La vecina caliente y bien puta

Cuando me mude de Trujillo a Lima me quede en casa de mi hermana mientras encontraba departamento para mi familia. Resulta que en frente de la casa de mi hermana vivía un matrimonio joven y sin hijos.

Todos los días bien de mañana yo salía a buscar departamento y pude notar que también a esa hora salía el esposo de la vecina. Noté que el resto del día la vecina, que era bonita, de pelo castaño y lacio, ojos claros y cuerpo menudo pero bien formado, se sentaba en un sillón de su sala a ver televisión con la puerta de la calle abierta. Ella paraba en shorts y unos polos pequeños que dejaban ver sus tetitas paradas y bien formadas. Muchas veces la espíe por la ventana de mi habitación y me masturbaba observándola.

Con el tiempo pude notar que cuando yo salía a comprar el periódico en el kiosco de la esquina ella me observaba con lujuria. Un día por la tarde la vecina le habló a uno de mis sobrinos y le pidió que le prestara el periódico que esa mañana yo había comprado. Una vez que ya había leído el diario ella misma cruzó la calle para regresármelo y en forma muy sonriente y provocativa me dijo que ella también era nueva en el vecindario y que andaba buscando otro departamento porque ya se les vencía el contrato de alquiler. Como ya estaba su esposo en su casa se regresó pronto y me sonrió muy sugestivamente.

A la mañana siguiente, cuando mis sobrinos se habían ido a la escuela, mi hermana al trabajo y el esposo de la vecina a su oficina, vi que mi vecinita no estaba sentada en la puerta de su casa sino que estaba bien arreglada, con un vestido largo, el cabello recogido y bien peinado. Ella me habló y me pregunto si no deseaba ir con ella buscar departamento, en menos de una milésima de segundo le contestó que sí, que por supuesto. Ella me dice nos encontremos a dos cuadras porque los vecinos son muy chismosos.

Una vez en mi carro le pregunte a mi vecina que hacia donde íbamos, ella me contesto con calma y me dijo que el departamento puede esperar, que mejor porque no íbamos al cine, recuerdo que vimos una película con Harrison Ford, luego del cine la invite a almorzar un tiradito el cual acompañamos con una botella de vino blanco heladita. Después de beber la botella me la llevé a un ?telo? de la Av. La Marina, mientras nos dirigiamos al matadero le empecé a hablar de lo mucho que la deseaba, ella me dijo que yo también despertaba deseos en ella y que sabe me masturbo mientras la veo por mi ventana.

Al llegar al ?telo? lo menos que pienso es en prender la TV, de inmediato la empiezo a besar en los labios, en el cuello, en su pelo sedoso y perfumado mientras ella me mira con sus ojos grandes y de color verde miel. Ella me toca la verga, me la aprieta, me la soba, me desabrochó la correa. Yo la acaricio, le toco los pechos que tanto me había imaginado en mis manos y en mi boca, le acaricio las nalgas, duras, redondas, perfectas. La agarro por su cintura y la tumbo en la cama. Ella misma se quita la ropa mientras yo hago lo mismo. No quiere perder tiempo y se abre de piernas y me dice ?métemela papacito? pero al ver aquella preciosa conchita cubierta de pelitos le dije: ?momento muñeca vamos por pasos? y me arrodille para empezar a chupar su chuchita perfumada y caliente. Ella empiezo a gemir, a retorcerse, me pide que me voltee que quiera chupar mi pinga. No lo pienso mucho, me volteo y veo con placer como abre los ojos al ver mi pinga al palo, ella se la metió entera en su boca y me chupo las bolas.

Luego la puse en la orilla de la cama en posición perrito, la clave de una forma salvaje, ella no paraba de gritar y gemir. Mientras la penetraba yo le jalaba los cabellos y le decía ?cacha perra? y ella se movía más rico al escuchar esas palabras. Hasta que no pude más y embarre sus nalgas de mi leche. A partir de ese día repetimos la operación varias veces en la casa de mi hermana, en la casa de ella y también en otros lugares incluyendo la casa en la que pronto iba a vivir con mi familia. Un buen día, el matrimonio se cambió de casa y ya no supe más de ella. Cuando me acuerdo de ella me masturbo, como en este momento que dejo el teclado para apretarme el pájaro y liberarlo del semen que tengo acumulado nada más de pensar en ella.

Autor: Master21

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