Mi fantasía cumplida

Paolo es un italiano de 29 años muy moreno, de ojos azules y un cuerpo atlético. Aunque parezca increíble, era virgen. Tenía muchas ganas de dejar de serlo y pensé que yo era la persona ideal para enseñarle. Nos hicimos muy amigos, pero nunca le demostraba la atracción sexual que sentía hacia él por miedo a incomodarle.

Una noche, estábamos con otro amigo. Me apoyé sobre él, y empezó a acariciarme los brazos. El otro amigo no hacía más que hablar y noté como Paolo comenzó a meterme la mano por la camiseta. Nuestro amigo no podía ver nada porque mis piernas tapaban mi cuerpo. Notaba como el corazón de Paolo latía cada vez más fuerte y su respiración se agitaba. Me metió la mano por el pantalón y me tocaba por encima del tanga. Yo intentaba disimular para que nuestro amigo no notara nada extraño. Paolo se iba emocionando cada vez más hasta que me apartó el tanga y comenzó a acariciarme el clítoris. Notaba como cada vez más mi coño se iba humedeciendo. Tuvimos que parar para que el amigo no se enterara. A partir de ese momento, las miradas y los roces era más frecuentes. Intentamos hacerlo varias veces, pero apenas, nos dejaban solos.

Una noche salió con un amigo y yo, cuando ya estaba en la cama, le envié un sms que decía: Estoy en la cama, sola y muy mojada; si estuvieras aquí…

De pensar lo que seguía, se excitó y a los 5 minutos le tenía con el coche enfrente de mi casa. Bajé y nos fuimos a un polígono. Paolo se abalanzó sobre mí y comenzamos a besarnos. Me desabrochó el sujetador y empezó a chuparme las tetas. Mis pezones estaban muy duros. Estaba muy cachonda notando su lengua, su perilla y la respiración. Me comía las tetas con ganas y bajó su mano hasta mi coño que estaba ardiendo. Me frotaba el clítoris pausadamente e introducía dos de sus dedos en mi vagina dilatada. Mientras le desabrochaba los pantalones y dejaba al aire su inmensa polla (debía medir unos 25 cm y estaba muy dura). Me incorporé para comérsela. Casi no me entraba en la boca. Se la chupaba y sentía como se excitaba cada vez más. Yo me ponía más caliente de notarle y saber que era su primera vez.

Le pedí que se tumbara encima de mí. Se restregaba contra mi cuerpo haciéndome notar su enorme polla dura sobre mi coño, pero sin metérmela. Lo que más le gustaba era jugar con mi clítoris: con un dedo me hacía vibrar mientras seguía chupándome las tetas. Notó que mi clítoris estaba muy duro y bajó su cabeza. Lo lamía con la punta de su lengua haciendo círculos, aumentaba el ritmo de arriba a abajo e intercalaba con caricias. Me metió un dedo en la vagina. Al principio sólo un poco, pero al ver que me estremecía de placer, lo metió completo empujando con fuerza. Dí un gemido de placer tan grande que me escuchó el vigilante. Todo nos daba igual. Apretaba su cuerpo atlético y sudoroso encima mío y le dije al oído que ya no aguantaba más, que tenía que follarme. Se puso como loco. Se cogió la polla y me la restregaba por el clítoris hasta que llegué al orgasmo.

Después me la metió de una sola vez. No podía resistir tanto placer que sentía. Se movía como un loco, metiendo y sacando la polla de mi coño mojado. Cada vez que notaba que se iba a correr, paraba y me comía el coño con toda la boca. Me la volvió a meter empujando lo más que podía hasta que se corrió dentro de mí. Se notaba que hacía mucho que no eyaculaba porque de mi vagina salía una gran cantidad de semen. Bajó hasta mi coño, me lo chupaba para dejármelo totalmente limpio. Yo necesitaba más, y comencé a masturbarme. Abrí las piernas y dejé a la vista mi coño rasurado. Con mi mano derecha me acaricia y me metía los dedos y con la izquierda me tocaba las tetas. Le miré y su polla volvía a estar dura. Le pedí que se hiciera una paja. Tenía una cara de placer y emitía unos gemidos que me hacían estar más calientes.

Le ayudé a hacerse la paja con mis manos y mi boca, pero él lo que quería era volver a follarme. Me monté encima de él y empecé a saltar mientras él intentaba chupar mis tetas que se movían. Me inclinó un poco para meterse mi teta en su boca y aprovechó para meterme un dedo por el culo. El placer que sentía era enorme y pronto me corrí. Él lo hizo poco después. Le comí la polla para que se corriera en mi boca. Acabamos exhaustos. Lo hemos vuelto a repetir. En realidad todos los días quedamos para follarnos.

Autor: sandrita31

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