Mi Suegra, mi esposa y mi hija, Madres de mis hijos
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Después de divorciarme de mi primera esposa, Norma, madre de mis hijos Tamara (19) y Jorge Luis (18), no niego que fue un matrimonio normal con problemas, pero se acabó el amor. Así de simple.
Me llamo Roberto, tengo 36 años. Norma y yo nos conocimos en el colegio; fuimos padres a los 17. En esa época, mi relación con mi suegra no era buena, pero poco a poco gané su confianza. Ella, Carolina, viuda desde años, era una mujer genial, no malgeniuda. A mis 25, ella con 42, entré en su vida. Tras el divorcio, la cortejé: fue mi mujer por 3 años, primero a escondidas.
Carolina se volvía loca de placer. Ambas, Norma y ella, me agarraban la cabeza para lamerles los pezones; esa posición las excitaba. Dimos un paso: tuvimos a Marcos. El embarazo lo reveló todo. Shock para Norma, pero convivimos criando al niño, medio hermano de Tamara y Jorge Luis, y tío por ser hijo de su abuela.
No nos casamos, pero duró hasta que Carolina encontró a otro, como yo después. Siempre responsable con mis hijos de madre e hija. Llevé a Tamara (entonces 18, estudiante aplicada) 3 meses a EE.UU. para madurar. Ahí, mi cariño paterno se volvió amor romántico; fue recíproco.
Lejos de México, convivimos como amantes, sin redes sociales. Dormíamos juntos; la mimaba como mujer. Cada mes más hermosa, alta, no aparentaba 18. Tocarle el culo en broma era normal; ella respondía igual. Con confianza, avancé: “Tammy, eres mía, mi mujer”. Ella reía: “Estás loco”.
No era virgen (ex previo), pero conmigo aprendió mucho. Charlas nocturnas acababan en besos tiernos; la cargaba como novia. En cama, mordía sus pezones parados; gemía mientras lamía su vagina, olor a hembra en celo. Embestía profundo; gritaba entre dolor/placer, lágrimas. Me quedaba quieto, besándola, acariciándola hasta bombear.
“Papiiii, qué rico! Papiii, me duele! Soy solo tuyaahhhh”. Lo más rico de mi vida. Regresamos; fuimos amantes 5 meses: restaurantes, hoteles, casa en Acapulco 2-3 veces/semana.
Peleamos cuando volví con Norma (pasajero, por hijos). Ella notó algo: “¿Qué pasó en EE.UU.?”. Mentí con fotos. Sugirió novio para Tammy; celos míos. Miedo a que contara. Noches: cerraba llave en su cuarto, le hacía el amor pese a Norma dormida. “Papá, ¡está mamá!”. No importaba; mejores madrugadas.
Semanas así, hasta síntomas de embarazo en Tammy. Caos: no tenía novio. Confesé; shock, casi cárcel, pero acuerdo. Norma y Carolina me odiaron. Ahora, Tammy (19) y yo vivimos con nuestro hijo; le da igual el rechazo. Mi suegra, esposa e hija: madres de mis hijos.

MI FANTASIA ES HACER DE MI FAMILIA UNA FAMILA LIBERAL Y FELIZ
Te felicito por haber preñado a las tres, lástima que las señoras no quisieron seguir con Tigo