Mi amigo Alfredo
Hola, yo de nuevo.
Me encanta el sexo y he tenido muchas experiencias, Hetero y Gay. He hecho tríos MHM, HHH, HMH, HTH, THT. Por supuesto he tenido relaciones hetero, gays y con transexual de manera individual. Cómo podrán notar si me gusta el sexo y quisiera contar a ustedes algunas experiencias que se me han dado.
En esta ocasión les cuento que, un día, después de cumplir con mi labor, en una ciudad lejano a me domicilio, navegaba en una página de contactos, con la esperanza de encontrar algo interesante.
Estaba a punto de desconectarme, cuando me llamó la atención un usuario que decía: “Quiero coger”, no especificaba con quién. Me atreví a contestarle diciéndole ” yo también”. En realidad pensé que no me iba a responder, sin embargo me preguntó ¿En dónde estás? Le dije mi ubicación y el respondió: “estoy a media hora de tu lugar ¿tienes lugar? Yo le contesté que estaba hospedado en hotelito y que sí quería podía venir a verme. El aceptó de inmediato. Nos pudimos de acuerdo.
Alfredo, así se llama, llegó una hora después. Yo lo esperaba en la habitación, era una cita a ciegas, no nos conocimos, por eso la habitación de hotel era la referencia.
Tocó la puerta y yo abrí. Desde que nos vimos, los dos sabíamos que íbamos a congeniar.
Yo tenía preparadas unas latas de cervezas para platicar y conocernos un poco. Él me platicó que era un hetero curioso que deseaba tener una experiencia gay. No sabía si era pasivo o activo.
Después de varios tragos, yo tomé la iniciativa y comencé, primero a acariciarle la pierna, para seguir poco a poco acercandome a su miembro. Por debajo del pantalón se notaba un pene grande y ya erecto. Alfredo se recostó en la cama y se dejó hacer todo. Le quité zapatos, calcetines y pantalón. Tenía curiosidad por verle la verga pero me contuve. Le besé las piernas y por fin llegué hasta el objeto de mis deseos. Le mordisquie la verga por encima del boxer y Alfredo solo gemia de placer. No aguanté más y lo despoje también del boxer y saque de su encierro una verga grande, gorda, cabezona y rosadita, hermosa.
Me di gusto tragandome ese enorme caramelo que se mantenía duro como el acero, le besaba los huevos y saboreaba su prodigiosa cabeza.
Le pregunté si me quería penetrar y el asintió con la cabeza. Debido a que su verga era muy cabezona, yo sabía que me iba a doler mucho. Me acosté en la cama, de lado, ofreciéndole mi culito y pidiéndole que no fuera brusco. Esa posición es una de mis favoritas porque controlas la penetración.
El se acomodo detrás mío. Yo estaba preparado. Tomé un lubricante y lubrique generosamente la verga de él y también mi ano.
Él intentaba meter su miembro en mi culo y este se resistía y se cerraba. Así estuvimos un buen rato. Él no perdía la erección, estaba muy excitado. Por fin, mi culito se abrió y aprovechando la lubricación, Alfredo deslizó su enorme cabezón. Sentí que el culo se me partió y pegué un grito ahogado, de dolor. Alfredo fue gentil y se detuvo pero no la sacó y yo tampoco lo hubiera permitido. No solo me dolía el ano sino también la cadera y toda la espalda. Pensé desistir porque el dolor era muy fuerte. Pensando en eso estaba que no sentí a qué hora, Alfredo había metido mad de la mitad de su gorda tranca. Comenzó a moverse poco a poco y en casa movimiento me iba enterrado más su tronco en mi destrozado agujero. No sé realmente cuánto tiempo pasó pero llegó el momento que empecé a disfrutar sus embestidas. Él arreció sus embates y tuvo un orgasmo descomunal. Lo noté por la cantidad de semen que me salió del culo. También noté que la verga de Alfredo estaba manchada de sangre. Me gustó pero no lo disfruté mucho.
Después del encuentro hablamos de lo que sintió y me dijo que le había gustado tanto que quería repetir. Obviamente le dije que por el momento no.
Como ví que se exito de nuevo, me ofrecí a masturbarlo y cuando estaba a punto de venirse, me metí su verga en la boca y él aventó toda su leche en mi boca. Cómo fue muy abundante, no me la pude tragar toda. Quedó satisfecho después de esto. Nos dormimos así como estábamos, desnudos. A la mañana siguiente, Alfredo ya tenía otra enorme erección y trató de penetrarme pero aún me dolía la cola y no se lo permiti. No muy convencido, se dió la vuelta y de volvió a dormir. Yo suspiré aliviado.
Más tarde, yo me levanté primero y me metí a la ducha. Me estaba bañando cuando entro diciendo que quería bañarse conmigo. Me froto la espalda, me lavo la cola y sin querer queriendo me metió un dedo y me empezó a masajear el ano. Yo sentí otra vez la lujuria y me abandoné a sus deseos. Así como estábamos, se acercó por detrás y me volvió a coger. Sentía que sus bolas rebotaban en mis nalgas. Me dolió mucho otra vez pero ahora sí lo disfruté enormemente, tanto así que le pedía que no pararse de meter y sacar esa enorme verga de mi atormentado pero feliz culito. Otra vez tuvo un enorme orgasmo. Tardó en sacar su arma de mi estuche. Satisfechos los dos.
Se suponía que el encuentro solo sería una noche. Sin embargo se prolongó por tres días que disfrutamos a plenitud.
En otra ocasión le platicaré lo que sucedió la segunda noche.
Salusosy
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