Heterosexuales | 2.525 lecturas | 14:00

Mi querido Ex-profe – I,II

PARTE I

¡Hola! mi nombre es Alejandra, soy mexicana y tengo 29 años. Escribí este relato cuando tenia 21 añitos y estudiaba contabilidad en Quintana Roo. Soy morenita clara, cabello largo negro, tengo unos senos no muy grandes, pero si duritos en su lugar, acinturada y lo que más me gusta y me chulean son las nalgas y las piernas; modestia aparte, si tengo unas nalgas muy lindas. No me siento bonita, pero si muy atractiva, ya que mi 1.75 de altura más unos lindos tacones pues de verdad sobresalgo a donde me paro, además de que hago ejercicio (Voleibol) y si ejercitada, marcadita y me encanta coquetear. ¡Por cierto, es mi primer relato!

Esto que les contaré sucedió en la ciudad de México, en mi primer año de la universidad; todo empezó hace ya 4 años en mi último semestre de prepa, tenía a mi profesor Héctor de matemáticas financieras, más o menos de 30 años, joven, apuesto, bien vestido, me encantaba verlo de traje, ¡además de que olía delicioso!!! Yo por más que trataba de llamar su atención no lo lograba, aunque me sentara hasta adelante y accidentalmente abriera las piernas unas 10 veces por clase o desabotonara un botón de la blusa o los días que tenía deportes casualmente siempre estaba de short muy pegadito y con mi sports bra haciéndome ver más atractiva.

Mi novio medio se daba cuenta de eso, pero como él era el ganon ya que con el terminábamos fajando en su casa o en la mía, pues no le importaba menos cuando andaba sin bra (si de verdad los bra son solo para seducir) y menos cuando íbamos de la mano y casi lo felicitaban por el bombón que llevaba. Ya les contare de lo rico que lo hacía con él en el patio de mi casa con mi papa adentro jejeje.

Nunca me hizo caso hasta el día de la fiesta de graduación, nosotros bailábamos, él me veía de lejos, era imposible no mirarme ya que iba en un vestido negro entallado arriba de la rodilla, con escote en la espalda una micro tanga bien pegadita para que no se notara y tacones negros de aguja, maquillaje ligero, pero me hacía ver mayor y muy linda.

Me lo encontré en el baño, antes de casi ya escaparme con mi novio al cuarto que habíamos reservado para después de la fiesta, ya estaba muy ganosa y tenía ganas de arrancarle el traje y comérmelo a besos y como ya andaba borrachita pues está más caliente de lo normal; me saludó muy cortés sin quitarme la mirada en las piernas y llenándome de elogios, me dijo que esperaba verme muy pronto y que fueran situaciones distintas.

Se despidió de mí, pero no se movió ni un centímetro, se me quedó mirando y me dijo «espero ya te vayas a la fiesta nuevamente, quiero ver tu andar» y ¡PUUMMM! ahí sabía que todos mis esfuerzos porque me viera habían funcionado, que, si había llamado su atención y claro, me movería de un lado al otro para dejarlo con la boca abierta. Antes de cruzar para llegar al salón, me tomó por la cintura y me dijo «o te acomodas el vestido o te bajas un poco más la tanga, con ese escote de verdad vas rompiendo corazones» y no volví a saber más de él por un año.

Un año después lo volví a ver en la universidad, casi casi me fui de espaldas cuando lo veo entrar para impartir su clase de Microeconomía; ambos nos vimos y fue un click inmediato, ambos sonreímos y la clase corrió como si nada. Al final me llamó y me dijo si quería ser la alumna consentida, pero tenía bastantes tareas, como ir por sus cosas a su coche, tenerme al día con minutas y sobre todo casi ser su asistente. Dije que sí y obvio los días de su asignatura yo iba mas arreglada o sexy dependiendo el clima, siempre encontraba libros, exámenes y empezaron los regalitos como perfumes, blusas escotadas que cada vez eran más sugerentes y pequeñas jejeje.

Era una calurosa tarde de verano antes de vacaciones ya en exámenes finales, me mandó a su coche que buscara unos libros, pero no había nada, solo una pequeña caja con una tarjeta que tenía instrucciones:

“Necesito mañana te pongas esto y tengas tiempo libre por todo el fin de semana, he esperado mucho tiempo para esto y no me quedaré con las ganas.

