Mi primera vez con María la vecina

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Transcurría el año1973, yo era muy joven y no había mantenido relaciones sexuales. Vivia con mi familia en un patio de vecinos con 3 viviendas, a la izquierda mi casa, al frente un matrimonio de ancianos y a la derecha otra casa entonces vacia. Era verano y mis hermanos y yo soliamos jugar con una manguera que había conectada a un grifo junto a la casa vacia y de uso común, nos echabamos agua unos a otros y nos quitabamos el calor.

Una tarde se presentó la casera con una mujer joven, bien formada, piernas preciosas , un cuerpo escultural y una cara atractiva y pelo negro muy tupido ondulado y media melena si bién no demasiado guapa (esa fue la impresión que me dió). Hola chicos dijo al entrar al patio, la casera abrió la puerta de la casa vacia y entraron ambas a su interior, nosotros nos mantuvimos espectántes mirando hácia la casa.

Al cabo salieron de la casa y se despidieron marchándose la casera y quedando la joven en el patio con nosotros, se presentó (la llamaré Maria) y dijo venir de un pueblo de Granada, nos preguntó nuestros nombres y a mi me dijo: te pareces mucho a un chico de mi pueblo al que llamamos “curriqui” y se echo a reir, Dios, tenía una risa preciosa.

Fueron pasando los dias y fuimos cogiendo confianza con Maria y ella con nosotros incluso jugaba y gastaba bromas como una mas, era muy simpatica y a mi comenzó a llamarme “curriqui”.

Alguna vez me pedía el favor de ir a comprar alguna cosa que le faltaba y yo lo hacía de muy buena gana, el padre de un amigo me regalo 2 patitos a los que dejaba sueltos por el patio ya que no me dejaban entrarlos en casa. Haría como 1 mes que había llegado Maria allí y una tarde estando solos ella y yo en el patio, yo sentado en el bordillo de la entrada a mi casa y ella en una silla que había sacado de la suya.

De repente abrió el grifo de agua y con la manguera apuntando hacia mi me mojó, me empapó, fui hacia ella y empezamos a forcejear por coger la manguera, no se la pude arrebatar pero ella también quedo empapada, intenté entrar en mi casa y Maria corrió tras de mi con la mala suerte que pisó a un patito en el pie, al darnos cuenta de aquello ambos paramos de echar agua, yo me agaché y cogí al patito para ver que tenía y ella cerró el grifo y se agachó frente a mi. Llevaba puesto un vestido corto de verano (le llegaba por encima de las rodillas) y puso las piernas algo abiertas, además tenía el vestido pegado al muslo por el agua.

Me ofreció una vista que jamás olvidaré, ella miraba al patito y yo miraba su braguita, eran blancas y se traslucía por que estaban mojadas, se adivinaba una pelambrera imponente y en medio se podia ver una raja que destacaba por su color carne, me quedé mirando fijamente totalmente abstraído ante aquella visión que se me ofrecía, Maria que había cogido el pato, me dijo algo que ni escuché y entonces me miro y se dio cuenta de la situación, se miró y me miró a mi sin hacer el minimo movimiento entonces me preguntó ¿no lo has visto nunca? yo negue con la cabeza sin dejar de mirar aquella cosa tan preciosa, Maria se echó a reir y dijo: no puedo creer que un chico como tu no haya visto ésto nunca y se levantó dejándome alli agachado y embobado.

Entramos cada uno a nuestra casa a secarnos y cambiarnos de ropa y volvimos a salir al patio, ella se había puesto un vestido aún mas corto que el que se quito y mas claro y estampado, me preguntó ¿como está el patito? le dije que bien que solo cojeaba un poco y lo había metido en una caja de cartón, entonces me dijo – como te he puesto “curriqui” eh a lo que yo contesté que ella también se habia empapado, – me dijo entonces que me había aprovechado de su descuido para mirarla “su cosita”, sin dejar de reir, yo agaché la cabeza y callé avergonzado.

