Soy travesti de closet mi primera vez siendo hembrita
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Hola, saludos. Soy un travesti de closet, mi nombre de nena es Nohelia. Soy de Venezuela, tengo 46 años.
Mi relato: por allá en los años 90 yo siempre estaba en casa de una tía. Ella tenía hijas y hijos. Un día estaba yo sola y vi la ropita de mis primas y las probé, me las puse y ahí nació Nohelia.
Un día estaba sola modelando y de repente llegó un primo mayor que yo, me lleva 30 años por delante. Yo me asusté y él dijo: “Tranquila, primita, no sabía esos gustos tuyos, pero no le diré a nadie. Cuando estemos solos, vístete de nena”.
Años después yo tenía 18 y estaba en casa de mi tía y llega mi primo. Como ya era mayor de edad, me invita a tomar unas cervezas. Nos fuimos a un bar y todo el momento fue normal, como primos. Eran las 12 de la noche, él me dice: “Ya es hora de retirarnos”. Compró una botella de ron y nos fuimos.
Llegamos a la casa de tía, la casa estaba sola. Nos acomodamos en la sala a tomar el ron. Ya al pasar una copa, mi primo me dice: “Estamos solos, vístete de nena y sé libre, síii”.
Fui al cuarto de mis primas, me animé, me puse un hilo negrito, un body negro muy ajustado, una mini falda blanca, medias panty negras y unos tacones. Me maquillé. A la media hora salí y él dice: “Guau, qué guapa”. Me senté en el sofá, crucé las piernas y él me sirvió un trago. Encendí un cigarrillo y siguió la conversación. Luego, como a las 2, él pone música, coloca una balada y me saca a bailar. En un momento él me besa y me encantó. Me dijo: “Tú me gustas, quiero tener algo discreto contigo”. Yo: “Wowww, síii, me gustaría”.
Acercó su boca a mi oído y me dijo: “Quiero que esta noche seas mía y yo ser tu hombre”. Mi piel se me puso de gallina y le dije: “Síii, yo quiero”.
Él empezó a besarme el cuello y los oídos, me metió la lengua en ellos y, diferente, me besó la boca a lengua, y a manosear mis nalgas. Me encantaba, yo toda nueva en eso me dejaba llevar. Él me toma mi mano y me la lleva a su miembro, lo tenía afuera, y empiezo a masturbarlo mientras él me besaba.
Me baja y veo ese lindo pene grueso, largo y cabezón. Lo beso, lo lamo y me lo llevo adentro, y se lo chupo como 15 minutos. Él me levanta y me lleva al sofá, me baja las pantis y me pone sobre el sofá en cuatro, sube mi falda, el hilo lo hace a un lado y empieza a lamer mi ano. Metió un dedo y me dolió. Me dijo: “Te duele?”. Yo: “Sí”. “Bueno, aguanta, ahí va mi pene, tranquila, te la voy a meter suave”.
Metió la cabecita y el dolor empezó, pero dije: “Voy a aguantar”. Fue metiendo suave hasta que sentí su pelvis en mis nalgas. Dije: “Está todo adentro, a gozar”. Pues él empieza a bombear suave, el dolor iba pasando y más el placer. Como a los 5 minutos él me tomó de los hombros y empezó lo bueno: a bombear duro. El placer que sentía era muy sabroso.
Luego él paró, sacó el pene, se sentó en el sofá y me dijo: “Siéntate sobre mí y salta”. Eso me encantó, un placer sabroso. Yo cabalgaba y él me daba caricias y besaba mi cuello. Así como 15 minutos, me agarró duro y me levantó a él y pum, toda su leche dentro de mí. Muy rico sentía esa leche y el palpitar de su pene. No dejó que me levantara hasta que su pene se durmió. Luego me levanté y me dijo: “Lávate el ano y ven”.
Me lavé y fui al sofá, me llenó una copa, me daba besos conversando. Como a las 5 digo: “Vamos a mi cuarto” y huy, pasó otra vez.
Si te gustó mi relato te cuento lo que sigue y mis otros relatos…

Me encantó el.relato.!!!. Esa primera vez es inolvidable, sea por el placer, el dolor o.la emoción de sentirse hembra.
Espero nos cuente otras vivencias.. Besos.