¡Saludos!

Llévate un bikini bastante coqueto.”

Era una micro tanga lisa de algodón rosa con su combinado en el bra que era un push up, era un short caqui de vestir entalladísimo y una blusa blanca sin mangas con escote muy coqueta y claro sandalias. Pues esa noche fue de depilación total, dejar mi cosita libre de vello alguno y sobre todo estar bien humectada, trato especial en toda mi piel y claro, ya estaba fantaseando con todo lo que le quería hacer desde la prepa, imaginaba como sería y fue más de lo que esperaba.

Ya estaba desesperada ya que no sabía nada de él, pasó el tiempo y nada, ni un mensaje ni una llamada. Recibí un txt “nena salte y toma un taxi a Av. Universidad y Eje 10, te espero en la plaza”. Obedecí cual me lo pidió, yo no sabía que pensar o que pasaría, tenía miedo y curiosidad. Se colocó detrás de mí, haciéndose sentir, colocando su cosa semi erecta entre mis nalgas, tomándome por la cintura, aprisionándome con sus brazos y sentí el primer mordisco en mi cuello, casi suelto mi bolso de la excitación. Era delicioso por fin sentirlo y claro, estar dominada por él, por mi profe, por mi sueño y mi fantasía.

Nos subimos al auto de esos que dicen pequeño, pero poderoso, convertible y tomamos camino a la ciudad de la eterna primavera, su mano ya era dueña de mi pierna en su totalidad, así como de sus alrededores, mi mano había lo mismo en su pierna entrepierna y le daba golpecitos, de verdad yo quería ya saber de qué tamaño era lo que me comería y si se veía y sentía de buen ver. La plática nos llevó a mil cosas, empezamos a hablar de sexo y de las cosas que hacíamos en la cama y fuera de ella, se sorprendió de lo que le contaba, lo que él no sabía es que me encantaba el sexo en toda la extensión de la palabra.

Yo ya quitada de la pena se lo acariciaba sobre el pantalón, se orilló un poco y me dio un beso que me dejo inerte; me metió la lengua de la forma más salvaje, sensual y erótica a mi boquita, su mano derecha hizo lo suyo metiéndose en mi short directamente a mi pubis recién depilado que claro ya estaba empapado y su mano izquierda estacionada en mis senos.

No sabía por dónde poner más atención, así que decidí abandonarme al placer, moría por hacerlo ahí mismo, pero teníamos urgencia de llegar a una reunión con sus amigos, pero no lo podía dejar así. Así que, en un movimiento, cuando me dejó respirar, me abalancé a su entrepierna, abrí el cierre de su pantalón y saltó fuera del bóxer esa cosa deliciosa, más o menos unos 20 centímetros, morena, venuda y así en mi cara la vi gorda, deliciosa.

Solo lo miré y me lo empecé a meter a mi boca, le daba besitos y lengüetazos, lo empecé a bombear corto corto largo, solo lo veía con esa cara de satisfacción, de regocijo que tenía a una chica de 19 semidesnuda, completamente convencida de darle todo el placer necesario y que se lo estaba mamando la forma más rica en su coche.

Tomé sus bolas en mi mano mientras yo seguía chupando, solo alcancé a sentir como su mano se deslizaba debajo de mi short por atrás para darme una rica dedeada, eso me estaba prendiendo más y más y él se dio cuenta por la intensidad de las chupadas. Me separé, le di un beso de esos que te dicen quiero coger ahora ya ya ya pero ya. Así que mientras lo besaba me giré, bajé mi short e hice de lado mi tanguita, me senté sobre él, así de lado y lo sentí como entraba lentamente, yo ya estaba súper mojada, yo lo que quería era desaparecer ese monstruo en su totalidad entre mis piernas y así fue.

Yo movía mis caderas hacia los lados y él me levantaba, si si era como lo había imaginado, era mejor aún y sobre todo era más grande de lo que lo había imaginado.