No te avergüences hombre si es normal que a un chico le guste ver eso y a mi no me ha molestado ¿quieres verlo? yo asentí con la cabeza y me dijo ven, entra en casa. Entramos y ella se sentó en un sofá y me ofreció una silla frente a ella, en la postura que estaba dejaba ver gran parte de sus muslos ¿has venido a verme a mi o a otra cosa? me preguntó yo agaché inmediatamente la cabeza mirando al suelo y ella soltó una gran carcajada, es que no puedo creer que un chico tan “apañao” como tu no haya visto nunca eso y señalo a su entrepierna.

Bueno ¿quieres verlo? o te vas a quedar mirando al suelo todo el rato, yo volví a asentir con la cabeza mirándola de reojo ella soltó otra carcajada, se puso de pie con una pierna encima del asiento del sofá y otra en el suelo, mira hombre, si no no lo vas a ver dirigí mi vista hacía su abdomen y ella comenzó a subir el vestido asomaron los primeros pelos (no se había puesto braguitas) y me invadió una sensación de curiosidad, excitación que no se como explicar, ella ya había dejado al descubierto toda su pelambrera, no se veia nada mas por mucho que escudriñaba yo ¿lo ves bien? me preguntó yo negué con la cabeza y entonces ella me cogió la mano y la llevó a su raja me dijo puedes tocarlo que no muerde con las yemas de mis dedos metidos un poco en aquel inmenso coño comenzó, sin soltarme la mano, a moverla de arriba a abajo.

Yo estaba extasiado, el pene como una piedra y un cosquilleo muy intenso me invadía la espalda

Ella comenzó a respirar fuerte y agitadamente y al poco me dijo: ya vale que se van a salir las cosas de madre, quitó mi mano y se bajó el vestido ( no entendí entonces el comentario). Maria se metió en su dormitorio y yo me quedé sentado en el sofá que antes ocupaba ella, al poco salió y se sentó a mi lado ahora no puedes decir que no lo has visto y hasta lo has tocado, pero nunca digas que ha sido el mio. Le dije que no diría nada y que me iba a casa. Aquella noche no pude pegar ojo todo el rato con la imagen de lo ocurrido en la cabeza, me tocaba el pene que estaba durísimo pero no conseguí eyacular solo un fuerte dolor de testículo.

A la mañana siguiente me llamó Maria por la ventana, me dijo que si podía ir a hacer unas compras y le dije que si, sali, hice la compra que me había dicho y al regresar para casa me encontré con dos amigos y me distraje un rato con ellos, cuando llegué ella hablaba con un tipo en la puerta de su casa, le entregué la compra y ambos entraron dentro. Estuvieron sin apenas salir de la casa como tres o cuatro dias y al fin el tipo se marchó.

Maria salió y me llamó por la ventana, me dijo que si volvia ese tipo le diga que ya no vive ahí y yo asentí quedando muy intrigado por aquel comportamiento pero callé, pasaron los dias y una tarde estábamos jugando al parchis con un hermano mio y un amigo, en una ocasión tenía una ficha suya a tiro y me decia, no me comas, no me comas, yo la comí su ficha, conté 20 y le comi otra, me dijo “curriqui” te vas a enterar y me pareció que estaba algo molesta. al finalizar la partida mi amigo se fue a su casa y mi hermano salió a la calle se acercó a mi y me dijo ya no me lo vas a ver mas y se metió para su casa.

Yo quedé preocupado y no sabía que hacer para contentarla y me fui a mi casa pensativo y entristecido. Por la noche hacía un calor de mil demonios y todos las vecinos nos sentamos en el patio, hablamos de varios temas y ella comenzó a tirarme chinarros cuando no la miraba, cada vez que me acertaba se reia, me levanté, fuí hacia ella y le dije, ahora vas a ver y la cogí del cuello zarandeándola, ella se reia a carcajadas y me dijo para que si me matas ya sabes lo que te vas a perder ¿qué? le pregunté y me dijo, mañana te lo digo.

