Mi compadre pagó por acostarse conmigo

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Desde el despertar de mi sensualidad, me visto más sexy, y creo que los hombres notan que me encanta la verga, ahora mi compadre se une a la lista de mis amantes. Desde hace un tiempo e notado que mi compadre me mira insistentemente, y me gusta. Es un hombre alto, su personalidad recia y varonil, mi comadre siempre se queja conmigo, de que él no le pone atención, y que piensa que tiene una amante, les aseguro que a mi no me pasó por la mente tener algo con mi compadre, las cosas se dieron solas.

Es raro que mi marido y yo nos reunamos con mis compadres, pero se prestó la ocasión en que en la ciudad hubo un concierto de artistas del recuerdo. Ellos nos invitaron y fuimos en un solo coche para mayor comodidad. Ya en el evento empezamos a disfrutar de la música tomando unas copitas, mi esposo no es que aguante mucho que digamos, y mi comadre igual, yo casi no tomé así que estaba casi sobria, el compadre se puede tomar lo que sea y no parece que esté tomado.

Cuando estaba la música mis compadres se iban a bailar, pero en eso mi comadre recibió una llamada a su celular, y como no se escuchaba bien, le dijo a mi compadre que bailara conmigo. Entonces mi compadre me tomó de la mano para llevarme entre la gente, perdiéndonos de vista. Me tomaba de la cintura fuerte, se pegaba mucho a mí, yo llevaba un vestido cortito, pues hacía calor. Sentía que se levantaba de mi trasero, mientras mi compadre acariciaba mi espalda. Entonces la persona que anunciaba pedía la atención del público para un concurso. Yo me puse delante de él para tratar de mirar al escenario, era demasiada gente, y como no alcanzaba mi compadre me tomó de la cintura y me levantó por unos momentos, cuando me bajó, mi vestido quedó atorado en la hebilla de su pantalón, quedé con mis nalgas al aire, ninguno hizo nada para acomodar el vestido, sentí sus manos en mis caderas, las acariciaba y repegaba mis nalgas su verga, pero me llegaba a la espalda, así que me levantaba un poco, sentí su verga parada, pasé mis manos por su entrepierna y sentía el grosor de su palo, lo deseaba, él seguía acariciando mis nalgas, caderas y metía la mano al frente de mi tanga para masturbarme, pero en eso se encendieron la luces y tuvimos que parar. Ya nada pasó, mi marido andaba tomado, mi comadre preocupada por la llamada, entonces nos fuimos a casa, mi compadre nos dejó en la nuestra, mi mente trabajaba en una idea para coger, estaba ardiendo.

Cuando estábamos en casa mi marido y yo, me desvestía de manera sugerente para que mi marido me cogiera, ya en la cama me pegaba a él, movía mi trasero, se lo ponía para que se calentara y nada, me levanta desesperada, deseando que mi compadre dejara a la comadre y regresara, o bien, miraba a la casa de Iván mi vecino, pero no, nada.

A la mañana siguiente, mi marido ya estaba levantado, iba a su oficina, le preparé desayuno casi desnuda, deseaba al menos mamársela y tragarme su leche, para tener un orgasmo, pero parecía que no existía, y se fue. Desanimada me metí a la regadera, y mientras me secaba estaba desnuda, imaginaba que llegaría Iván, mi vecino, o su amigo Sandro, como algunos sábados. Me miraba en el espejo cuando escuché el timbre de la casa, me asomé por la ventana y era mi compadre, me puse nerviosa, de la prisa por abrir me puse el mismo vestido del baile, y sin nada abajo. Abrí y lo invité a pasar, mientras me daba la excusa de que pasaba solo para ver como seguía mi marido después de la tomada, le preparaba un café, se sentó, me observaba mientras hablábamos tonterías, pero no se animaba a decirme algo. Pasó casi media hora, miró su reloj y se levantó, yo miré su entrepierna emocionada, la tenía bien parada, casi se salía de su pantalón ajustado, él notó mis ojos en su verga, me miró y sin decir nada se desabotonó el pantalón liberando esa hermosa verga erecta, es gruesa, y con un glande muy pronunciado, se veía delicioso ese trozo de carne, para eso yo ya estaba llena de jugos en mi raja. Se desnudó hasta la rodilla, yo no perdí tiempo, me fui gateando sobre la mesa hasta llegar a su palo delicioso. Empecé a mamar, me propuse darle una de las mejores mamadas, él desabrochaba su camisa, yo acariciaba su pecho peludo, me calentaba sentir su tórax musculoso, su vientre plano y duro, es alto, así que no batalló en alcanzar mis nalgas, levantó mi vestido y suspiró al ver mis nalgas, las acariciaba, metía sus dedos en mi raja masturbándome, llevaba sus dedos a la boca y probaba mis jugos, para luego meterlos en mi culo. Yo no dejaba de mamar, estaba sedienta de leche, el me quitaba, no deseaba venirse.