Mi profesor Héctor estaba pasando la barrera de solo fantasía a una rica y caliente realidad, se movía muy rico y yo sabía que ya casi terminaría porque empezaban los espasmos, así que brinqué de sus piernas, me giré y me lo metí a la boca con la misma intensidad con la que lo montaba, mmmmm rica, espesa, saladita, abundante esperma blanca, toda me la tragué, no desperdicié ni una sola gota, se lo limpié bien para que no quedaran huellas de lo sucedido.

Me ayudó a acomodar mi ropa, me dio un beso tierno y seguimos el camino. Él sabía lo que quería y yo sabía que se lo daría todo, absolutamente todo, ese fin de semana…

Ya les contaré que pasó en esa fiesta y todo el fin de semana…

PARTE II

Pues espero les haya gustado el relato anterior, fue el primero que escribí allá en el lejano ya 2016, así que, si hay errores, discúlpenme y de verdad ¡coméntenme!

¡Prometo leer todos y contestarles y hacer que mis vivencias cada vez sean mejor contadas!!!

Les recuerdo como soy: morena clara, cabello largo negro, atractiva, acinturada, pancita plana, completamente depilada suavecita linda, piernas muy largas y tonificadas (las maravillas del voleibol), bubies sin ser espectaculares, pero de buen tamaño duritas en su lugar coquetonas jejeje, 21 años en esos días y soy mexicana.

Ok ¿dónde nos quedamos? ah sí, me acaba de desaparecer al monstruo de mi profesor entre mis piernas en su coche a la lateral de la autopista a la ciudad de la eterna primavera, había logrado hacerlo terminar en mi boca y no había derramado ninguna gota. Como pudimos nos alineamos y acomodamos la ropa y seguimos nuestro camino, hacía calor y no quería más que una bebida fría y claro ya bajarme del coche aun no sabía hacia donde íbamos con claridad.

Pues fuimos a una casa de alguno de sus amigos cerca de Cuautla, era una casa grande, de varias recamaras con alberca, estacionamiento donde cabían muchos coches y claro, fuimos de los últimos en llegar. Me di cuenta que se conocían de varios años, era como una reunión de generación, algo así, algunos iban con sus esposas y otros, como mi guapo, hermoso, monstruo babeador Héctor, que llevaban a sus trofeos como yo. Cabe mencionar que era de las más altas, entonces sentía como todas las miradas se clavaban en mis nalgas, con el short caqui sumamente pegado que me regaló con esa blusita escotada y mis tacones que me hacían lucir esas piernas, como era de esperarse (o presumirse) pues siempre me tenía tomada de la cintura y rozaba mis nalgas con cualquier pretexto, ya sean sobándomelas o parándose detrás de mí.

Esa situación me tenía a mil, me sentía el centro de atención y saberme presumida en medio de todos y miradas cachondas (y de las envidiosas también) sentía como mi cosita completamente depilada se mojaba y reaccionaba a cualquier roce de mi profe, con lo que ya nos habíamos bebido pues me hacía ponerme más caliente, más cachonda, más deseada por todos. Pero yo ya tenía dueño, yo sería su esclava sexual y deseaba que me hiciera lo que quisiera cuando quisiera. Estábamos con un par de amigos suyos y él se colocó tras de mí, haciéndose sentir fuerte, abrazándome y claro, sentirlo detrás de mi con su cosa ya medio dura alojándose entre mis nalgas, pues discretamente movía mi cadera haciéndolo que creciera más y más y dándole a entender que buscara un lugar o ahí mismo dábamos show gratis. -Oye amor voy al sanitario, ¿puedes buscar mi cel. en el coche de favor? -para que quería el cel.?!?!?!

