Me encanta cuando me llenas la boca de leche

-¿Quieres un rapidito? -me preguntas mientras estoy escribiendo en el ordenador.

-Vale.

-Voy a bañarme primero.

Sales del baño con el cabello húmedo, aún así hueles a ti, tu olor es una huella indeleble en mí.

-¿Lista?

-Mmmm no, déjame quitarme la ropa. -me levanto de la silla, te beso suave en los labios-. ¿Quieres que me ponga algo en especial?

-Sí, esas medias que tu usas.

-¿Las de malla? ¿Encaje negro en los muslos?

-Sí, esas.

-¿También quieres que me ponga el hilo con el lacito atrás?

-Sí.

-Entonces me voy a quitar este sostén y me pongo el baby doll negro semi transparente… -te sonrío coqueta y me meto en el baño.

Me saco mi bata de peluche, esa que siempre uso para el frío, ahora no la voy a necesitar. Me saco los calcetines gruesos, los vaqueros, el suéter y la camiseta, me quito el conjunto de lencería vino tinto. Cuando me pongo el babydoll que abraza mis curvas, mis pezones duros se asoman a través de la tela, me subo la tanga negra, ese hilo mínimo con un pequeño y coqueto lazo, esa siempre ha sido una de tus favoritas. Ahora deslizo una media por mi pierna, ajusto la liga de encaje alrededor de mi muslo, luego la siguiente.

Salgo de nuestro baño a la habitación, has dejado una almohada en el suelo mientras me esperas sentado al borde de nuestra cama. Me encanta arrodillarme ante ti, amo ser tuya.

Me arrodillo sobre la almohada, lista para que te pongas de pie y hallar tu erección con mis labios; te inclinas y besas mi frente, tus manos van sobre mi piel, se sienten tan cálidas, tus manos calientes me estremecen, tu boca encuentra la mía, tu lengua en mi boca, tus manos en mi piel, bajas el escote del babydoll, liberas uno de mis senos, me la aprietas y pellizcas mi pezón, gimo contra tu boca mientras haces lo mismo con mi otro pecho.

Tu boca baja de mis labios y chupa mi pezón, el placer se concentra allí y recorre el resto de mi cuerpo. Tu mano baja por mi abdomen, deslizas tus dedos en mi tanga y tocas mi clítoris. Me tienes de rodillas en el suelo, piernas abiertas, aferrándome a tus hombros mientras chupas mis tetas, frotas mi sexo hasta inundarme con mi propia excitación.

Me tienes gimiendo, excitada, a tu merced.

-¡Déjame chupártelo! -te imploro.- ¡Métemelo en la boca!

Ahora sí te pones de pie, sacas tu verga rígida y me lo meto completo en la boca, golosa, muerta de hambre por sentir tu miembro estirando mis labios con tu grosor.

Mis manos en tus muslos, suben y te agarro las nalgas, presionándote contra mi boca, me encanta mamármelo, me encanta estar de rodillas y sentir tu verga grande y dura entrar y salir de mis labios, verte recubierto con mi saliva, sentir tu glande tocar el fondo de mi garganta, tus manos en mi cabello mientras te follas mi cara.

-Quiero que hoy me acabes en la boca. -Te digo y vuelvo a llenarme la boca de ti. -Quiero que me llenes la boca con tu leche, quiero sentir como acabas en mi boca y tragarme toda tu leche.

Bajo y te chupo las bolas, una luego otra, busco meterme ambas en la boca y me restriego tu verga untada con mi saliva por la mejilla.

-Que rico me lo chupas -dices-. Te voy a llenar la boca de leche, pero primero quiero metértelo un rato. Ven, ponte encima mío.

Te acuestas en la cama y me monto en tu regazo, alzo el culo y arrimo el hilo a un lado. Empuño tu verga dura y mientras la posiciono ante my abertura mojada, ya estás jugando con mis pezones otra vez.

La cabeza de tu miembro está en mi entrada. Me siento y me empalas, me penetras, ¡Dios! Me encanta como me llenas toda, me siento tan llena, tan excitada, soy tuya, soy toda tuya.

