Los amigos lo comparten todo

Hacía meses que habíamos planeado una escapada al monte junto con otra pareja amiga, pero al final la novia de mi amigo no pudo venir, y el decidió venir el solo. Así que allí llegamos, Juan, mi amigo, mi novia Laura y yo. Pasamos el primer día en la piscina y por la noche empezamos a beber después de cenar, y claro nos pusimos contentillos, especialmente Laura que llegado un punto empezó a bromear con hacer un trío, yo que ya se lo había propuesto en otras ocasiones sabía que era broma, puesto que ella no estaba dispuesta a hacerlo, pero Juan se estaba poniendo cachondo con sus insinuaciones, hasta que ella dijo que estaba mareada y se iba a la cama. Entonces nos quedamos los dos bebiendo vino junto a la piscina.

– Oye – dijo Juan susurrando en plan pícaro.

– Si queréis hacer un trío, solo tenéis que darme un toque, estoy en la habitación de al lado.

– Se ha pasado con el vino, a ella eso no le va – dije.

– ¿Seguro?, apuesto a que hoy no le importaría…, vamos a hacérselo como a Cristina, ¿te acuerdas? – dijo entusiasmado.

– No jodas… eso fue una locura, Laura se daría cuenta – le dije.

– Vamos hombre, claro que no se dará cuenta.

Y así fue como empezamos a planear lo que paso un rato después, Laura era una viciosa, y le encantaba que la despertara después de irse a la cama para hacerlo, y esta noche seguro que me estaba esperando. Así que llegue a la cama y tras desnudarme me tumbe a su lado, ella se removió fingiendo mal estar dormida, entonces lentamente le baje el tanguita que era lo único que llevaba puesto y empecé a acariciarle el clítoris y a meterle el dedo. Ella se removía y gemía suavemente, y pronto note como ella alargaba la mano hasta mi polla que estaba ya dura como una piedra.

– Esta noche te voy a atar y a vendar los ojos y te haré todo lo que quiera hasta que te corras de gusto – dije susurrando.

– Si, hazme lo que quieras – dijo.

Dicho y echo, enrollé la almohada y la puse debajo de ella para elevarle el culo, y con unas camisetas ate sus manos al cabezal de la cama y vendé sus ojos. Y sin más, me puse detrás y se la metí de un golpe, el gemido que dio debió oírlo Juan desde el pasillo, donde esperaba mi aviso. Continué follandola fuerte y rápido un poco más hasta que noté que ya estaba bastante excitada, entonces me baje de la cama y rápidamente alargue la mano y abrí la puerta sin hacer ruido, ahí estaba Juan según lo previsto, desnudo y meneándosela preparado. Disimulé acercándome a la cara de Laura, y poniéndole la polla en la boca le dije que la chupara, lo que hizo inmediatamente y con ansia… estaba cachondisima. Entonces me aparte y Juan se puso detrás suya y empezó a metersela, al principio despacio pero lo anime con las manos a que lo hiciera más rápido, porque así le gustaba a ella, me ponía a cien ver como Juan se la tiraba y ella no se daba cuenta. De vez en cuando me ponía al lado de Juan y decía algo para ponerla más cachonda todavía como que se corriera, o que era una zorra. Así siguió Juan follandosela hasta que se aparto de golpe, indicándome que se iba a correr, entonces se bajo de la cama y yo le sustituí, empecé a follarla mientras le metía un dedo por el culo, eso la enloquecía, y empezó a gemir y a contorsionarse, entonces Juan se puso frente a su cara a un palmo, mientras se la meneaba, la idea de que pudiera verlo a través de la venda de los ojos me puso nervioso y excitado a la vez, entonces la saque y la apoye en el agujero del culo mientras le decía que me la iba a follar por detrás, a lo que ella me respondió entre gemidos que me corriera en su culo.

Así que empecé a metersela despacio, mientras ella gemía y casi gritaba de placer y dolor, seguí metiendosela y sacándola despacio pero aumentando el ritmo, ella gemía, y yo con la mano por debajo le iba frotando el clítoris, entonces ella empezó de golpe a correrse y yo la seguí, corriéndome dentro del culo ante la mirada de Juan que hizo señales de que el también quería probar por detrás, pero le ofrecí algo mejor, me acerque a la cara de Laura y le dije que ahora me la tenia que chupar y claro en vez de la mía, Juan se la puso en la boca, Laura empezó a chupar sin rechistar, y Juan que no podía resistir mas se corrió en su boca, dando un leve gemido que nos hizo temer lo peor, pero Laura estaba rendida y se recostó agotada en la cama intentando liberarse de las ataduras, lo que hizo justo a tiempo de que Juan saliera como una bala de la habitación cerrando con un poco ruido la puerta. Laura me miró extasiada y con extrañeza dijo:

– ¿A sonado una puerta?

– Si se habrá levantado Juan – dije

– Pobre, lo habremos despertado con el ruido que hemos hecho – dijo ella entre sueños.

– Tranquila, seguro que no le molesta – dije antes de dormirnos, con una sonrisilla entre dientes.

Autor: adict25

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