– ¡Ay mamita, ya no, quiero cogerte!. –

Me decía el gimiendo, yo no hacía caso, él seguía masturbándome, mientras movía mis nalgas, sus dedos maestros lograron que tuviera un delicioso orgasmo, seguí con la mamada regia, el ya no insistió en quitarme, entendió el mensaje de mi deseo de tragarme su semen. Metía la verga hasta mi garganta y lograba sacar mi lengua al mismo tiempo para no descuidar sus testículos, sentí que se contraían, señal de que se venía. Me retiré un poco sin sacarla por completo, solo la mitad, entonces mi garganta sintió un chorro de leche, la saqué por un momento para recibir el ardiente líquido en mi cara, volví a meter su verga en mi boca para terminar de disfrutar esa venida masculina, sin dejar de lengüetear, ni de mover mis nalgas. Apenas terminó y se dirigió a mi trasero, levantó mis nalgas apretándolas, no supe cuando se quitó toda su ropa. Pero sentí su lengua recorrer todas mis nalgas, en mi ano, y mi panocha que ya estaba encharcada de jugos, con sus dedos abría mi culo de manera exagerada.

– ¡Comadre, que rico culo tiene, se nota que el compadre le da por ahí!. –

Yo pensaba en las vergas que han pasado por mi ano, aún con el sabor de semen en mi boca igual pensaba en el sabor de la leche de mi cuñado, mi vecino Iván, de Sandro y por qué no?, de mi marido.

El compadre seguía jugando con mis nalgas, las lamía, las ensalivaba, metía sus dedos en mi panocha, y cuando abría exageradamente mi culo, sentía un líquido en el, era saliva. Lograba meter hasta tres dedos en mi ano, y de repente sin más ni más me la metió en mi raja, apretaba mis caderas, estiraba mi pelo hacia él, yo me concentraba en la cogida rica que me daba. Fue tan fuerte la embestida que un segundo orgasmo me hizo girar mis nalgas de manera loca, inconscientemente puse mi mano en mi culo para meter un dedo, creo que vio esto pues la sacó de mi raja y sin miramientos me dio por el culo.

– ¡Comadrita, se nota que le dan verga seguido por este hermoso culo!. –

– ¡Aja!, si compadre, me encanta que me cojan por ahí. –

– ¿Qué se la cojan?, ¿Pues que otros se la han cogido?. –

– ¡No compadre, ¿Cómo creé?, Solo usted y su compadre!. –

– ¡Pues a mi no me importa si le pone el cuerno a mi compadre con otros, pero yo vendré a cogérmela más seguido comadre, porque coge como la mejor de las putas!. –

– ¡Ay compadre!, ¿Usted creé que cojo bien?. –

– ¿Cómo que no, es más si quisiera se hace rica cogiendo, solo dígame?. –

– ¡Aaaahhhh, Oooohhhh, cójame más fuerte compadre!. –

El compadre me puso de pié, me levantó un poco, para que alcanzara acogerme, mientras me volteaba para besarlo, el apretaba mis tetas sin dejar de bombear mi culo. Así me llevó a mi recámara, me empinó se levantó detrás de mí, sosteniéndose en mis nalgas, sus pies casi en mi cadera, y siguió cogiéndome, sin saber que esa es la posición que más me encanta, la sacaba y la metía toda haciéndome ver estrellas y perder la noción del tiempo. No supe cuanto pasó pero tenía la sensación en mi ano de estar tan abierto, puso sus dedos en mi clítoris y me masturbó mientras metía su verga en mi culo. Eso me encanta y sin dejar de mover mis nalgas para provocar que se viniera sentí otro orgasmo, y su respiración se agitaba, estaba a punto de venirse, sacó su verga, abrió mi culo y dejó escapar su leche en el ano, estaba ardiendo ese líquido, mi culo se contraía de sentir la leche, me recosté, y me quedé dormida, cuando desperté mi compadre no estaba, miré a mi alrededor y cerca de mi almohada había dinero. No lo podía creer, mi compadre me pagó por acostarse conmigo, no sabía si molestarme o agradecerle que me tratara como me gusta: ¡Cómo una puta!.

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AlfredoTT
AlfredoTT
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