Todo depende del mood que yo tenga.

Concluí en que me dijo amablemente que los chicos le daban mejor sexo pero que yo le caía bien y la pasaba bien conmigo. Eso tampoco me detuvo.

Andrea siguió probándome y tratando de soltarme anécdotas crudas para ver mi reacción.

A: En esta misma cama, hace como dos meses, tuve un trío.

La información me sorprendió pero intenté no demostrarlo.

Yo: sí? Con dos hombres?

Andrea: No, con un chico y una chica. También he hecho con dos hombres, aunque tengo tiempo sin hacerlo

Yo: y qué tal?

Andrea: no es un problema para ti que haya hecho un trío?

Yo: no, es tu vida sexual y la respeto

Andrea: entonces, si quieres ser mi pareja, aceptarías que hiciera un trío así?

Yo: Como te dije, todo es cuestión de llegar a acuerdos.

Esa respuesta no fue un sí, pero tampoco quería negarme. Estaba realmente haciendo todo lo posible por lograr mi cometido.

Yo: pero qué tal estuvo?

Andrea: divertido, la pasamos muy bien

Yo: eres bisexual?

Andrea: más bien diría que bicuriosa. Puedo estar con chicas, sobre todo en contextos como ese, pero realmente me gustan los hombres.

Estaba realmente impresionado con su sinceridad. Lo sentí como una prueba, así que seguí actuando normal. En el fondo no me molestaba, me gustaba de verdad, simplemente me impresionaba y me interesaba entrar en su mundo.

Yo: y el tipo rindió?

Andrea: muchísimo

Yo: no debe ser fácil complacer a dos mujeres

Andrea: esos tipos así están acostumbrados. Él es muy activo sexualmente y de verdad en la cama es bastante bestia. Cumple

Yo: no cualquiera podría.

Andrea: lo sé, por eso una como mujer sabe ya con quien hacer ciertas cosas. Estos tipos no son los más brillantes ni los más interesantes en cuando a poder tener una plática, como lo hago contigo, pero en la cama te dan lo que necesitas

Yo: y que es lo que necesitas?

Andrea: sexo puro y rudo. Pero eso es efímero

Yo: quizas es algo que yo no podría darte

Andrea: tú me das buena sexo, solo que es diferente. Por eso te digo que para mí el sexo y el amor son cosas separadas. Un chico como esos te da el mejor sexo de tu vida, incluso puedes compartir con él y divertirte, pero hay quienes cometen el error de tenerlos como pareja y ahí es donde todo deja de funcionar. No son material para eso, solo para el sexo y ma diversión.

Yo: y los tipos como yo?

Andrea: son material para pareja, además, te repito que me encanta el sexo contigo. Pero a veces una necesita vivir más experiencia y por eso llegan infidelidades y ese tipo de cosas. Por eso evito tener pareja, no quiero dañar a nadie, quizás mi forma de llevar la vida sexual y amorosa no es la correcta, pero es la más sincera que conozco y que puedo dar.

Yo: me gusta tu forma de pensar. Creo que podría adaptarme a tu estilo de vida

Andrea: a que te ponga cuernos? Para qué?

Yo: vale la pena para mí. Quizás todo este tiempo me ha hecho falta adrenalina en mi vida y si hasta ahora no me ha ido bien, quizás sería bueno probar cosas nuevas.

Andrea: te estás dejando llevar por el momento. Te puedes arrepentir

Yo: no me veo arrepintiéndome. Con todo lo que me has dicho, sigo queriendo y creo que nada podría hacerme cambiar de parecer

Andrea fue más allá y busco la galería de su teléfono celular. Ingresó una clave y llegó a una carpeta. Me dio el teléfono y me dijo, ve esos tres videos y dime si aun así me quieres como novia.

El primer video se veía desde la perspectiva de un tipo que estaba grabando y penetrando a una chica. Al lado a la cual estaba dedeando. La chica que estaban penetrando no era Andrea claramente, tenía una contextura más delgada, pero las nalgas del lado sí las identifique y era ella a la que le estaban metiendo los dedos. Fue un video corto, alrededor de 20 segundos en el que se veía muy de cerca el lente del tipo penetrando a la chica y su mano tocando a Andrea. Ambas estaban en cuatro sobre la cama.

Con el corazón a mil revoluciones, pasé al siguiente en el que el chico esta vez estaba acostado y estaba grabando Andrea sobre él cabalgando. Desde esa toma se apreciaban sus senos brincando, estaba despeinada y colorada, y de pronto la otra chica apareció en la toma y la besó con lengua en una escena realmente excitante.

Pase al tercer video. Ese era el más crudo. El chico estaba de pie y ellas arrodilladas, le estaban chupando el pene entre las dos. Un pene bastante grande y grueso, pálido enrojecido y con muchas venas azules que se notaban hasta de lejos. El chico se empezó a masturbar y se oyó su gemido mientras grababa, los chorros de leche empezaron a salir llenando las bocas y caras de ambas, que coronaron la venida con un beso en el que compartían el semen.

Cuando termine de verlo, la vi y tenía una sonrisa malévola.

Andrea: esa es la novia que quieres? Piénsalo bien

Yo: dame el sí

Aunque no habló, me dio un beso y yo no puedo negar que estaba excitado pero también confundido por lo que vi. Así que volvimos a hacer el amor con mucho pasión mientras yo no podía sacarme de la cabeza los videos. Desde ese momento empezó formalmente nuestra relación, de la cual iré contando todas las locuras que han sucedido en este tiempo de confusiones, adrenalina y morbo.

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Esposoconfesion
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