Otra noche sin pegar ojo suponiendo lo que era y que me dejaría verlo y tocarlo otra vez, mi pene reventaba pero al cabo quedé dormido,al dia siguiente ella se levantó muy tarde (casi a mediodia) yo había estado toda la mañana para verla. Oí unas voces en el patio, me asomé y ví que Maria discutía con el tipo que vino la otra vez,ella le decia que se fuera de alli y que ahi no tenía que volver nunca mas, el tipo le dijo que eso había que arreglarlo y ella le dijo “vete y no vuelvas nunca mas, no tenemos nada que arreglar.

El tipo se marcho, Maria cerro la puerta de entrada al patio, se acercó a mi y me dijo que era un pesado imbecil que no comprendia las cosas, yo quedé intrigado pero ni hice comentario alguno, me pone de los nervios dijo entonces y echandose a reir me dijo, no te preocupes es un paisano que quiere quedarse aquí conmigo ¿ y para que quiere venirse aquí? pregunté (bendita ignoráncia) pues para que va ser y poniendo un circulo con dos dedos de una mano, metia y sacaba un dedo de la otra (eso si que lo entendí) perfectaménte.

Pasaron los dias y seguiamos con nuéstros juegos y confidéncias, yo no podía ni quería apartarme de ella y todo seguía normal pero no me volvió a hacer ninguna otra invitación que tanto yo esperaba. Yo procuraba por todos los medios provocar una situación para poder meternos en materia pero no lo conseguí ella parecía no darse cuénta o no me hacía caso, siempre cambiaba de tema todo apuntaba a que solo quiso dejarme verlo y tocarlo y ya no seguiría con aquello. muy entristecido y casi obsesionado, cada vez que ella hacía algún movimiento descuidado y subía su vestido o ponía una postura sexy, yo me excitaba mucho, estaba todo el dia con el pene durisimo.

Una tarde empezó a llover, una feroz tormenta con muchos rayos y muy sonoros truenos, caia agua a mares, yo me metí en mi casa y ella entró detras se sentó y comenzó a charlar con todos nosotros de varios temas, cenó con nosotros y al cabo miró por la ventana y seguía lloviendo mucho y muchos truenos ensordecedores.

Pregunto si me podía quedar a dormir en su casa que le aterrorizaban los truenos y me lo permitieron, corriendo cruzamos el patio y entramos en su casa, apenas nos habiamos mojado pero me ofreció una toalla para secarme y lo hizo ella tambien. entró en su dormitorio que no tenía puerta, solo una cortina, y al cabo regresó con un tipo de camisa larga que casi le llegaba a la rodilla y casi sin abotonar por arriba por lo que dejaba un amplio escote por donde se podia ver parte de sus senos yo me quedé mirándo fijaménte pero ésta vez lo hice a propósito, ella enseguida se percató y echo una bonita sonrrisa meneando la cabeza de un lado a otro.

Tenía el pene durísimo

Se sentó a mi lado en el sofá y me dijo ¿y ahora ·que hacemos “curriqui” ? Imaginad lo que se me vino a la cabeza pero ni se me ocurrió decirselo, eso si, se me volvió a poner el pene durisimo. Pues no se, ¿jugamos al parchis? a lo que ella dijo que si y yo dije: mejor no que luego te enfadas si te gano, que no tonto que fué un cabreo pero no me enfadé, no puedo enfadarme contigo ademas no pasa nada, si me enfado ya pasará, ahí me arme de valor y dije si pero es que luego no quieres… y ahí lo dejé, no me atrví a mas, ¿no quiero que? preguntó con una larga sonrisa, yo callé agaché la vista al suelo y me sonrojé.

