Lesbianas | 5.926 lecturas |

Las travesuras de Mery, mi esposa

Mi esposa al principio fue siempre muy recatada o más bien penosa. Para ella el sexo era muy básico, aunque lo disfrutaba con mucha intensidad. El asunto es que con el tiempo ha ido cambiando y Mery ha ido ampliando su universo de opciones al hacer el amor. Ha ido aceptando las películas pornográficas y ahora hasta tiene 5 que son de ella y que las ve cuando no estoy en casa, ya tiene dos consoladores, un plug anal, un strapon, dos potes de aceite y uno de lubricante, como ha crecido. Tanto es su evolución sexual que hace poco tuvimos una experiencia donde intercambiamos parejas con una amiga y su novio, yo que fui el de la idea y me quedé atrás frente a ella por que no solo se gozó al novio de mi amiga sino que se gozó a mi amiga. Ya antes habíamos tenido a mi amiga Lore en la cama pero Mery no había, casi, interactuado con ella, pero esta vez fue espléndido por que pasamos horas disfrutando una buena cogida entre todos.

El relato que ahora les cuento pasó recientemente para ser más preciso, ayer y para mi a sido súper sorprendente.

Mery me había dicho en la semana que quería ir a hacerse la pedicura, y ayer, luego que hicimos todas las diligencias del día, me pidió que la llevara a un lugar al que hemos ido antes a hacerse los pies. El lugar lo conocemos por que es de una chica que es clienta nuestra y es muy simpática. No muy alta, quizás 1,68, delgada, de contextura pequeña, bonito cabello, cara perfilada y muy sonriente, bien conversadora y muy abierta. Te habla de cualquier cosa y la verdad no te aburres para nada cuando te haces algún trabajito de las manos o de los pies con ella.

Bueno, el asunto es que siempre vamos tarde por que es la hora en que podemos, y fuimos con Mery a casi las siete de la noche, y ya a esa hora están casi cerrando pero con nosotros siempre se queda por que al final la llevamos a su casa, así que dejé a mi esposa para buscarla nuevamente en una hora y media, yo hice lo que tenia que hacer y regresé en el tiempo que habíamos acordado, pero cuando llegué me encontré que estaba cerrado, me pareció raro y me puse a ver por el vidrio, vi que estaba una luz al fondo prendida y al tocar con fuerza la puerta gritaron que ya estaban por salir. Esperé dos minutos y salió Mery con Nati, cerraron y la llevamos a su casa.

En el camino no hubo palabras a parte de las que yo di. La dejamos, y si sentí que algo estaba medio raro, así que le pregunté a Mery, luego de dejar a Nati, que había pasado. Pensé que Nati le había hecho algo malo y mi mujer se había molestado y habían quedado medio bravas. Resulta que Mery estaba muy cansada y mientras le hacían los pies se estaba quedando casi dormida. Mery empezó a hacerle masajes en los pies y le ofreció si quería sentirse mejor a Mery, que se quitara el pantalón. Mery no titubeó y Nati le hizo masajes en los pies y en las piernas, Mery me dice que se sentía muy bien y con el cansancio casi se quedaba dormida. Cuando Nati empezó a masajearle los muslos se empezó a excitar, pero fue cauta y no le dijo nada, además que estaba disfrutando lo que le hacían pero no tomó en cuenta que su pantie se iba mojando con los flujos que expedía su conchita por lo excitada que estaba, cosa que Nati si notó y al parecer se dio cuenta que era por los masajes, con lo que no volvió a bajar sino que se quedó en la parte superior de las piernas y poco a poco separándolas más, cosa que Mery se dio cuenta y no puso resistencia.

Aplicó luego uno de esos aceites que se calientan y empezó a sentir como todos sus poros tomaban vida al pasar de las manos de Nati, y esta vez fue Mery la que sola fue abriendo poco a poco las piernas dándole así una aprobación de seguir. Nati empezó a preguntarle si le gustaba y o si quería algo distinto, a lo cual, me dice Mery, fue muy notoria la respuesta cuando le dijo que no, que lo que estaba haciendo estaba muy bien. Nati le dijo que estaba segura que le estaba gustando mucho, no solo por que le había pedido que no parara sino por que ya su pantie no podía más con lo mojada que estaba, y estaba segura que lo estaba disfrutando mucho, y eso a ella le satisfacía mucho al saber que con sus manos podía hacerle sentir a alguien lo que Mery estaba sintiendo en ese momento. Mery se apenó un poco y cerró casi por completo las piernas y Nati le dijo que no se apenara que estaba bien que por favor no las cerrara que ella quería seguir haciéndolo ya que ella también lo estaba disfrutándolo mucho y mi esposa muy perspicaz le preguntó: -Como que también lo estas disfrutando mucho? -Si, por que desde que vi como te estabas mojando yo también empecé a sentirme muy excitada y húmeda.

Mery no sabia que hacer y sin mucho más de tiempo Nati le metió los dedos por las tiras de los lados de la pantie, y al ver que Mery no dijo nada se la fue halando poco a poco, viendo como dejaba escapar todos los fluidos. Viendo su concha totalmente afeitada y mojada que casi goteaba. Mery me dice que se sentía muy nerviosa pero que ya no aguantaba más, que estaba desesperada y que estaba deseosa de que le hicieran algo rápido. Nati se acercó y empezó a mamarle la rajita, Mery no aguanto, le agarró por la cabeza y la apretó contra su conchita para que se la mamara con mucha fuerza, cosa que Nati entendió rápidamente y empezó a hacer. Mery logró abrir más las piernas y colocó una de ellas en una silla de al lado, y el otro pie en el apoya brazo de la silla en donde estaba sentada para así poder enseñarle toda la magnitud de su sexo deseoso de ser gozado.

Nati era evidentemente una maestra con la lengua por que lo primero que hizo fue secar todo el flujo que corría y luego con sus dedos le abrió la vagina lo más que pudo y metiéndole la lengua lo más profundo le fue sacando toda su humedad. Mientras lo hacia se fue sacando la falda y luego la blusa, dejándole ver a Mery su pequeño cuerpo pero de una piel exquisita, sumamente suave y de un tono medio canela y casi brillante. Mery no se pudo contener y empezó a acariciarla por los hombros que era lo único que podía tocar hasta que Nati echó totalmente la silla hacia atrás dejando a Mery acostada, y fue subiendo con su lengua hasta sus tetas, las cuales son grandes y muy suaves, y ahí si pudieron tocarse y acariciarse las dos. Mery quería más y enseguida se acordó que Nati le había dicho que también estaba muy mojada y no podía dejar pasar esa oportunidad así que con pocas señas se dijo que se volteara y se pusieron en un 69 muy conveniente. Nati le puso su coño muy mojado en la boca y le devolvió la gran y exquisita mamada que Nati le había dado hace pocos momentos. Me dice Mery que fue increíblemente apasionado y aunque cuando terminaron estaba un poco avergonzadas el corazón de ambas parecía se saldría por la boca.

Hablaron muy poco, pero ambas estuvieron de acuerdo que lo que había pasado había sido estupendo y que si por casualidad en otra ocasión sucedía, no esperarían tanto para hacerlo. Lo que si le dijo Mery a Nati es que en 15 días volvía a hacerse la manicura. Al llegar a casa y con todo ese cuento yo estaba que explotaba así que a Mery le salió doble ese día, por que al llegar y cerrar la puerta del departamento, no aguanté más y me saqué la verga, y la hice arrodillar para que me la empezara a mamar, enseguida la hice poner las manos en el mesón de la cocina y le bajé los pantalones y de di una buena cogida.

Scroll al inicio