Amor Filial | 10.649 lecturas | 15:00

Que abuela: “quiero que me cojas, quiero ser tu puta”

Buenas, buenas, esto que les contaré. Pasó casi sin pensarlo, yo vivo en una pequeña ciudad de Buenos Aires, y nos conocemos todos, debido a distintas situaciones de la vida debí vivir hace casi un año en la casa de mi abuela materna, ella es una señora normal, más bien gorda y con casi 70 años.

Ella como casi todas las personas de su edad concurre a un centro de jubilados, dónde hace todo tipo de actividades y viajes, ella es muy activa en ese sentido, va a fiestas, viajes y reuniones, y casi siempre tengo esos momentos para encontrar con alguna amiga a tener sexo.

En una de los tantos días que ella sale, yo aproveché para encontrarme con una amiga, almorzamos y cojimos toda la tarde, prácticamente no salimos de la habitación, por el tiempo que llevábamos viéndonos, hacíamos de todo, y sobretodo nos encantaba el sexo anal, ambos los disfrutamos, y como los dos somos muy sexuales y siempre queremos más, usamos vibradores y lo que podamos para incrementar nuestro placer, así que cada encuentro lo llevamos al máximo.

Durante la semana trabajo y llegó entrada la tarde, así que estoy solamente para cenar con mi abuela, y en las conversaciones que tenemos, ella me comentaba que le habían suspendido una salida de fin de semana, así que se me complicaba el encuentro con mi amiga, la cual también me avisa que tenía un cumpleaños, así que no estaría, por lo que ese fin de semana lo pasaría con mi abuela o saldría a algún otro lado.

Llega el viernes por la noche y realmente no había planeado nada, así que pasaría todo el fin de semana con mi abuela en su casa, ella preparo una cena de mis favoritas, y entre charlas se nos va la primer botella de vino, realmente lo está disfrutando, me reía mucho y hablábamos de todo, ya casi terminando la segunda botella, yo ya había perdido todo respeto, y le hacía preguntas que no se le hacen a una abuela, y como ella estaba como yo, las respondía

  • Yo: por qué no te buscas a una persona que esté con vos, si cuando salís lo pasas bien y venís siempre contenta
  • Abuela: ya no estoy para aguantar a ningún viejo en mi casa jajaja, si, lo paso bien cuando salgo, y que no traiga a nadie, no quiere decir que no tenga a nadie
  • Yo: me sorprendes, no sabía que tenías novio jajaja, que bueno, con razón venís contenta y con un par de copas demás cuando volves jajaja
  • Abuela: vos también te pones contento cuando me voy, varias veces llegue antes y te vi con tu amiga, así que no me podés decir nada
  • Yo: no sabía que me espiabas, espero que no me hayas visto haciendo cosas indebidas
  • Abuela: ya estamos grandes, te ví haciendo de todo, y realmente lo pasan muy bien con tu amiga, además que usen juguetes los hace más libre en el sexo y eso es muy importante en la vida
  • Yo: no sabía que nos habías visto haciendo de todo, y usando los juguetes, espero no te haya incomodado lo que viste
  • Abuela: para nada, al contrario, por eso cada vez que puedo y dejan la puerta entreabierta los veo, yo soy grande y siempre me gustó mucho el sexo, tengo la cabeza muy abierta, y con tu abuelo pasábamos horas jugando, ahora que no está lo extraño, y con el que estoy ahora, no es lo mismo, casi ni se le para jajaja
  • Yo: que bueno que no te incomoda, y porque no te buscas otro si a este no se le para, o búscate 2 o 3 jajaja
  • Abuela: y quién te dijo que no tengo 2 o 3 jajaja, te dije que soy de mente muy abierta, y no estoy siempre con este, hay unos que alquilan juntos y a veces me voy a la casa de ellos y ahí vengo muy contenta
  • Yo: ¿te vas con los dos juntos? vos la pasas mejor que yo, nunca lo hubiera imaginado, a tu edad pensé que ya no tenían ganas
  • Abuela: no te creas, yo siempre estoy con ganas, cuando estamos los tres, se toman una pastillita cada uno, y lo pasamos increíble, y después me vengo súper contenta a casa jajaja

Ya casi terminada la tercer botella a esa altura de la charla, me dejó pensando toda la noche lo fiestera que era mi abuela, nos vamos a acostar, no sin antes tomar algo para la resaca del otro día, ya en la cama y tratando de conciliar el sueño, solo se me venían a la cabeza imágenes de cómo estaría mi abuela cojiendo con dos viejos.

