Me hizo suya por Accidente

Hola a todos.

Voy a contar algo que me está pasando. Es un secreto, pero quiero que alguien más lo sepa. Estoy casado desde hace más de 25 años. Actualmente tengo 53. Toda mi vida la viví como hombre y la sigo viviendo así. Tengo un trabajo y me veo muy varonil.

Pero cuando llego a casa, me quito la ropa de hombre. Uso ropa interior de mujer: tangas, pantys muy sexys, medias, liguero, brasier. Todo eso mi esposa lo sabe. Ella es mi cómplice. Cada vez que puede, me compra prendas nuevas.

Ella está consciente de mi gusto por lo femenino. Lo acepta y comparte conmigo muchas cosas. Pero tenemos un pacto: “Todo lo que suceda será solo entre nosotros dos”. Desde hace algunos años practicamos pegging. A ella le fascina penetrarme y yo, vestido con la ropita, me siento toda una nena.

Lo que mi esposa no sabe es lo que me está pasando desde hace algunos meses. Un día estaba solo en casa. Vestido por fuera con camiseta y pantalones cortos, pero mi ropa interior era una tanga de encaje negro. También portaba un brasier del mismo color.

Estaba haciendo las cosas normales de un domingo. Mi esposa había salido de compras con su madre y se iba a tardar. En eso llegó un amigo a pedirme prestada una herramienta de trabajo. Sin ninguna preocupación, le dije que pasara, que iba a buscarla.

Cuando me dirigí al cajón de las herramientas, me agaché para tomarla. El short se bajó un poco y dejó ver la tanga que traía puesta. Mi amigo estaba atrás de mí y pudo verla. Me dijo sorprendido que me veía muy coqueto con esa tanga puesta.

Me llené de vergüenza, pero la calentura pudo más. Le pregunté si le gustaba lo que miraba. Me dijo que sí, que quería verla completa sin el short. Él, muy atrevido, me tiró una nalgada, apretó mi nalga y me dijo que estaba muy rica.

No pensé en nada más que tocar su paquete sobre el pantalón. Sentí un bulto grande. Me puse muy caliente. Al tocarlo, sentí que debía aprovechar para que por fin un hombre real estuviera dentro de mí.

Le dije que me siguiera agarrando las nalgas. Él llevó la mano hacia la bragueta de su pantalón y la bajó. Yo estaba de rodillas frente a él y pude ver muy de cerca su pene como salía del pantalón. Aún no estaba parado y se veía gordo y grande.

Me dijo si quería probar. Yo no contesté. Lo agarré con mi mano y lo saqué completamente. Acercé mi boca para introducirlo. Nunca había chupado un pene. Pude sentir su calor.

Lo fui metiendo lento, lo más que pude, y empecé a succionarlo. Fue increíble cómo fue creciendo dentro de mi boca. Realmente es enorme. Seguí chupando y masturbando con mi mano. Él no dejó de tocar mis nalgas.

Le dije que fuéramos a mi recámara. Lo llevé y le pedí que se acostara boca arriba en la cama. Él me dijo que quería verme sin ropa, solo con mi tanga. Me saqué el short y la camiseta. Pudo ver que también traía brasier.

Me dijo que me veía como una zorra, que tenía que cogerme en ese momento. Tomé lubricante, lo puse en mi ano y en su pene. Le pedí que me dejara montarlo. Me senté sobre su pene y lo fui metiendo lentamente.

Es muy grande y grueso. Pensé que no iba a poder introducirlo. Fui bajando despacio hasta lograr meterlo todo dentro de mí. No me moví. Le pedí que él tampoco lo hiciera. Solo contraía mi ano hasta acostumbrarme a ese hermoso pene.

Después inicié con movimientos de cadera lentos, hacia atrás y hacia enfrente. Empecé a disfrutar. De poco fui subiendo y bajando lentamente hasta que él me tomó de la cintura con una mano. La otra la puso en mis nalgas y empezó a bombearme más rápido.

Lo hizo por mucho tiempo. Yo me sentía la mujer más agraciada de la tierra. Él me chupaba los pezones, me apretaba las nalgas con sus manos y no dejaba de bombear. De repente me apretó contra él y metió su pene hasta el fondo.

Pude sentir las contracciones de su orgasmo. Cada chorro de semen dentro de mí. Lo sentí caliente. Él empujaba más, como queriendo llegar más adentro. Yo no sabía lo que estaba pasando conmigo. Me sentía toda una nena.

Cuando dejó de eyacular, se quedó quieto. Un momento después metió sus brazos bajo mis piernas y me levantó para sacar su pene de dentro de mí. Pude sentir cada centímetro salir. Aún en estado flácido era duro y grueso.

Cuando lo sacó por completo, sentí un chorro de semen salir de mi culo. Estaba yo muy caliente. Le pedí que me dejara ir al baño para limpiarme. No lo vi a la cara, me dio mucha pena. Me sentía realmente avergonzado.

Le pedí que se fuera, que eso no debió haber pasado. Cuando salí del baño, él se había retirado. Más tarde me envió un mensaje. Me dijo que teníamos que volver a vernos para repetir. Nuestras esposas son amigas en común, salen juntas de compras a fiestas.

Me dijo que estuviera preparado para él. Cada vez que pudiera, me iba a visitar porque le había gustado mucho que yo fuera su hembra. Nos hemos seguido viendo muy seguido. Soy su nena.

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MaridomuyFemenino
MaridomuyFemenino

Soy Hombre Normal de día. En privado me visto de mujer. Uso lencería y mi esposa lo sabe.

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