Mi iniciación gay en el campamento con Saúl

Campamento de Placer.

Cada año, en la escuela en la que estudié para maestro nos regalaban a los de último año un campamento que denominaban Campamento Pedagógico, porque se suponía que ahí se aprendía a organizar actividades al aire libre que luego aplicaríamos en nuestra práctica.

El campamento duraba tres días con sus noches y se realizaba en un lugar del estado de Morelos, en México.

Cuando llegué con mi grupo nos recibieron los edecanes y nos organizaron por cabañas, se suponía que en una cabaña se alojaban 4 estudiantes en dos cuartos con dos literas de dos camas cada una.

A mí me toco con dos compañeras para un cuarto y un compañero varón conmigo. Para mi fortuna me tocó con un compañero llamado Saúl, moreno alto y fornido siempre sobresalió en los deportes y con las chicas del grupo. El caso es que se suponía que nos quedaríamos en la litera él abajo y yo en la de arriba. Durante el día realizamos actividades hasta la tarde, como a las 8 de la noche se cerraron las actividades y nos mandaron a las cabañas, nosotros llegamos a la nuestra y a nuestro cuarto y cuando ya nos íbamos a acostar nos dimos cuenta que la litera estaba rota y que no había modo de utilizar la de arriba que me correspondía. Saúl sugirió ir a ver a los responsables, lo que vinieron y nos dijeron que ya no había más espacio y que deberíamos compartir la parte de debajo de la litera, que aunque angosta parecía suficiente. No nos quedó más remedio que hacerlo, Saúl se mostró menos renuente que yo y cuando le dije que tenía el sueño muy profundo me sugirió que me quedará en la mitad de la cama que daba a la pared.

Al final nos acomodamos, yo fingí dormirme pero estaba muy nervioso ya que quedábamos muy juntos, en un momento le dí la espalda y me acomodé acurrucándome, para mi sorpresa al poco rato empecé a sentir cierto roce en mis nalgas, pensé que era accidental, ,e moví y cesó, entonces empecé a respirar más fuerte como si ya durmiera, ahí fue cuando sentí claramente que algo sobaba mis nalgas, primero despacio, pero cuando vió que no despertaba lo hizo más fuerte, empezó a meter un dedo entre mis nalgas, sobándome de forma que empecé a mojarme, como por descuido me moví, levante la cobija y dejé al descubierto mis nalgas, Saúl bajó mi calzoncillo, se mojó los dedos con saliva y empezó a masajearme el culo que poco a poco empezó a abrirse ante sus avances, yo seguía fingiendo dormir y el comenzó a meter suavemente primero un dedo, cuando vio que entraba y yo no respondía entraron dos y luego tres, yo sentía riquísimo y deseaba que siguiera y me metiera algo más, entonces sentí como se acurrucaba detrás de mí en lo que llaman de cucharita, sentí como su verga que ya estaba durísima y mojada empezaba a abrirme el culo, primero despacio y luego ya sin recato, para entonces yo ya no podía más, paré el culo, coloqué mis manos contra la pared y empujé para que me la metiera totalmente, él al principio como que se desconcertó pero cuando vio que no protestaba me la metió por completo y empezó a bombearme, teníamos 18 años, estábamos en plenitud y el lo demostraba con creces, me bombeo el culo como para matarme hasta que sentí que me apretaba y soltaba su leche en mi interior, yo apreté con mis nalgas su verga y se la exprimí hasta más no poder.

Yo pensé, “que noche he pasado”, creyendo que ya había terminado, pero me equivocaba, Saúl me tomó de la cintura y sin decir palabra me acomodó en cuatro puntos, levantó mis nalgas, enfiló su verga que ya estaba otra vez erecta y dura y me la metió con fuerza y de un solo empujón, empezó a entrar y salir de mi, dándome nalgadas que me enardecían y al parecer también a él, después de largos minutos volvió a tensarse y a echarme más de su semen.

Finalmente, me puso boca arriba, se montó sobre mí poniendo su verga en mi cara y me dijo que se la chupara, yo no puse ninguna objeción, con gusto se la tomé y empecé a darle una mamada que volvió a sacarle la leche. Solo entonces nos acomodamos, el se colocó detrás de mí, poniendo su verga entre mis nalgas, me abrazó y dormimos como angelitos hasta que por la mañana nos llamaron a levantarnos. En realidad el campamento si era pedagógico porque aprendí muchas cosas de Saúl.

Compartir en tus redes!!

2 comentarios

  1. Muy rico relato. Me excita recordando un campamento de mí época de estudiante. Dormimos tres varones en una carpa. Luis me pasaba su verga erecta en el culo . A las 4 am fui al baño. El me siguió y ahí me cogió casi de parado
    Besos.

    • Tienes razón, los campamentos son oportunidades excelentes para que nos den la verga que queremos, por suerte casi siempre separan hombres de mujeres y eso ayuda mucho, nuestros culitos lo gozan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *