Salí buscando una cogida y me terminaron cogiendo entre tres
ADVERTENCIA: CONTENIDO FICTICIO SOLO PARA MAYORES DE 18 AÑOS.
Buenas. ¿Cómo andan? Volví para contar otra de mis escapadas de puta.
Después de haber sido la putita de mi casero, conseguí otro lugar donde vivir ahí cerca. Estuve un tiempo sin conseguir un encuentro y ya estaba necesitando que alguien me coja. Había hecho amistad con unos muchachos que tenían una banda de rock. Siempre ensayaban hasta las 23 horas en la casa del cantante. Después todos nos íbamos por su lado. Un día me fui con mi ropa de nena debajo de un jogging amplio y un buzo, ya que al salir de ahí iría a la estación de tren que estaba a unas cuadras a ver si encontraba algún tipo que me pida aunque sea que se la chupe. Durante el ensayo tomamos cerveza, bastante, y eso me puso tan ardiente que me fui antes. Llegué a la estación y busqué un oscuro donde arreglarme. Estaba tan decidida que no me importaba nada. Saqué mi equipo de jogging y quedé en pollera negra con medias negras de red, una remera roja de cuello amplio que me colgaba de un hombro dejando ver la tira del brasier. Me maquillé bien puta: los ojos con sombras grises, delineador negro y rímel arqueando mis pestañas; un rojo bordó en mis labios que resaltaba mi cara de puta. Me hice una cola en el pelo y salí a caminar alrededor de la estación.
No veía a nadie. Anduve dando vueltas sin siquiera pensar que alguno de mis amigos podría pasar por ahí. Ya había pasado como una hora y no veía a nadie. Me estaba haciendo la idea de ir a casa cuando prendo un cigarrillo y no sé de dónde aparece un pibe al lado mío.
“¿Me das un cigarrillo?”
Escuché y me tembló todo.
“Disculpa, te re asusté”, me dijo.
“Sí, nene, ¿de dónde saliste? No te vi venir”, le dije mientras le daba el cigarrillo.
Era un pibe petiso, gordito. Sin desmerecer a nadie, era bastante feo, con esa carita de tonto que todos molestan en la escuela.
“¿Qué andás haciendo, reina?”, me preguntó. “¿Estás por ir a lo de Matute?”
“No conozco a ningún Matute. Andaba viendo si encontraba algo copado para hacer. ¿Y vos?”
“También quiero hacer algo copado. Por eso iba a lo de Matute; siempre van chicas como vos y la pasamos muy bien.”
“¿Chicas como yo? ¿Chicas con pinta de puta? ¿Qué, tengo tanta pinta de puta?”
“Sí, la verdad que estás muy buena.”
“¿Y si en vez de ir con tu amigo vamos los dos solos a algún lado?”
Al pibe se le salieron los ojos y me dijo que había un lugar cerca. Empezamos a caminar al costado de las vías por un camino oscuro, ya que entre las vías y los fondos de las casas crecía mucha maleza. Mientras íbamos caminando, él delante mío se daba vuelta y miraba hacia atrás mío. Llegamos a un arbusto grande que debajo formaban una especie de cueva. Ahí había un tronco tirado y cartones en el piso. Apenas me senté y dejé la mochila, el pibe se me tiró encima quedando acostados en el tronco, él encima mío, y me empezó a besar mientras iba haciendo movimientos atrás y adelante arriba mío.
“Espera… Tranquilo. No te apures”, le dije.
“Es que estás re linda y me muero por cogerte.”
“Quedate tranqui, gordi, que me vas a coger. Pero despacio.”
En ese momento me lo saqué de encima y lo volví a besar él apoyado en el tronco y yo de pie.
“Primero te quiero chupar la pija”, le dije mientras le bajé el pantalón.
Ahí sin más que decir me puse de rodillas y me puse a chuparle la pija. Tenía una pija mediana, de unos 15 cm, con un buen grosor. Suficiente para pasar un buen rato. Se la chupé y él acabó a los dos minutos. Yo seguí chupando su pija que se bajó poco y volvió a ponerse dura. Ahí me levanté, subí mi pollera, corrí mi tanga a un lado y, dándole la espalda, agarré su pija y me la empecé a meter. Entre la leche y mi saliva, resbaló de una.
