Mayca y sus bultos de compras
Estaba en casa de mi suegra con mi mujer y apareció mi cuñada Mayca a recoger unas compras que había hecho por la mañana. Nos pidió que la acompañásemos a su casa con los bultos. Pero mi mujer me mando a mi ya que ella se tenía que ir para casa cuanto antes pues la estaba esperando otra de sus hermanas. Así que Mayca y yo cogimos los bultos y bajamos hasta su casa. Vive al lado de casa de mi suegra.
Abrió la puerta y como siempre su perrita salió a recibirla. Entramos y se dirigió a las escaleras comenzando a subir delante de mi. Llevaba una falda cortita y estando yo pegado a ella se paró y se agachó a dejar uno de los bultos. Me quedé atontado mirando su culo delante mio, a solo unos centímetros de mi cara y sin pensarlo incrusté mi cara entre sus cachas aspirando su olor a hembra cachonda. Ella sabía que yo iba tras ella y no hizo sino provocarme. Y ami no hace falta que se me provoque mucho. Eché a un lado su tanga y comencé a lamer desde su coño hasta su culo. Con la mano acariciaba su clítoris mientras metía el pulgar en su coño. Se dio la vuelta, se sentó en la escalera y cogió mi polla llevándosela a la boca y empezó a mamármela con todas sus ganas. Le hice darse la vuelta de nuevo y allí en mitad de la escalera apunté mi polla a su coño y la penetré de un golpe. Estuve montándola un buen rato hasta que decidimos terminar de subir y llegar a su dormitorio. Allí me lancé sobre ella a comerle el coño mientras ella me chupaba la polla. La puse a cuatro patas y apunté mi polla hacia su ojete. Empecé a taladrar con suavidad para poco a poco ir aumentando las embestidas hasta que empezó a correrse como nunca la había visto. Cogí una vela enorme que tenía sobre la mesita de noche y se la metí entera en el culo clavando de nuevo mi polla en su coño. Estaba chorreando. Cuando me di cuenta la perrita se había metido bajo ella y le lamía el clítoris sin descanso. Cayó en nuevo orgasmo al tiempo que yo me vaciaba entero dentro de su coño. Cuando se recuperó un poco bajo hasta mi polla y se la metió en la boca mientras la perrita seguía lamiéndole ahora toda su gruta. No tardé mucho en inundar su esófago con mi corrida.
Fue una follada bestial. Me vestí y volví a casa, donde me esperaba otra sorpresa.
Autor: Emartimar
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