MI MAMI Y YO EN LA BICICLETA
Desde que tengo memoria mi mamá fue un cuero, por todo el rumbo era a leguas la (mqmc) más codiciada, tenía el cabello quebrado largo y oscuro y lo amarraba en forma de chongo cual lucía muy sensualmente, de ojos grandes y coquetos y risueños también oscuros, los lindos senos no eran muy voluminosos pero eran picudos y redondeados, enaltecidos por la reducida cintura, que también daba realce a su hermoso trasero; y en mi caso tener una madre tan bella y perseguida me llenaba de mil deseos y un millón de celos.
En las fiestas con sus sexy minivestidos enseñando los ricos muslos y las bragas, y en el barrio más de uno le cantó sobre las nalgas, y todo parece indicar que se la cogió al igual más de uno, y otra cosa, cuando íbamos de comras me gritaban ¡cuñado! y le llegaron a plantar algunas atronadoras nalgadas, eso, en la merced donde también le decían cosas como: “¡chulas nalgotas! ¡Lindo culote mamacita¡ ¡Te lo mamo! Yo les mentaba la madre, y como me volvían a gritar ¡cuñado! Me sacaban de casillas pero se me calentaba la cabeza, y fue cuando empecé con más ganás a juzgarla de íes a cabeza y a desearla como mujer.
Y como a un hijo se le facilita ver a su mamacita en cueros pues me daba la gran vida, entrando a su recámara con la puerta siempre abierta cuando estaba ella en pelotas, después del baño, y se untaba crema en casi todo el cuerpo y en las bonitas piernotas, y luego se ponía alguna pantaleta de amplia cobertura (38), y yo hasta le ayudaba abrocharse el brasier o el liguero, era cuando yo tenía como 15 años, y casi se me salía el corazón con la respiración entrecortada, y no me cansaba de admirarla por todos lados ya que era una bellísima escultura en femeniles y tentadores movimientos, que daban ganas de comersela toda entera y luego chuparse los dedos.
Y ya cuando ella tenía como de 34 a 35 años y yo unos 17 empezamos a ir al deportivo, nos íbamos en la bicicleta y sentía en mi espalda los pezones de sus tetas desnudas bajo de la tallada camiseta o alguna sudadera, y la tibieza de su vulva apenas cubierta por alguna calza o un liviano shorth (siempre sin pantys). Llegando al deportivo invertíamos los papeles, yo me subía atrás (como pesa) y ella manejaba la bicicleta dandole 3 vueltas al circuito de un kilómetro; y entonces sentía un poco de cadera y se me paraba la verga… yo a veces me despegaba, pero ella hacía como que se acomodaba y pegaba su culo a mi paquete; después de los 3 Km se bajaba y trotaba 2 kilómetros y yo la seguía nomás víendo como hipnotizado la abundante posteridad de su anatomía.
Pero lo mejor venía cuando al terminar la rutina de 5 kilómetros la ayudaba a enfriar, y le sostenía los pies a la hora que hacía algunas abdominales, o le ayudaba a sostener los pies hacia arriba mientras ella se apoyaba con la espalda y hombros en el pasto, y como el shorcito se le encogía hasta la entrepierna, le veía los pelitos y algún labio vaginal como otras veces con más suerte le veía la rajadita sudada.
Y yo nomás esperaba que dieran a las 6 de la mañana para irme con mi mamacita en la bicicleta, esto duro como 2 años pero quedaron en mi mente morbosamente grabadas, y aún me excito nomás de recordarlas a pesar de que vinbieron tiempos mejores con ella; mamacita chula.
Autor: anónimo
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