Levantas el baby doll, tu boca en mis pechos otra vez, tus manos en mis nalgas, mezo las caderas, me muevo sobre ti, consumida por el deseo que eres capaz de despertar con solo un beso.

Te beso en la boca cuando no estás chupando mis pezones, mi boca te devora a besos, tus manos me agarran duro por las nalgas y te entierras una y otra vez con fuerza en mí. Me empalas, me penetras, me coges tan rico, te siento tan profundo que cuando enderezo la espalda y metes el vibrador en mi tanga sé que no podré aguantar.

Colocas el vibrador justo en mi clítoris, la tanga lo mantiene allí, cada vez que me muevo sobre ti el placer escala más. Me muevo más y más rápido. -Me vas a hacer acabar.

-Quiero verte acabar, me encanta verte cuando acabas.

El orgasmo estalla, el placer me consume, cuando el clímax está en su punto más fuerte no puedo moverme, me halas hacia ti, te tragas mis gemidos con tus labios y te sigues moviendo. Me dejas hecha un lago de placer.

Cuando recupero el habla… te reitero.

-Quiero que hoy me acabes en la boca. Quiero que hoy me llenes la boca con tu leche.

-Chúpamelo un ratico, pero te lo quiero meter en cuatro un rato más.

Te desmonto, la evidencia de mi placer está acumulada sobre tu base, tu verga huele a mí, sabe a mí, y te lo chupo y te lo mamo con ese apetito sensual y morboso que incitas.

-Ven, ponte en cuatro.

Chupo tu longitud tiesa una vez más y me pongo en cuatro, rodillas al borde de la cama, pecho y brazos extendidos sobre el colchón, culo en el aire, entregada completamente ante ti.

Deslizas tu verga de arriba abajo por mi raja, tu cabeza separa mis pliegos y me penetras. ¡Dios! Esa sensación de llenura que me das, siempre se siente tan intenso, nunca me voy a cansar de sentir como me lo metes, jamás.

Me agarras por las caderas, entras y sales despacio.

-¡Ay que rico papi! ¡Dios! ¡Qué rico te sientes dentro de mí!

Te quedas quieto.

-Muévete tú. Cógeme tú así.

Echo el culo para atrás, yo misma embistiéndome en tu verga dura. Me muevo, mis nalgas chocan contra ti, me arrancas un gemido que ahogo contra el colchón cuando me agarras y te entierras con fuerza cuando echo para atrás. Te siento en el fondo, me sobrecarga estar tan llena de ti.

-Qué rico, qué rico, qué rico -cae de mis labios como una plegaria. El placer que me das me consume.

-Voy a llenarte la boca con mi leche y te lo vas a tragar.

-¡Sí, sí, sí, lléname la boca de leche!

Te sales de mi cuerpo y me giro hacia ti, me agarras por el pelo, me sujetas a la distancia que quieres mi cara. Abro la boca, te miro empuñando tu verga, entonces veo esa flexión que me encanta ver, un chorro de tu placer sale disparado, siento tu semen caliente y espeso aterrizar en mi lengua, una y otra vez, lo metes en mi boca y te terminas de vaciar, que rico saborear tu placer así. Mantengo tu leche en mi boca, te termino de chupar hasta la última gota sin derramarlo.

Acaricias mi cabello, me incorporo y separo los labios, te enseño como lo llevo todo allí, como me gusta tenerte allí, como me gusta tu sabor, antes de tragármelo todo.

-Me encanta tragarme tu leche, me encanta cuando me acabas en la boca y tragarme tu leche. Me da demasiado morbo.

Sonríes.

-A mí también me das mucho morbo.

***

Estoy escribiendo un cuento nuevo, pero no podía seguir sin verbalizar todo lo que me acabas de hacer. Apenas terminé de escribirlo, copié el texto y te lo mandé por correo. Me había sentado así como estaba vestida, con el babydoll, la tanga y las medias, tu sabor en mi boca.

Después de mandártelo, me cambié, me dejé la tanga, volví a ponerme el sujetador de encaje vino tinto, el resto de la ropa y bajé a la cocina, me tomé un café caliente.

