Vanessa: Abierta a nuevas experiencias
Nota: Te recomiendo leer el relato anterior, pues está historia se va construyendo en capítulos
Retomando la historia donde se quedó..
Regresé a casa, y lo primero que hice al entrar fue ir a la recámara de mis padres a revisar que había dentro de la bolsa de terciopelo. Me mataba la curiosidad… Ahí dentro aguardaba el pene con el que venía fantaseando… Era un dildo de 20 centímetros y 5 de ancho, con un par de huevos en la base, una ventosa y un botón que al presionarlo cobraba vida. Mientras esa mole (para mí, inexperta, lo era) vibraba en mis manos, mi pene fue empujando la falda luchando por salir, mi respiración se aceleró, así como mi corazón, lo sentía latiendo debajo del bra.
Honestamente me pareció muy grande, estaba acostumbrada al mango del cepillo, y ésto era casi el doble, no estaba preparada, o sí?
Aún así me lo llevé a mi recamara, quería seguir sintiéndolo en mis manos, era por lo menos cinco centímetros más largo que mi pene, mucho más grueso, con venas marcadas por todo el tronco, musculoso… Lo puse sobre el buró de noche y me fuí desnudando sensualmente, hablándole con mi cuerpo, reclamando su atención. Me quedé en lencería y me acosté, lo tomé y comencé a pasarlo por mi pecho, en el canalito del medio, por mis mejillas, por mis labios rojos brillantes llenos de gloss, me atreví a darle un beso en el glande, luego dos… Comencé a chupar, con la imagen de mi primer hombre formándose en mi mente, desnudo y acostado junto a mí, tomándome del cabello mientras yo le daba amor a su verga, comencé a acariciar mi cuerpo y la lencería, Vanessa reclamaba más, me comenzó a palpitar la vagina, pidiendo sentirlo, me punzaba sumergida en una pasión de texturas y suavidad.
Hice a un lado la tira de mi tanguita, tomé un poco de crema con mis dedos y comencé a darle atención a mis labios anales, suavecito, mientras con mi otra mano me sobaba mis pezones y pechitos sobre el bra, como una adolescente cachonda, hice un poquito de más presión con el dedo y comencé a masajear en círculos mi ano, como queriendo hacerlo más grande, iba a meterme ese pene de goma, o solo era la fantasía?
La verdad es que no lo hice, aunque estaba muy cachonda, no podía arriesgarme a dejar evidencia de uso, ya saben, un olor extraño, un color marrón que no se pueda quitar, no tenía condones así que solo lo presenté con mi vagina anal para que se conocieran y más adelante pudieran iniciar una relación más íntima… Al ponerlos juntos mis labios anales lo abrazaron y le dieron un besito cariñoso, pero no más, lo deje de lado y me jale el pene con una mano y los dedos de la otra sobando mi huequito, hasta eyacular sobre un pañuelo, ni siquiera me quita la lencería como acostumbro hacer después de eyacular, me quedé dormida así toda la noche.
Por la mañana al abrir los ojos, lo primero que ví fue ese pene de goma parado en el buró de noche, dándome los buenos días. Me quité la lencería, tenía en mis piernas marcadas las medias. Fuí al baño y al regresar busque la maleta de mi colección secreta, recién hace unos días había comprado unos leggins de sirena color lila, brilloso. Tomé una braguita de seda de hielo y me vesti, me recogí el cabello con una liga y empecé con mi rutina de ejercicios, que consiste en desarrollar los glúteos, cadera y estrechar la cintura; vaya que me estaban dando resultados, no digo que tuviera un culazo, tenía todo en su lugar, nalgas paraditas, muslos más marcados y una cintura más definida, sin exagerar. Ahí estaba yo haciendo sentadillas mientras miraba el pene de goma, imaginando que era el de un instructor de gimnasio…
Termine la rutina, me metí a bañar para quitarme los rastros de maquillaje de la noche anterior, pensaba en el fin de semana que tenía para vivir como Vanessa, antes del regreso de mi familia había que ordenar y dejar limpio, sin rastros.. Ordenar la ropa, lavarla, en fin… Pero tenía un asunto en mente, que estaba frente a mí, el dildo, moria de ganas de experimentar con el, ver si era capaz de abrirme y tenerlo dentro… Además vibraba. Qué se sentirá cuando vibre dentro? Mmmm…
Investigué como debía prepararme, encontré un artículo sobre sexo anal: la limpieza, la pera anal, el lubricante, los condones, la dilatación… Hice una lista de compras. Me subí al carro y fui a farmacias relativamente lejanas a mi casa, no quería ser reconocido haciendo esas compras…
Ya con todo listo no pude evitar tener una erección, Vanessa gritaba por salir!!
Empecé a crear una fantasía mientras manejaba de vuelta, donde era una ama de casa, sola, con ganas de amor carnal (y en parte lo era este fin de semana) Al llegar a casa corrí a los cajones de mamá a ver qué podría encontrar que me ayudara a vivir la fantasía. Saque algunas cosas que me gustaron, las puse sobre la cama, aunque primero lo primero. Me fuí a preparar mi vagina y dejarla inmaculada… Ustedes ya saben cómo se hace no quiero explicarlo.