Ya por la mañana me levanto y ella estaba haciendo los quehaceres de la casa, cuando la saludo me dice que se iba a ir al mercado a hacer las compras para la semana, así que le digo que la acompaño, en todo el trayecto de las compras, no podía dejar de mirarle el culo y las tetas a mi abuela, y automáticamente me imaginaba como se la cojian, ya entrada la tarde me pregunta si voy a salir o va a venir alguien, claramente haciendo alusión a mi amiga, le digo que no, que lo iba a pasar con ella si es que no salía con alguno de sus novios (devolviéndole el sarcasmo).

Una vez pasado el día, ella se pone a hacer la cena, le pregunto si necesita algo en que la ayude, obviamente para seguir mirándole el culo, y me dice que le alcance una fuente que estaba arriba de una alacena, como la cocina es pequeña, tuve que pasar apoyando su culo, grande y apetitoso, se me paro casi al instante, pero como pude pase, y le alcance la fuente, pero tenía que volver a pasar para salir, trate de hacerlo lo más rápido posible, pero no pude a evitar restregarle mi pija en su culo, me miró de reojo con una sonrisa y siguió cocinando.

Ya en la cena, como la noche anterior, hablamos de todo, ella me contaba de sus cosas y yo de las mías, pero al seguir bebiendo, fue inevitable volver a hablar de sexo, ella me preguntaba porque no llevaba a mi amiga los días de semana a la casa, para no tener que esperar una semana para cojer, y le contesté que así estábamos bien, que no quería nada “oficial”, y me dice si en la semana yo no tenía ganas de cojer, le digo que si, pero que así estaban las cosas, se rie y me dice que se me nota que solo los fin de semana no es suficiente, se me nota como hoy en la cocina, se me caía la cara de vergüenza.

Lo único que se me ocurrió decir es que a veces suele pasar, se ríe y me dice que no me haga problema que muchos le dicen que tiene el culo grande y firme para su edad, y a más de uno se le para, me río y le contesto que tienen razón, que es grande y y firme, y que además a los hombres nos gusta ver los culos grandes moviéndose, para que habré dicho eso, ahí nomás me preguntó, y a vos te gusta mi culo, no sabía que responder, y ahí nomás ella retrucó, en la cocina parecía que si, no me quedo otra que decirle “obvio que me gusta” sabes, después de lo que hablamos anoche me dejaste muy caliente, y lo único que hice hoy todo el día, fue mirarte el culo y las tetas, por ahí está mal lo que estoy diciendo, pero es lo que me pasó, me quedo mirando y yo me imaginaba lo peor, pero lo que ocurrió me sorprendió.

Ella agarra mi mano y me lleva hasta su lado, y metiendo sus manos por el escote de su vestido, saca sus dos enormes tetas, y me dice, ahí las tenés, yo incrédulo de lo que me estaba pasando, a lo único que atiné, fue a arrodillarme y empezar a chuparlas, realmente eran grandes, mis manos no las abarcaban, agarré una con mis dos manos y mientras la apretaba, chupaba su gran pezón oscuro, era una delicia, ella suspiraba con cada chupada y mordisco que le daba, así hacía con cada una de sus tetas, era una imagen de película, yo arrodillado entre sus piernas, chupándole las tetas a mi abuela.

Seguramente ella ya tenía todo planeado, porque al estar un rato chupándole las tetas, metí mi mano por debajo de su vestido, y note que no llevaba nada, toque su concha suave y sin un pelo, se ve que se había depilado ese mismo día por la suavidad, se podía sentir lo húmeda que estaba, así que me levanté, la agarre de la mano y la lleve a la habitación, una vez ahí, le saque el vestido y quedó completamente desnuda, ella me saca la remera y empieza a besar mi pecho, mientras lo hacía desabrochaba mi pantalón para que me lo saque, una vez afuera el pantalón, comenzó a bajar con sus besos y lamidas hasta llegar a mi bóxer, cuando lo bajo, salto mi pija como si tuviera un resorte, ella me miró, la agarro con sus manos y la empezó a chupar, lo hacía fantástico, solo la sacaba de la boca para decirme que le encantaba, y a mí ni le digo como me encantaba, era una verdadera experta chupando pija, prácticamente la tragaba entera, para volverla a sacar, mi amiga la chupaba muy bien, pero ella la superaba, o era el morbo, de que la que estaba chupando era mi abuela.