Cuando subí me esperas de pie en la habitación, el muro de tu pecho se presiona contra mis tetas, tu boca halla mis labios en un beso hambriento.

-Ponte en cuatro otra vez.

Me saco solo los vaqueros y me pongo de manos y rodillas en la cama. Siento tu mano en mi nalga, apretándome con ese hambre posesivo. Te paras al lado de mi cara y tu verga está dura otra vez, apuntado hacia mi rostro. Abro la boca y chupo, apenas siento el sabor de tu piel en mi lengua, siento como aprieto, mi coño, como mi boca, tiene hambre de ti. Súbito, espontáneo y repentino, esta segunda vuelta inesperada y ya con metérmelo en la boca tienes mi clítoris palpitando.

Tócate mientras me lo chupas. Mis dedos deslizan por mi humedad mientras tu verga entra y sale de mi boca. Entonces escucho el zumbido familiar, enciendes el vibrador y lo metes en mi tanga. Cierro las piernas para mantenerlo allí, con aquel estímulo en mi clítoris sensible te la mamo con más desespero, mis labios deslizan por tu longitud, la cabeza chocando contra el fondo de mi garganta, te lo mamo frenética, moviendo el culo, retorciéndome con el vibrador en mi clítoris mientras te lo mamo.

Sin aviso te sales de mi boca y te paras detrás de mí. Apartas el hilo de la tanga y te entierras en mi abertura, tan mojada para ti.

-¡Ay sí! ¡Qué rico! ¡Lléname toda! ¡Hazme tuya!

Me muevo de adelante atrás, quiero que me lo metas todo, necesito sentirte completamente enterrado en mi interior.

Te quedas quieto otra vez, echo el culo para atrás, mis nalgas chocan contra tu cuerpo mientras me clavo en tu verga, lo hago una y otra y otra vez.

Con el vibrador en mi clítoris el orgasmo es inescapable, me tienes como una perra en celo, desesperada, consumida de deseo, el placer estalla en mi interior pero no quito el vibrador, lo dejo allí, mi cuerpo se sobresalta con el exceso de placer. Tus manos se aferran a mis caderas y siento tus estocadas duras y profundas.

-¡Dios que rico! ¡Qué rico estar llena de ti! ¡Quiero que me llenes toda, lléname toda con tu leche!

Me penetras tan fuerte que mi cuerpo sucumbe a otro orgasmo que no termina, sino se transforma en otro, son como una metralleta, me asalta de placer hasta que no doy más. Apago el vibrador, estoy tan sensible que puedo sentir la curva de tu cabeza a medida que desliza de adentro hacia afuera. Siento cada centímetro de ti como se mueve en mi interior, la hipersensibilidad me estremece.

-Lléname, lléname toda con tu leche -es una súplica.

Estoy tan sensible que siento tu orgasmo antes de escuchar tu gemido. Tu verga se flexiona en mi interior, te entierras en lo más profundo de mi y te vacías, llenas mi vientre con tu leche. Cuánto me encanta tener tus orgasmos dentro de mí.

Después de llenarme por segunda vez esta tarde, recojo los vaqueros del suelo de la habitación.

-Ahora sí me vas a dejar empapada y chorreando -te digo con una sonrisa traviesa mientras me abrocho el pantalón.

-Habías dicho que te la había dejado limpia esta vez porque te acabé en la boca, y no podía dejarte así. Tenía que llenarte allí también.

Ahora a seguir con el día, con las responsabilidades de la vida, pero con una sonrisa que no termina de desaparecer de la comisura de mis labios y el calor de tu semen de pronto ya no saldrá en un pequeño goteo, sé que en algún momento al caminar, sentiré el borbotón de tu leche deslizar de mi abertura, me detendrá en mis pasos, y aquel torrente mojará más allá de esta mínima tanga, me dejará empapada hasta los pantalones.

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DevoraMela
DevoraMela

Hola, me llamo Dévora y para provocarte... de apellido elijo Mela ;)
Soy una mami latina con una identidad secreta, soy ama de casa por el día, pero por las noches, cuando mi familia duerme, transformo en palabras todos los cuentos que viven en mi mente.

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