Mi primera gran fiesta

Mi nombre es Castor, y esta historia me paso un mes atrás. Como todos los fines de semana mi novia y yo nos dirigimos al apartamento a pasar el fin de semana. Cuando llegamos nos dimos cuenta que el apartamento de al lado que es de alquiler estaba habitado, pero haciendo caso omiso nos metimos en el nuestro.

Hicimos la cena y cansados nos metimos en la cama, pero antes de dormirnos nos tocaba una sesión de sexo desenfrenado como de costumbre. Nos besamos y poco a poco nos íbamos desnudando, baje hasta sus pechos (ella es alta 1.74, pelo largo moreno, pechos pequeños, pezones rosados y grandes, unas caderas que vuelven loco a cualquiera y un delta de venus muy sabroso, yo soy alto 1.83, 90 kilos), para jugar y lamerlos hasta saciarme, al mismo tiempo le rozaba el clítoris cosa que le encanta, mientras tanto ella me masturbaba con mucha delicadeza. Termine de lamerlos y baje hasta su coño y comencé uno de los trabajos que más me gusta, comer coños. En ese momento, sonó la puerta, me levante me puse un calzoncillo y fui a abrir.

Mi sorpresa fue al abrir y ver a una de las vecinas, tengo que decir que estaba muy buena, me explico que no tenían gas para ducharse y me pidió una, le dije que sin problemas y fui con ella a la cocina para dársela, cuando pasamos por el pasillo nos cruzamos con mi novia que estaba desnuda dirigiéndose al baño, le comente la situación y acepto, en eso me di cuenta de que la vecina la miraba con ojos de vicio, pero no le di importancia. Le di la botella y volví a la cama, allí me estaba esperando para seguir donde nos habíamos quedado.

Seguimos con un 69 escandaloso, hasta que nos corrimos mutuamente en nuestras bocas. De repente sonó la puerta otra vez y fue ella la que se dirigió a la puerta, se puso una camiseta que dejaba ver sus abultados pezones y un pantaloncito corto. Abrió la puerta y al momento se cerro, yo estaba en la cama y me extraño que no viniese, entonces me levante y fui hacia la entrada. La sorpresa que me lleve fue cuando vi en el comedor a mi novia y a mis dos vecinas, totalmente desnudas jugando entre ellas. Cuando se dieron cuenta de mi presencia mi chica me dijo:

– ¿Que no quieres divertirte?.

Escuchando eso, me desnude y me uní al grupo. Las dos chicas eran preciosas, aunque distintas entre ellas, una alta, delgada, rubia con el pelo liso, dos tetas gigantes y muy bien puestas, unos pezones en punta muy deliciosos, el coño totalmente depilado, como que me puso más cachondo, la otra era tan alta pero también tenia las tetas grandes, unas caderas como las de mi chica, que incitaban a encularla mas verla y un coño, arreglado, parecía un felpudito.

Al unirme a ellas lo primero que hice fue comer el coño de mi novia, y la rasurada empezó a comerme la polla, desde la punta hasta los huevos, mientras tanto la del felpudito le tocaba las tetas a mi novia y con la otra mano masturbaba a su amiga, estuvimos probando distintas posturas durante un buen rato, hasta que llegamos a un 69 común, en el cual me corrí en la boca de las tres.

Descansamos un poco y sacaron de una bolsa un consolador, con el cual estuvieron jugando entre ellas, mi novia me cogió la polla con su boca y empezó a mamarmela hasta que se puso como un palo, en esto la puse a cuatro patas y la empecé a encular, en ello las dos chicas vinieron hacia nosotros, la del felpudito cogió el consolador y se lo metió por el coño a mi chica y esta le comía el coño a la rasurada, me parece que ha sido la mejor postal de mi vida, seguimos jugando, cambiando de posturas y enculando al resto, comiéndonos todo entre los cuatro hasta quedarnos exhaustos.

Cuando acabamos estaba bien entrada la madrugada así que decidimos darnos un baño en la bañera que tenemos que es bastante grande, imaginaros lo que siguió ahí. Ya cansados nos metimos en la cama y nos dormimos hasta el día siguiente. Cuando nos despertamos mi novia y yo teníamos un compromiso y nos despedimos de ellas creyendo que no las volveríamos a ver, pero ellas se despidieron hasta la noche, dijeron que habían disfrutado mucho con nosotros y si no nos importaba quedar para la noche, mi novia y yo encantados dijimos que si.

Lo que sucedió ya os lo contare en otra historia.

Autor: CASTOR

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