Que rico… Andrés
Andrés era un amigo de la facultad, nos llevábamos de maravilla, pero ambos teníamos atracción física, aunque no nos amaramos, yo quería que me cogiera y el me quería terminar. Fue un sábado, Andrés y yo fuimos a una fiesta, pero todo se arruino porque la agasajada se desmayo, así que todos salimos huyendo de la madre que estaba furiosa, Andrés solo me decía:
– Huy le llego la hora
– Si, hay que huir antes que la madre nos encuentre.
– Si, vamos yo te llevo a un motel y pasamos la noche ahí – me propuso.
– Claro Andrés, como quieras.
– Pero no te vayas a arrepentir que hoy si te voy a coger.
– ¿Que? – dije muy admirada y a la vez deseosa ya que estaba muy borracha.
– Así es amiga, me masturbo pensando en vos, mis sueños eróticos son con tus tetas y tengo unas ganas de cogerte, que no sabes cuanto me estoy aguantando.
– Huy
– Ando caliente, así que no me tientes.
– A si? A ver.
Me puse frente a el y el pudo tener una vista panorámica de mis tetas, Andrés me beso, un beso lleno de lujuria y pasión.
– Pero vamos al carro y luego al motel que no soy puta de barrio.
– Vaya pues.
Llegamos al motel y reservamos una habitación. Cuando entramos andábamos tan borrachos que nos empezamos a besar, el quito mis prendas y me empezó a besar mi concha, yo empecé a sentir una sensación de placer, que rica era la lengua de aquel hombre, amigo y amante. En ese momento Andrés empezó a quitar la blusa y debajo el sostén, al retirarme esas prendas miro con detenimiento mi cuerpo, cuando dejo de verlo empezó a besar y morder suavemente los pezones, yo empecé a juguetear con el cabello de aquel hombre, el empezó a besar cálidamente mi cuello y así siguió hasta que llego a mi boca. Andrés empezó a levantar mi cabeza y levanto un poco mi vientre, al momento de introducir su miembro yo con una sonrisa le indique que prosiguiera, al introducirlo Andrés empezó a estimular, esto provoco que yo empezara a sentir placer era una sensación riquísima para mi.
Andrés empezó a tomar aquellos senos y besar cada uno de ellos, yo de la excitación empecé a emitir algunos gemidos de placer. El siguió besando cada centímetro de mí, yo cada vez sentía mas excitación, y placer, poco a poco Andrés me llevaría al orgasmo. Al llegar al orgasmo unos gritos empezaron a surgir de mi boca, esto provocó que Andrés también se sintiera excitado a ver la cara de placer mía. Los dos se nos besábamos apasionadamente, yo jugueteando con el cabello de Andrés mientras el me excitaba mas y más, así siguió unas horas mas hasta que culmino el acto sexual.
Un poco mas tarde, luego de dormir un rato nos despertamos y empezamos de nuevo. Andrés siguió besándome y descubrió un poco de mi cuerpo, él empezó a introducir sus manos dentro de la blusa y empezó a despojarme de mis ropas al igual que yo a el, una vez desnuda yo rodee con mis manos su cuello y empecé a besarlo con intensidad. Andrés no se hizo de esperar y empezó a besar aquellos senos a tal acto de inmediato los pezones se endurecieron él empezó a besarlos hasta hartarse, lentamente y con besos y delicadas mordidas bajo hasta llegar a una parte más sensible. El empezó a besar con mas intensidad y a lamer esa parte, yo al borde del éxtasis empecé a gemir de placer, esos gemidos excitaban cada vez mas a Andrés y siguió pero ahora con mas intensidad. Mi mano toco la cabeza y la presiono contra mi concha, y así sentía yo un mete-saca de su cabeza, casi pidiéndole que siguiera.
– Ahora yo tomare el control – le dije.
En un rápido movimiento yo estaba encima de Andrés, y empecé a besar aquel pecho y lentamente fui bajando hasta llegar a su polla, yo lo tomé al principio y empecé con pequeñas mordidas y empecé a introducirlo a mi boca, el se sintió muy excitado y empezó a emitir algunos gemidos de placer, así siguió durante un tiempo hasta que Andrés levanto mi cara y la beso apasionadamente. El toma mi cintura y la pone encima de sus pies, yo me inclina de tal modo que mis senos queden a la altura de su cara. El empezó a lamer y morder suavemente los pezones mientras que su polla me penetraba yo empecé sentir de nuevo esa sensación, yo de nuevo estaba al borde del éxtasis y cada vez se sentía mas excitada hasta que llegue a mi orgasmo, en los pasillos se podía escuchar mis gemidos y mis gritos.
Autor: galu
¿Te gustó este relato? descubre más historias porno en español en nuestra página principal.
