Las consecuencias del alcohol
Era una calurosa noche de verano, había acudido a la típica cena del trabajo para despedir el año. Yo no estaba muy animada ya que mi novio y yo habíamos discutido el día de antes, pero a modo de venganza decidí ir igualmente a la cena. Me puse muy sexy, en parte para fastidiarle (ya que sé que no le gusta que vaya muy provocativa si no está él) y en parte para “lucirme” delante de mis compañeros. A él le gustaba salir con sus amigas y yo estaba un poco molesta por ello.
Tras cenar y haber bebido una considerable cantidad de vino y licor, fuimos a bailar a una discoteca. Casi al final de la noche yo creía no poder mas, había bebido demasiado y estaba completamente borracha. Así que decidí pedirle a los compañeros que quedaban que nos fuéramos ya. Sólo quedábamos cuatro, tres chicos y yo. Entre ellos Juan, sin duda de entre todos mis compañeros el que más me ponía. Habíamos estado casi toda la noche juntos, bailando muy pegados y yo estaba bastante excitada. Pese a todo jamás pensaba que aquello pasase de allí, o al menos eso creía yo.
Fuí al lavabo para arreglarme antes de irnos, pero cuando entré, los tres entraron conmigo al baño y se encerraron conmigo en uno de los lavabos. En ese momento no había nadie en el baño, así que nadie sé dió cuenta de nada. Yo me asusté mucho e intenté salir de allí, pero no me dejaron. Ellos estaban tan borrachos como yo y no escuchaban nada de lo que yo les decía.
Comenzaron a tocarme y a desabrocharme la blusa, me comenzaron a besar los tres por todo el cuerpo y a bajarme la minifalda. Aquella situación, tantas veces soñada, se estaba haciendo realidad. Pero una cosa es una fantasía y otra la realidad. Así que de nuevo intenté escaparme de aquello, pero cuanto más me resistía mas se excitaban ellos. Finalmente y tras dejarme casi desnuda, se desnudaron ellos.
Juan, el más caliente de todos me pidió que se la chupara… aquello me sobrepasó. Ya no sé si por miedo o por lo excitante de la situación deje de luchar y decidí disfrutar de la situación… “además”, pensé, “es la venganza perfecta para mi novio, ¿No te gusta tontear con tus amiguitas?. ¡Pues toma!. Comencé a chupar aquel enorme miembro, disfrutando como nunca y mientras acariciaba las tiesas pollas de los demás. Pronto, otro de ellos se acercó a mí y me sentó en la taza del lavabo. Los tres se acercaron y comenzaron a masturbarse delante de mí. Mientras hacían yo me dedicaba a chupársela un rato a cada uno.
Aquello no duró mucho, ya que estaban muy calientes. Cuando estaban a punto de acabar acercaron sus pollas a mi cara y ante mi enorme placer se corrieron dos de ellos a la vez en mi cara. Mientras Juan aguantó un poco mas y me pidió que abriera la boca y se la chupara hasta el final. Yo siempre me había negado a hacerle eso a mi novio, pero aquella situación era increíble. Con mi cara repleta de semen se la terminé y él se corrió en mi boca.
Cuando yo creía que ya no podía estar mas excitada, me levantaron de nuevo y Juan, empotrándome fuertemente contra la pared comenzó a follarme. Yo estaba disfrutando una barbaridad, pero le pedí que no se corriera dentro. Ni caso, en poco rato pude notar como toda su leche se vertía dentro de mi cuerpo. Aquello me enfadó mucho, pero no pude hacer nada, ya que los otros dos me cogieron y continuaron pasándoselo en grande.
Uno de ellos se colocó detrás de mí y comenzó a metérmela por el culo. Al principio el dolor fue muy intenso, pero casi no tuve tiempo de darme cuenta, porque el otro se colocó delante y comenzó a follarme también. Follada por dos hombres a la vez… no me lo podía creer. Ya no sabía ni donde estaba, sólo hacía que disfrutar e incluso empecé a pedirles mas, “mas fuerte, mas fuerte”. Me volví loca, tuve la corrida más bestial de toda mi vida. Ellos acabaron a la vez, vertiendo aun más leche dentro de mí. Cuando acabaron yo me quedé completamente exhausta, de pie contra la pared. Las piernas me temblaban y de mis orificios corporales goteaba el semen de aquellos hombres.
Poco a poco nos vestimos, a mí me dolía todo, pero el placer que había sentido compensaba las molestias. Tras aquello nos fuimos, a mi se me fué pasando la borrachera poco a poco y me fuí dando cuenta de lo que había hecho. Era una mezcla de vergüenza y satisfacción, me hacía sentir plenamente mujer saber que había sido capaz de aquello. Por supuesto mi novio y yo arreglamos las cosas y jamás le dije nada de aquello. Supongo que es uno de esos secretos que toda mujer guarda para si misma, ¿Verdad?.
Autor: Anónimo
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