Patricia cabalga denuevo

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Después de contaros mi primera infidelidad, os acordareis de la orgía en el bus, he recuperado mi apetito sexual y no perderé ninguna oportunidad en que pueda disfrutar lo que no hice de más joven, hasta la fecha de hoy he tenido tres aventuras mas que iré contándoos.

Era el mes de junio y teníamos una cena de amigas en la que me comentaron después de cenar iríamos a una disco. Le comente a Juan (mi esposo) que estaba algo cansada y que tras la cena volvería. Juan me dijo;

– No seas tonta ponte bien sexy y sal a divertirte.

Me coloque una tanguita de tiras de hilo con unos brillantitos donde se juntan las tiras laterales y la que baja por dentro del culo, un sujetador bien sexy, un pantalón de terciopelo negro de talle bajo que cada vez que muevo mi cuerpo hacia delante deja ver el hilo dental y gran parte de mi culo. Me coloque una blusa transparente, mis botas de bacón alto y me dirigí al restaurante. Ya en la cena una de las chicas me pregunta;

– ¿Eso para que es? Esperas que nos salga la cena gratis.

Sé refería al escote que con un par de botones desabrochados dejaba ver casi por completo todo el sujetador y lo que por fuera de este salía. Me sonreí pensando pues tu no me has visto por detrás por que ahora mismo se me ve medio culo. Algo debía pasar por que los dos camareros no salían de donde yo estaba, eran un chico de unos 20 años que me rozaba cuando podía y un señor de unos 50 años que llegue a notar su paquete bastante hinchado, esto me hijo excitarme bastante.

Finalizada la cena me disponía a marchar hacia mi casa pero entre mis amigas y la excitación que llevaba de ver el bulto del camarero accedí a ir a la disco a tomar una copa.

Ya en la disco dejamos las chaquetas en el guardarropía y fuimos a la pista de baile, había poca gente aun y todos eran bastante maduritos. Enseguida se acercaron algunos hombre a bailar a nuestro alrededor, no pude evitar fijarme en uno de unos 50 años con un cuerpazo, pero lo que más me atraía eran sus cabellos completamente blancos. Empezó a bailar a mí alrededor y a piropearme, se fue acercando hasta que ya se coloco a bailar pegado a mi culo y rozando su miembro de vez en cuando. Me dijo si tomábamos una copa y accedí, me cogió de la mano y me llevo a una zona más oscura donde había unas butacas con unas mesas pequeñas, con el sonido de la música nos teníamos que acercar mucho para escuchar lo que nos decíamos y en uno de los acercamientos hice ademán de besarme, yo en vez de retirarme hacia atrás le ofrecí mi boca y mi lengua que se enrosco en la suya.

No quería perder el tiempo y enseguida metió su mano dentro de mi blusa y empezó a acariciar mis senos por dentro del sujetador. Se me vino un fogonazo encima de verme en medio de la disco y el que pasaba podía ver a aquel señor allí sobándome las tetas. Mis bragas estaban ya húmedas y estaba apunto de tener un orgasmo cuando me dijo;

– Venga vámonos.

Me cogió de la mano y nos dirigimos hacia la puerta, como pude me despedí de mis amigas que se quedaron atónicas al verme ya que ellas no reconocían a esta Patricia (no sabían que he cambiado y estoy recuperando lo que me he perdido durante algunos años). Nos montamos en su coche y salimos, en el camino el me metía mano donde podía y yo le bajé la bragueta para liberar su hermoso pájaro que casi reventaba el pantalón y le di una buena mamada.

En siete y ocho minutos llegamos a un chale en una urbanización, entramos y nada mas traspasar la puerta me desnudo como si fuera lo ultimo que iba a hacer en su vida, me subió a la habitación me abrió las piernas y me empezó a das una suculenta mamada en el coño. Ohhhh! que bien lo hacia no tarde ni tres minutos en tener un orgasmo, este hombre tenia comidos muchos coños, con que delicadeza y en el momento adecuado que salvajismo, era impresionante.

Nos pusimos a hacer un fabuloso 69 hasta que note que su aparato estaba cerca de descargar, entonces acelere mis mamadas y se vació en mi boca tragándome todo, relamiendo hasta la ultima gota. Nos tumbamos y el empezó a lamer mis pechos mientras yo le acariciaba sus dos cojones y pajeaba el miembro, con lo que no tardo en volver a coger tamaño, me coloco a cuatro patas y me embistió salvajemente hasta que nos volvimos a correr. Nos vestimos y me llevo hasta casa. Antes de bajar del coche me dijo que ya sabia donde tenia a su disposición su herramienta de trabajo que podía ir a su casa cuando quisiese.

La mañana siguiente me pregunto Juan que tal había ido la noche, a lo que respondí que bastante bien. Él me respondió;

– Debe de ser así por que estaba despierto cuando volviste y pude percibir que las bragas no las llevabas puedas.

(Sé las había quedado mi amante de la noche anterior como trofeo según dijo).

No le conteste pero el ya sabia lo que debía haber pasado y como la anterior vez quería que le contase ya que se excitaba muchísimo pero seguí sin contarle mis encuentros con otros hombres. Tuvimos unos días de mucha guerra sexual con el morbo, pero necesitaba más. Ya os cuento en unos días mis vacaciones.

Autor: Anónimo

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