De malas voy a buscarlo al coche, porque además fuimos los últimos, entonces estábamos hasta atrás lejos de la alberca donde estaban todos. Cuando lo estoy buscando completamente empinada, siento algo por detrás clavado en mi raja, me empapé en un segundo, lo sentí muy directo, muy grande, muy decidido; no me dio tiempo de voltear y ver quien era ya que me había sujetado fuerte para que no saliera, pero su otra mano se había alojado en mi cadera entonces no me podía agachar ni mover ni nada. Sentí tan rico, que quedé inmóvil, solo logré morderme un labio para no gemir como me gusta, sin darme cuenta ya tenía el short a las rodillas y como con su mano hacia mi tanguita rosa de lado, pero le costó trabajo como era súper chiquita y pegadita, ya se había metido completamente entre mis nalgas y mi rajita, mientras su otra mano ya me había subido el bra y me estaba sobando las chichis. Yo seguía sin saber si realmente era Héctor, pero tampoco puse mucha resistencia, yo lo que quería era macho, era alguien quien me cogiera ya en ese momento, así que decidí abrir un poco más las piernas, abandonarme al placer, sentí como su pene grande, grueso, venudo y con una cabeza muy rica, se hacía paso entre mi rajita que ya estaba más que mojada, así que no hice más que cooperar y dejarlo que me penetrara.

Primero empujó y mi panocha empezó a ceder, luego metió la cabeza que mi rajita aceptó, después de unos empujones y conforme se fue lubricando el monstruo, se preparó para partirme en dos ¡AH QUE BUENA COGIDA ME ESTABAN DANDO!!! Él fuera del coche y yo con el culo al aire y las tetas bamboleándose dentro del coche, sentía como cada embestida me llegaba hasta el fondo, estaba disfrutando, en una que pude zafarme me coloqué frente a él, como llevaba tacones no me costó nada, solo hice mi cadera hacia adelante y metí su monstruo con mi mano a mi rajita, de verdad era enorme, grueso y esas venas mmmmmm me vuelven loca. Así de pie recargados en su coche ya no nos importó si alguien nos veía, yo con una pierna en el suelo y la otra rodeándolo tenía toda la profundidad necesaria para sentirlo entrar y salir y rozar todas mis paredes vaginales y sentirlo como me bombeaba. Yo no hacía más que abrazarlo, clavarle mis uñas, morderle los hombros, claro y mordiéndome los labios para no gemir como loca y que todo mundo supiera. Él paradito bombeándome cual máquina, sus manos rodeaban mis nalgas, mi cintura, jugaban con mis tetas, yo me sentía la más buena, la más puta, la mejor cogida del planeta.

En ese momento en que yo cambiaba de pierna, porque ya me había cansado, él colocó su mano entre nosotros haciendo un poco de presión en mi clítoris y me empezó a bombear un poco hacia arriba, tenía mi cadera pegada a él, pero yo estaba recargada en su coche ¡WOW! estaba haciendo un click espectacular lleno de electricidad que empezaba a recorrer mi cuerpo, mi raja se contraía. Ya lo tenía abrazado con las dos piernas, recargada en el coche, ya la blusa desabrochada y mis tetas al aire, ya mis gemidos eran incontrolables… estaba teniendo un orgasmo descomunal ¡HA QUE RICO!!! Yo toda sudada, era su momento porque empezaba a bombearme más rápido y empezaban sus espasmos, le dije que los quería DENTRO… TODOS… EN MI BOCA… me dijo −NO TIRES NADA -pues empecé a mamar que, si no lo alcanzaba, así que lo solté de mis piernas, me hinqué ante él, se lo empecé a mamar como a él le gusta, metiéndomelo hasta la garganta, una mano en sus bolas y la otra bien prendida a sus redonditas nalgas. Cuando me sujetó de la nuca para hacerlo más rápido y sentí sus espasmos, volteé a verlo, esa carita de lujuria, de poder, de tenerme hincada con su tranca en mi boca mmmm lo excitó más y sentí su primer chorro de lechita espesa, rica, entrar hasta mi garganta, era mucha, pero no tiré ni una sola gota. Me encanta mamar el sexo oral, es mi fuerte, pero comérmelos solo los de Héctor, esa tranca morena rica venuda se la deje limpia suavecita.

Como pudimos nos acomodamos la ropa, fuimos al baño, mínimo a enjuagarme la boca y lavarme las manos y cuando llegamos nuevamente con ellos, nos recibieron con aplausos y cosas como MATADOR y bla bla bla, yo reía de nervios, de vergüenza y de placer porque alguien nos vio y ninguno de los dos se inmutó en parar…

Y seguimos en el hotel… pero esa ya es otra historia… y si aquí no nos dio pena que nos viera alguien, pues en el hotel menos…

Scroll al inicio