Sexo en el parque

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El domingo 23 en que salí vestida como una prostituta Francisco y yo nos quedamos con las ganas de terminar lo que hacíamos en el parque, estábamos haciendo el amor, pero no terminamos. El martes Francisco y yo nos pusimos de acuerdo para ir al parque de la Colonia Fuentes del Valle para darnos un “revolcón” de lo más sabroso. Antes me vi con José en el hotel “Tacuba” en otra ocasión contare con detalle lo excitante de ese encuentro.

Cuando termine de hacer el amor con José le pedí que me dejara en el hotel, pues según yo, hoy no quería llegar a mi casa, José me dejo después de cenar algo ligero, fue como a eso de las 11:30 aprox. Me di un buen baño y me arregle lo mejor que pude para Francisco. Francisco y yo nos vimos ya tarde, mas bien era miércoles, eran las 1:50 de la madrugada; cuando estaba en la recepción él me hablo por el celular y baje inmediatamente; nos saludamos con un beso muy apasionado y nos dirigimos a su auto. Inmediatamente nos fuimos a la colonia Fuentes del Valle. Ahí llegamos en cuarenta minutos; eran aproximadamente las 2:30 a.m.

A unas cuadras antes de llegar al parque Francisco apago las luces y así le dimos vuelta a toda la cuadra que abarca el parque, también vimos que las calles que estaban próximas al parque no tenían ningún peligro, todo estaba solitario, aparentemente. Apago el coche y nos esperamos un poco para ver algún movimiento o si alguien se acercaba, no paso absolutamente nada. Nos bajamos de su coche y nos recargamos en una parte lateral del mismo, ahí nos besamos apasionadamente y muy calientes, nos acariciamos por encima de nuestras ropas, él llevaba unos pantalones para poder bajárselos y subírselos rápidamente, yo llevaba un vestido no muy largo pero si lo suficientemente manejable para que él me hiciera lo que ya deseábamos ambos.

Antes de llegar al parque, Francisco me quito el sujetador y también me dijo que me quitara el braguita, para poder hacerlo todo mas libremente. Me metía la mano por detrás y acariciaba mis nalgas muy rico, me metía también un dedo en mi ya empapada vagina, me sobaba las piernas de los más rico, ¡mmmmh!, poco a poco me fui bajando y poniéndome de cuclillas ante él, le baje el pantalón y comencé a besarle su pene, estaba medio parado y se le veía muy lindo como miraba hacia abajo, se veía tan rico muy carnoso, jugoso. Usando las manos le di masaje a su verga al tiempo que yo gozaba lo carnoso y esponjado de su verga, que bien la sentía, ayudándome con la boca comencé a ponérsela lo mas duro posible para enterrarla en mi panochita, le bese la puntita, pude probar el liquido que ya salía por su pene, saque la lengua y le di una lamidas a su pito, como si estuviera comiendo un helado, me baje también a sus testículos y les di unos pequeños mordiscos aumentando el goce de mi pancho.

Cuando su pene se puso duro como el acero, me tomo de los brazos e hizo sentarme en su coche, me abrió las piernas y… ¡aaahhh!, ¡mmm!, me la fue clavando poco a poco, para yo gozarla, ¡aaah!, ¡siii mi rey!, ¡así¡, que excitación, hacerlo en la calle me encanta, nadie nos molestaba y nosotros gozábamos de lo lindo, de verdad me encanta que me cojan en la calle, es de lo más rico.

Mi panchito aumento sus bombeos, ahora más rápido, me venia y me venia a cada arremetida de mi pancho, ¡así, así, siii!, ¡así!, ¡aaahhh! ¡aja!, me la estaba clavando tan rico que no me importo si alguien me escuchaba, tampoco le importo a mi amante, a mi cachondo pancho. Me bajo ahí mismo y me puso de espaldas para clavármela desde atrás, de esta manera me la empujo todita, sin siquiera avisarme, pero la sentí igual de rico, me tomo de la cintura y comenzó el mete y saca de su pito, me acariciaba mis senos de lo más lindo, me puso los pezones bien erectos, pues además estaba yo muy excitada. Sus piernas rozaban las mías y eso me encantaba y me mojaba aun más, mis orgasmos no paraban, su pito me tocaba el punto “g” y cada vez que tenia un orgasmo le daba mis jugos, salían tan fuertes que moje sus pantalones y sus testículos. Mis piernas comenzaron a temblar, la excitación me ponía así; la verga de mi amante entraba y salía rápidamente, con mucha fuerza; ahora le pedí que me diera por el ano, poniendo mis rodillas me subí a la defensa del coche y empinándome lo más posible, permití que pancho metiera su verga en mi ano.

No le costo trabajo pues nuestros líquidos le sirvieron como lubricante; para evitar un poco el dolor, pancho fue metiendo milímetro a milímetro su rica verga, no sentí dolor, al contrario, goce cada centímetro de su verga. Cuando me clavo completamente su verga comenzó a aumentar la velocidad de sus bombeos, estos no fueron tan rápidos pero si muy sabrosos, me tomaba de mi cintura y mis nalgas para darme mas goce, por mi parte yo trataba de apoyarme en el cofre del auto con mis manos, las estiraba tratando de agarrarme, realmente solo la excitación me tiraba. Mi pancho estaba tan excitado que me pidió terminar ya, así lo hizo, apretó mis nalgas fuertemente y comenzó a aventarme su caliente semen en mi ano, metí una mano por debajo y acaricie sus testículos para aumentar el goce de su venida; su semen estaba muy caliente, por la fuerza en que me los aventó, llegaron casi a mis intestinos; aun con la verga parada, pancho me la metió por mi panocha, hasta lograr nuevamente venirse, mojo mi panocha tan rico que me hizo venir intensamente, sentí que me vaciaba por completo.

Me encanta coger de esta manera y las voy a repetir tantas veces pueda. Al reponernos nos fuimos a un hotel, ahí dentro seguimos cogiendo hasta el amanecer, ya de mañana muy temprano, fue a dejarme cerca de mi casa.

Autor: Anónimo

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