Entre las cosas que encontré lo que más me gustó fué un camisón de satín plateado, con detalles de encaje y unas braguitas cacheteras también plateadas con un monito sobre el pubis,no use bra, quería sentir la tela rozando mis pezones, complemente con unos tacones rojos de 12 cm. de alto, que me re acomodaron el cuerpo a una postura bastante seductora, mis nalgas nunca estuvieron más disponibles hasta entonces, solo un poquito de gloss en mis labios brillos en mis párpados con mi cabello suelto.
Sin perder más tiempo fuí por el consolador caminando como en pasarela y regresé a la cama de mis padres
-Estoy ardiendo por sentirte dentro de mí papito-
Le hable, subí una pierna a la cama, e incline el cuerpo hacia delante, ofreciéndole una vista muy apetecible, me eché el cabello hacia un lado, mientras lo tomaba entre mis manos de aquel buró, le di un besito en la punta, y lo comencé a recorrer en todo lo largo, mientras comencé a gemir con mis ojitos cerrados, manteniendo la pose, lo puse sobre el colchón, sosteniendo lo con una mano, me incline más hasta quedar completamente sobre la cama en cuatro y comencé a engullir, como si se tratara de mi amante acostado en la cama, recibiendo todo lo que mi boca inexperta pero deseosa le quería dar, abría los ojos como buscando unos ojos que me dijeran que lo estaba haciendo bien, me comenzó a dar calor en la vaginita anal, la sentía chiclosita, palpitante, pero la postura que tenía me era difícil para darle cariños. Con una mano sostenía el pene de goma y con la otra me sostenía yo sobre la cama, se me ocurrió pegarlo al espejo que estaba en un rincón de la habitación, colocar una almohada debajo de mis rodillas y chupar sin usar las manos, con una me sobraría el hoyito y con la otra mi penecito.
Aproveche para untarme lubricante en las nalgas y los dedos, comencé a masajear mis labios anales, viéndome al espejo, mis nalgas se veían riquísimas, brillantes!! Me puse de rodillas y lo volví a chupar, le puse un condón y lubricante a todo lo largo del dildo como si lo estuviera masturbando, en mi anito ya entraban dos dedos sin problema, pero me quería dilatar más, así que puse otro poquito de lubricante en mis dedos y comencé a meter ahora tres, ya dentro los separaba un poco para hacer más grande el espacio, me acosté en la cama, como quien va a ser tomada de frente o ladito, y decidí que era el momento, tomé el dildo y lo puse en la entrada, estaba lo suficientemente mojada, hice un poco de presión y comenzó a entrar, me dolió, pero poquito, era un dolor rico, tenía ya la cabecita dentro y lo deje ahí para que mi ano se acostumbrara a la visita, me desesperaba por meterlo más, pero tampoco me quería hacer daño, presione el botón de la base y comenzó a moverse y vibrar, yo comencé a ver estrellitas, y fué más fácil que entrara, se fué abriendo espacio solito, sentí como mis entrañas lo absorbieron, y tocó mi próstata, no pude impedir un alarido de placer
-Qué rico papi-
Murmuré entre labios, seguido de una exhalación profunda, mis ojos brillosos veían el cielo… Otro alarido profundo
-Mmm sí, más, que rico, ohhh sí, por Dios, que delicia-
Lo sacaba poquito y lo volvía a meter, tratando de volver a dar en el centro del placer,
-Oohhh, ahhhh, mmmjj-
Me mordía el labio. Así estuve algunos minutos, haciéndolo despacio, metiendo y sacando chocando los huevos contra mis nalguitas, abrazándolo desde adentro, volviendome loca por las sensaciones nuevas, me dieron ganas de montarlo, estuve otros cinco minutos, abrazándolo con mis músculos anales sintiendo su grosor. Me hubiera encantado sentir unos brazos rodeando mi cuerpo, besando mi cuello y mi pechito plano, apoyar mis manitas en el rostro de mi amante imaginario, en sus musculosos bíceps, pero el roce de mi camisón en mis pezoncitos también estaba bien
-Mmm, sí papi, más más más duro, házme tuya, soy tuyaaaahhhh-
Solamente hizo falta tocar con un par de deditos mi clítoris y me vine como nunca antes manchando la toalla que había puesto sobre la cama.
Me deje caer de espaldas, con una sonrisa, viendo a la nada, completamente ida y satisfecha, cuando lo saqué note un poco de sangre en la punta, llevándose con él mi virginidad anal.
Cuando desperté habían pasado como dos horas, entre sueños seguia sintiendo una estimulación fantasma en mi interior, el dildo estaba ahí sobre la toalla a un lado mío. el resto del día solo me dediqué a caminar en tacones usando ropita de mamá y mi propia colección. Y un pensamiento en la cabeza, tengo que conseguir mi propio dildo.
Continuará…
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