Mi otra cuñada – I, II

Amigos, les contaré este pequeño relato que pasó con mi cuñada.

Los hermanos de mi esposa son 6: mujeres 4 y hombres 3.

Siempre hubo una muy buena relación con mis cuñadas y cuñados en el noviazgo. La más chica de mis cuñados empezó a crecer y desarrollarse; qué cambio radicalmente. Nos llevamos 6 años.

Yo tenía 30 y ella 24. La llamaremos Adriana.

Mi cuñada tenía 34C, piel clara, ojos cafés, nalgas más o menos, 1.65 m. Cuando se arreglaba y se maquillaba era una hermosura de mujer. Yo medía 1.70 m, complexión normal, 16 cm gordita.

Adriana, por ser la más chica, nos llevábamos super bien. Era yo su cuñis consentido.

Me encantaba cuando se ponía vestido escotado (conjunto) a la rodilla y zapatos de tacón. Uff, era mi delirio; se veía divina.

Total, que un día yo andaba de antro y me encuentro a mi cuñada con su amiga. Yo ya andaba con unas chelas encima.

Me acerqué a su mesa y nos saludamos. Me dijo: “Iré al baño, acompáñame”. Nos fuimos al baño y cuando salió, la música que habían puesto era de banda. Me dijo: “Vamos a bailar”. Acepté. Ya bailando, me dijo: “Te voy a acusar con mi hermana que andas aquí”.

“No manches, solo vine a darme la vuelta a ver si encontraba amigos, pero viendo que estás aquí, pues me quedo contigo a cuidarte porque mi suegra no te deja andar aquí. Obvio no le dirás a tu hermana que me viste, ni yo diré que te vi aquí”. Recuerdo que eran las 11 y me dijo: “Tengo permiso hasta la 1, así que vamos a aprovechar a bailar”. La tomaba al son de la banda y la pegaba contra mí. No decía nada porque sabía que yo así bailaba. En una vuelta que la tomé para pegarla conmigo, pude sentir sus bubis y mi pierna entró en su entrepierna. Eso me excitó y tuve una leve erección, al cual ella la sintió y solo me apretó con sus manos. Supe por qué lo había hecho. Total, que acabó la banda y nos fuimos a sentar. Les dije si querían tomar algo. Su amiga dijo que cerveza y mi cuñada: “Bueno, solo 1 y ya porque me van a regañar”. Yo mañoso pedí un cubetazo y mi cuñada dijo: “Es mucho”. “Tranquila, son para mí, jeje”.

Pusieron cumbias y se acercó un chavo que quiso sacar a bailar a mi cuñada. Ella dijo que no. Mi cuñada dijo: “Baila con mi amiga”. Bailamos, pero no nos acoplábamos y nos fuimos a la mesa.

Estuvimos platicando, echando cotorreo, y llegó un amigo de su amiga. Se fueron a bailar y de repente se perdió su amiga, jeje. Mi cuñada dijo: “Ahora con quién me iré”. “Tranquila, pues aquí estoy yo. Te doy ride ahorita que nos vayamos. Te dejo antes de tu casa para que no sepan que fui yo quien te llevó”. Para eso ya le había dado la segunda cerveza a mi cuñada. Ella con la segunda o tercera ya andaba mareada, no borracha, solo mareada.

“Pinche cuñis, me quieres emborrachar. Te dije que solo 1 y ya, me diste la segunda. Ya no te daré”.

En eso ponen reggaetón y me agarra de la mano: “Vamos a bailar”. Bailaba muy bien, se empezó a pegar a mí. Me dejaba llevar. Me empecé a excitar con su baile, tuve una erección y en una de esas se me acercó bailando, sintió mi nepe y solo sonrió. Siguió bailando y se me acerca al oído.

“Cuñis, ¿qué te está pasando?”. Yo sabía el motivo.

“¿Ora qué me pasa de qué?”.

“¡Es que sentí algo medio raro, cuñis!”.

“¿Raro?”.

“Sí, cuñis. Mejor nos sentamos para que te relajes”.

Nos fuimos a la mesa y me dice: “¿Qué pasó? Te sentí raro”.

Ya con el alcohol que traía, me atreví y le dije: “Es que la neta me pones nervioso. Eres mi cuñis, pero así como vienes vestida y con ese escote pones loco a cualquiera y la verdad no soy de palo. Pues sentí algo que no pude controlar, cuñis, y disculpa por lo que acaba de pasar, no fue mi intención”.

Suelta la carcajada: “Te lo paso porque ando mareada y tú ya estás medio tomado. Relájate, cuñis”.

No sabía qué responder y le canté derecho: “La neta, cuñis, estás bien sabrosa y me encantas demasiado”.

Puso cara de “¿what? ¿Qué dijiste?”. “Lo que escuchaste, cuñis, que me encantas”.

Fue medio minuto de paz total entre los dos y solo dijo: “Lo dices porque ya estás mareado”.