“Ay, pibe!!! Qué dura tenés la pija. Me la metiste toda. ¿Así me querías coger?”
“Siiii, te voy a coger bien. Se te nota que te gusta que te cojan, tenés una cara de putita.”
Yo estaba gozando de lo que quería. Con su pija bien adentro, me doy vuelta y me apoyo en el tronco dejando mi cola bien parada para que me coja a full. Me empezó a bombear como loco. En eso me levanta una pierna y me la pasa del otro lado del tronco. Siento que él hace lo mismo y me penetra de un envión. Yo estaba gozando mucho pero noté algo distinto. Estoy por girar la cabeza y el pibe estaba al lado mío y me pone una mano en la nuca y me metió la pija a la boca.
Ahí caí que me estaba cogiendo otro tipo que ni lo vi llegar. No dije nada. Estaba gozando de dos pijas como me gusta. El gordi vio que no me negué, me dijo que me quede tranqui que era un amigo. Estuvieron cogiéndome un rato cambiando de posición. Paramos un ratito y otra vez me cogieron. Cuando volvieron a acabar eran como las dos de la mañana. El flaco que llegó de sorpresa me dice:
“Reina, sos una hermosa puta, como te gusta que te den pija.”
“¿Se me nota mucho?”, le dije mientras me arreglaba la ropa y retocaba el maquillaje.
“Siiii, con sólo verte se te nota”, dice el flaco.
“Y cogés como la mejor”, agregó el gordito.
“Bueno, gracias. Me gusta ponerme bien putita cuando quiero que me cojan. Y si voy a ser puta, voy a ser bien puta…”
“¿Te arreglaste para que te cojamos de nuevo? ¿Querés seguir?”
“Como quieran ustedes… ¿Me quieren coger otra vez?”
“Sí, pero acá no. Vamos a lo de un amigo acá nomás. Así tenés una pija más…”
“Bueno, dale, vamos”, dije sin pensar.
“Cuando te vea Matute te va a dar toda la noche”, dijo el gordito.
Caminamos unas cuadras. Yo hecha toda una putita, bien cogida por los chicos. Llegamos y entramos a una casa que estaba al fondo de otra. En el pasillo sonaban mis tacones. Nos abrió la puerta el tal Matute. Era un tipo alto, flaco; me miró y los chicos le dicen que era una nueva amiga. El tipo me dio una mano y me hace dar una vuelta.
“Hola, bombón. Las amigas de mis amigos son bienvenidas.”
Y me tiró hacia él y me da un beso. Me abraza y preguntó:
“¿De dónde vienen que no llegaron antes?”
“Estábamos cogiendo atrás de las vías”, le dijo el gordito.
“La vimos en la estación y apostamos que era una putita que buscaba una pija. Lo mandé a él (señalando al gordito) a que la encare y agarró viaje al toque.”
“Mira vos. ¿Así que sos muy putita?”, me dijo Matute. “¿Y se fueron a coger de una?”
“Sí… Me cogieron muy bien.”
“¿Y querés que te cojan más?”
Y ahí nomás se bajó el pantalón y me pidió que le chupe la pija. Me agaché y me puse a chuparle la pija; nos fuimos a la pieza y en la cama matrimonial nos subimos los cuatro. Matute me cogió primero y fue tremendo. Yo en cuatro me dio bomba como loco mientras le chupaba la pija a los chicos. Después se fueron turnando hasta que los pibes acabaron. Como ellos ya me habían estado cogiendo no daban más. Así que me quedé con Matute. Me hizo montar su pija dura como una hora. Después me cogió con mis piernas abiertas. No puedo describir cómo me hacía gozar. Gritaba y gemía como la puta que estaba siendo.
Cuando me fui, me temblaban las piernas. Llegué a casa y me desmayé en la cama. Dormí un día entero para recuperarme.
Fue algo que no me voy a olvidar jamás.
Gracias por leer.
Roxy
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