Una cena de amigos eramos siete parejas
Cenamos rico en casa del anfitrión y después de varias copas, todos estabamos muy alegres y contentos, cuando la esposa de nuestro anfitrión nos dijo, como ya tomamos algunas copas, es mejor que nos quedemos todos en casa para evitar un accidente, y les propongo que bailemos a los nones y las antenitas calientes. Mi esposo se entusiasmo muchisimo, porque se imagino que le tocaria picar aparte de su señora a seis esposas más que estaban, pero resulta que el azar lo traicionó porque le toco poner la música y quitar las prendas de las señoras que no alcanzaban lugar, una vez que se paraba la música, porque había seis maridos desnudos sentados en seis sillas y siete señoras, de tal suerte que la que no alcanzaba lugar tenía que quitarse una prenda, que podía ser una joya, reloj, anillo o prenda.
En el caso de mi señora, la situación estaba muy peligrosa porque solo llevaba tres prendas puestas: una blusa escotada que dejaba ver sus tetotas, pues no llevaba brasier, un vestidito corto y vaporoso y no llevaba calzones, y sus zapatillas de tacón alto.
Ella se acerco y me cuchicheo al oido, el juego esta muy interesante y divertido, además muy caliente y cachondo, quieres ver como tu mujercita juega a divertirse y calentar a los esposos de las demàs señoras, yo no tuve alternativa y le dije esta bien, espero que no se vayan a encelar las demás señoras.
Empezó el juego, cuando detuve la música todos las señoras corrieron a sentarse en las piernas de los esposos, mi señora no alcanzo lugar, y pidio que la prenda que le quitara la blusa, yo con el estomago hecho nudo le quite la blusa, saltando sus enormes tetotas. Puse nuevamente la música y empezo a bailar contoneandose y sus tetas se movian freneticamente, y en la penumbra porque se bajo un poco la luminosidad de la sala, alcance a ver como se enderezaban las vergas de los esposos que estaban en las sillas. Pare nuevamente la mùsica y mi mujercita volvio a quedar sin lugar, por lo que perdio y ofreció que le quitara el vestido, quedando completamente en cueros, puse nuevamente la musica y empezo a bailar moviendo muy rico sus nalgotas y las tetas se movian riquisimo, lo que terminó de pararles las vergas a los maridos asistentes, al parar nuevamente la mùsica ella inmediatamente alcanzó lugar con el anfitrión de la casa, solo alcance a percatarme como llegó mi esposa y se dio un senton y se resbalo para sentarse y como que jadeo. (Allì la putona de mi vieja, recibiò el primer llegue de verga en su panocha, que despuès me platico, ya tenia la panocha completamente mojada nada màs de ver siete vergas paradas y tiesas a su disposiciòn para probarlas y sentirlas en todo su tamaño en su panocha y culito).
Puse la mùsica nuevamente y mi señora bailaba como una autentica bailarina de cabaret, detuve la mùsica y para variar perdio la señora de la casa, quien pidio le quitara el anillo, así que solo me toco sobarle la mano, mientras mi mujercita se dio otro sentón con otra verga, que también se la engullo hasta la base de los huevos.
Cuando regresamos a nuestra habitación a descansar me platico, espero que no estes enojado conmigo, pero la verdad me dieron verga todos unas dos veces cada uno, y cuatrto de ellos me aventaron sus mecos en mi panocha y en mi ojete. Espero que no estes encabronado conmigo, pero la verdad queria que vieras como disfruta tu mujercita cuando ve una verga parada, y hoy me toco parar a siete vergotas y probarlas en más de una ocasión, la verdad eran unas antenitas calientes, ricas y deliciosas que no podia dejar de probar.
Agregó enseguida, termina de cogerme rico, porque me quede con la panocha ardiente de sentir esas enormes vergotas. Ante la petición de mi mujercita me le avalance a mamarle su panocha, esta escurria de mecos de los esposos que estuvieron con nosotros en el juego, posteriormente le levante las patotas y le abri las nalgas, apuntandole mi verga en su panocha, esta penetro sin ninguna dificultad seguia lubricada de leche de más de cuatro vergas que se enterraron en la panocha y culo de mi vieja.
También le meti mi verga en su ojete, y se resbalo sin ningun problema, también estaba lleno de mecos, cogimos hasta cansarnos y quedarnos dormidos, al día siguiente nos invitaron a almorzar, y nos dijeron que si estabamos listos para otra fiesta similar a la que tuvimos anoche, les contestamos que sí, que había sido sensacional.
Autor: jupiter
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