Mi salvación fue porque llegaron unos amigos a saludarme y les invité de las chelas que sobraban.

Se despidieron y dijo: “Cuñis, ya no hay chelas, ya vámonos. Dame ride”.

Nos salimos del evento y salió la plática en el carro. Me empezó a picar las costillas: “Cuñis, no respondo”.

“Jaja, ¿responder de qué?”.

Me orillé y le piqué las costillas. Empezamos a jugar a ver quién aguantaba más. La neta ya estaba excitado y yo me dejaba. La neta y le dije: “Si no te calmas, te muerdo la oreja”. Dice: “No puedes”.

Empezó el forcejeo y la abracé: “Te tengo, ahora sí te morderé tu oreja”. No se opuso a mi abrazo y cuando me acerqué a su oreja: “No te vayas a morder, cuñis”. Le pasé mi lengua y sentí cómo se le puso la piel chinita.

Y no me despegue de su oreja y se puso flojera.

“Cuñis, no está bien lo que estás haciendo”. Le dije al oído: “Me encantas”. Me fui con mis labios sobre su mejilla hasta llegar a su boca y le di el beso. Me correspondió. Nos besamos como 1 minuto y aproveché para tocarle sus bubis. Uff, una delicia.

“Cuñis, yo tampoco soy de palo. Ya cálmate porque me vas a prender y no es lo correcto”.

“Vamos a un motel, cuñis”.

“Nooo, ¿cómo crees? Soy tu cuñada”.

“Nadie lo sabrá si quieres ir conmigo”.

Nos quedamos viéndonos de frente: “¿Adónde me llevarás? No tenemos mucho tiempo”.

Sin decir nada arranqué el carro y me fui al motel.

Entramos y no se quería bajar. Después de 5 minutos aceptó.

Ya estando adentro dijo: “Solo nos vamos a acostar un rato y nos vamos”.

Mi bóxer ya estaba mojado. Ya acostados, me di la vuelta y la besé. No se opuso, pero no me besaba. Le tomé su mano para que agarrara mi nepe. Estaba duro.

Me dijo: “¿Traes condón?”. “Sí, cuñis”.

Nos seguimos besando y le toqué sus bubis. Ya se sentían sus pezones duros. Le agarré las nalgas; traía un bóxer de encaje.

Me dijo: “Levántate”. Me desabrochó el pantalón y me dio una mamada inolvidable. Le quité su vestido (conjunto) y brasier. Uff, 2 melones redondos, pezón duro. Le quité el bóxer y vi ese rico biscochito peludo.

Me dijo: “Me voy a subir”. Me puso el condón, se acomodó y ¡tracas! Empezó a cabalgar.

Qué rico. Estaba cogiendo con mi cuñada. Decidió que quería terminar arriba de mí. Terminamos juntos. Se fue al baño y reposamos como 5 minutos.

Se levantó y dijo: “Vámonos, cuñis, ya es tarde”. Nos cambiamos y antes de salir me dijo: “Cabrona, esto no se queda así. Será un secreto y la pasaremos muy bien”.

PARTE II

Lectores, después del primer relato viene la segunda parte.

Pasó como un mes para que pudiera escaparme con mi cuñada. Solo nos mandábamos mensajes, pero no podía salir hasta que llegó el día.

Nos fuimos al motel, los dos nerviosos.

Iba como siempre muy sexy en su vestimenta, olía riquísimo.

Llegamos al motel y sin perder tiempo nos empezamos a besar. Ya habíamos hablado por WhatsApp de lo que haríamos.

Me la chupó como si se la quisiera acabar. Llevaba un cachetero que se le metía en los labios. Uff, eso me ponía cachondo. Se dejó hacerle un oral; su puchita olía a recién bañada. Hicimos el 69, le besé la colita, sus bubis, sus pezones. Me chupó hasta las bolas.

Nos chupamos todo. Estábamos bien prendidos.

Se puso a cabalgar: “Papi, qué rico”. “O sí”.

La puse en 4 y gritaba cada entrada y salida. Puchita rosita, apretadita. Uff.

Puse sus piernas en mi hombro y quiso terminar así.

Nos abrazamos y nos relajamos un rato. Empezó a jugármela y dijo: “Vamos por otro”.

La puso dura y a lo que íbamos. Cogimos bien rico.

Estaba encantada de lo que le hacía, ya que su novio anterior no le hacía lo que ya habíamos hecho.

Me dijo: “No digas nada y aquí disfrutaremos cuando se pueda”.

El tiempo nos ganaba. Nos enjuagamos y nos fuimos.

Me dijo que solo era para ella. Le gustaba lo que se comía.

“Cuando cojas a mi hermana, piensa en mí, cuñis”.

Nos vimos por un tiempo 2 o 3 veces por semana. Andaba encantada de su cuñado.

Compartir en tus redes!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *