La chica de la limpieza
Tengo 28 años y trabajo en una oficina. Mi hora de salida normalmente es a las 6 de la tarde. Pero no es nada raro, que suela salir casi siempre mas tarde. Lo que os voy a relatar sucedió uno…
Tengo 28 años y trabajo en una oficina. Mi hora de salida normalmente es a las 6 de la tarde. Pero no es nada raro, que suela salir casi siempre mas tarde. Lo que os voy a relatar sucedió uno…
Hola somos F. y N. ella muy linda, alta, pelo castaño claro, un cuerpo muy sensual, una cola muy linda, bien firme y paradita, flaquita, unas tetas también muy lindas, firmes, grandes y con un buen par de pezones, él…
Vivo en bogota con una amiga, ella estudia arquitectura y yo medicina, un fin de semana se fue para su pueblo a visitar a su familia así que el apartamento me quedo para mi sola. Como mi novio trabaja en…
Mi tercera semana de prácticas en el Hospital. Me estaba yendo bien, fui una alumna regular, más que todo porque se me dificulta aprender de memoria ciertos términos y procedimientos, pero en general había cursado mi carrera de medicina con…
Mi obsesión por los pies me ha llevado a tal grado de hacer cualquier cosa por lamer los pies a un desconocido en un cine porno en Panamá. Ese día estaba kabriado (abirrido) y no sabía para donde ir, así…
Bueno, lo primero decirles que perdí mi virginidad a los 18 años, hace algunos meses. Soy alto, de pelo moreno y con un cuerpo que – dicen ellas – está bastante bien (voy al gimnasio y a natación; también practico…
Mi marido y yo llevamos once años juntos. Yo tengo 33 años y el 36. Somos nudistas desde hace mucho tiempo y siempre habíamos tenido la fantasía de mantener relaciones sexuales en la playa, pero, salvo entre nosotros, nunca había…
Soy Ricardo, tengo 30 años, estoy casado con Sara de 31… Salía de la oficina un Viernes por la tarde y en el vestíbulo del edificio me encontré a mi madre, tan linda como siempre con sus 47 años que…
Una tarde, mi esposo me dijo que nos íbamos a Barcelona. Ponte las medias negras, sin bragas, el vestido negro de tirantes y los zapatos de tacón y pulsera. Le hice caso punto por punto. En el garaje, me rogó…
Era tarde, estaba solo en la cama esperando un milagro y de repente ocurrió. Mis dedos se movían rápido sobre el teclado de la notebook que reposaba entre mis piernas. Había entrado a una sala de chat, esperando algún fruto…