Ella dijo bueno pues me voy a acostar, lo cierto es que cada vez que sonaba un trueno ella daba un ay y me apretaba el brazo, el caso es que me da mucho miedo pero bueno estás tu conmigo para protegerme y se echó a reir. Se levantó, me dió un beso en la frente y dijo buenas noches luego atravesó la cortina y se metió en la cama. Había apagado las luces por lo que la casa solo estaba iluminada por los rayos y relampagos que caian uno tras otro, pasaría como media hora y yo estaba a lo mio con el pene que me reventaba, no podía evitarlo con solo recordar su coño. algo me llevó a espiarla, a hurtadillas llegué hasta la cortina y la aparté un poco para poder verla, estaba encima de la cama en posición fetal y con la almohada tapando su cabeza, hacía un calor sofocante y estaban abiertas las ventanas por donde entraba algo de fresco.

Me estaba quedándo dormido cuando ella se levantó y vino a donde estaba yo ¿duermes? me dijo, levanté la cabeza y le dije que no, me dijo que entre el calor y los truenos no podía dormir y estuvimos largo rato charlando (hasta la madrugada), pero no te voy a dejar dormir a ti tampoco y empezó a darme pellizcos por el cuerpo y las piernas y yo a ella también pero arrimandome a zona peligrosa lo mas que podía.

Oye y si nos echamos encima de la cama y así estamos tumbados hasta que nos quedemos dormidos, yo la miré a los ojos y no dije nada pero no me moví, ven que ya verás lo que tengo para ti me dijo, me cogio la mano y me llevó al borde de la cama, nos sentamos y, por fin, puedes mirar mi cosita si quieres y se tumbó sobre la cama y abrió un poco las piernas, yo armandome de valor le desabotoné la camisa y quedó en bragas y sujetador, estaba totalmente excitado y no sabía que hacer solo miraba su cuerpo, ven echate a mi lado me dijo yo lo hice pero así no veía casi nada ¿lo tengo que hacer todo yo? me preguntó mira anda y se apartó hacia un lado la braga quedando a la vista una raja inmensa (o eso me parecía a mi dado que no tenía una referéncia con que compararla) y un espeso matojo de vello muy negro, una estampa preciosa, quede un rato mirando fijamente y al cabo comencé a acariciar esa raja que me volvia loco, lo hacia a lo largo, pasaba los dedos muy suabemente de un extremo a otro y llegué a meter un dedo en ella.

Maria se movió para evitarlo y continué con las caricias parecia que eso no quería hacerlo, comenzó a respirar fuerte y yo tambien, se me quedó mirándo el bulto de mi pene en el pantalón y me preguntó ¿ y tu que tienes ahí? que yo tambien quiero ver, yo sin dejar de acariciar su coño le dije “na” y me dijo ¿como que “na” si tienes un bulto que te va a estallas el boton y yo quiero verlo, yo no paraba, a lo mio, y ella me desabrochó los botones de la bragueta y dejo salir mi pene ¡coño! me dijo vaya tranca tienes y lo tenías tan callado.

Comenzó a acariciarme y no duré ni 10 segundos, lancé un chorro de esperma que manché sabanas, almohada, su mano y mis calzoncillos sentí un placer que casi me desmayo.

Hala “curriqui” vaya chorro y me preguntó si también era la primera vez que me corría, le dije que si y dijo que ella había sido la primera en todo conmigo y soltó una gran carcajada, se levanto, cogió un trozo de trapo, se limpió las manos y me lo dio para limpiarme, luego limpió la sabana y la almohada y me dijo ahora a dormir que pronto será de dia, se dio la vuelta hacía la pared y me dijo ¿no dirás nunca nada a nadie de esto? le dije que no y nos callamos ambos.

Nos dormimos y fin de esta historia.

Así fue mi primera vez que no fue la única, cada vez que podíamos jugábamos un ratito y cada vez íbamos a mas hasta que a la tercera o cuarta la penetré y gozamos como nunca (al menos yo). Esa relación duró casi 2 años porque ella tuvo que regresar a su pueblo y todavía no he podido olvidarla ¿Cómo olvidar algo así?

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