Luego de estar un rato así, decidí devolverle el favor, y me dispuse a chupar su concha, me puse en medio de sus grandes piernas y hundí mi cara en su concha, era suave y caliente, sus labios vaginales eran prominentes y abiertos, empezaron a salir sus primeros gemidos suaves, a medida que pasaba mi lengua se hacían más sonoros, jugaba con su clítoris grande que se hinchaba cada vez más, hasta que se estremeció y le saque el primer orgasmo.

Entre insultos de ella podía sentir un espeso líquido saliendo de su concha, el cual lo lamía hasta dejarla otra vez limpia, me decía “no pares hijo de puta, quiero que me cojas, quiero ser tu puta” y obviamente que se lo iba a cumplir, yo seguía chupando, pero esta vez, mientras chupaba, metía mi dedo en su concha y luego lo metía suavemente en su culo para ir dilatándolo de a poco, un minuto después ya podía meter dos dedos, se ve que sus amigos lo usaban con frecuencia, así que decidí darle lo que me pedía, apoyé mi pija en la entrada de su concha y de un solo empujón entro toda entera, ella gimió de placer, y empecé a cojerla lentamente, para después aumentar el ritmo, ella cruzo sus piernas para asegurarse que no me saliera, y así estuve un buen rato, realmente era una máquina de cojer mi abuela.

La situación me estaba volando la cabeza, pero más aún cuando en un momento me pide que pare, ella estira su mano, abre el cajón de su mesita de luz y saca una cartera, no sabía que estaba haciendo, hasta de adentro saca un vibrador enorme y negro, realmente era gigante, y me dice, “ves, en la casa no sos el único que tiene juguetes” y comenzó a frotárselo en la concha, mientras me pedía que juegue con ella, así que lo agarre y se lo comencé a frotar, y a hacer presión con la cabeza de ese monstruo en su concha, no pensé que eso podría entrar en su interior, pero al hacer un poco más de presión, entró muy fácilmente, ella realmente lo estaba disfrutando, así que lo prendí y comencé a meterlo y sacarlo, mi abuela se retorcía con cada movimiento, así que mientras lo hacía, comencé a chupar su clítoris buscando un nuevo orgasmo que no tardó en llegar, prácticamente su gemido fue un alarido, sus jugos casi no podían salir porque el vibrador ocupaba toda la entrada de su concha.

Prácticamente quedó rendida en la cama, pero para mí aún faltaba lo mejor, le saco el vibrador todo empapado y brillante, la hago girar sobre si misma para que quede boca abajo, y levanto sus caderas para que su culo quede bien arriba, y nuevamente meto el vibrador en su concha, ella gemía son parar, así que agarro su mano, la paso por debajo suyo y le digo que lo vaya metiendo ella, los dos sabíamos que es lo que estaba por venir, me acomodo apoyando la cabeza de mi pija en su culo y comienzo a presionar.

No fue tan fácil como pensé, no contaba con ese enorme vibrador metido en su concha, así que presione más y entró muy lentamente, estaba apretadisimo, ella gemía y con su mano libre estrujaba la almohada, una vez que entro toda comencé a moverme, la sensación era indescriptible, cada embestida sentía que estaba por acabar, hasta que en un momento ella saca el vibrador y se pone en posición para que la coja a gusto, estuve varios minutos clavándole mi pija en su enorme culo, era un éxtasis total, hasta que le digo que le voy a dar la leche, ella rápida de reflejos, se sale, y dándose la vuelta comienza a chupar mi pija, deseaba tener mi leche en la boca, y no la hice esperar, descargue gran cantidad, la cual no dejo ni una gota afuera, tragó toda mi abundante leche, y ya sin nada ella seguía chupando, luego de unos segundos así, me salgo y caigo a su lado en la cama.

Una vez que ambos recobramos la respiración, le decía lo genial que lo había pasado y que no pensaba que ella fueran tan caliente, ella me acaricia el pelo y me dice que necesitaba sentir una pija dura y joven, y que le encanto tomarme la leche, que teníamos que pasar noches como esta más seguido, a mi realmente me encantó la idea, y no me molestaba que fuera mi abuela, así que a partir de ese momento, casi todas las noches dormía con ella, y los fines de semana con mi amiga, ella casi siempre llegaba antes de sus reuniones para verme cojer y claro que siempre le dejaba la puerta entreabierta.

Espero que sigamos así mucho tiempo más, y si les gusto que comenten.

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