La primera vez de mi amiga
Buenos días, les comparto mi segundo relato. Esto me pasó con una amiga que conocí por internet. Ella tenía 18 y yo 24.
Yo, al ser una persona muy sexual, me la pasaba en grupos, chats y páginas con contenido erótico. ¿Alguno recordará o supo de una página que se llamaba sexyflog? En dicha página yo tenía mi usuario y subía fotos constantes de mi pene.
Yo nunca he considerado que sea el más grande del mundo, pero tiene lo suyo. En dicha página conocí a una chava entre tantas que, para mi suerte, era de la misma ciudad donde yo estudiaba la universidad. Nos compartimos nuestros números y solíamos platicar de cosas del día a día, así como tener nuestros ratos de erotismo.
No se animaba a que nos viéramos en persona, pero sí lo hacíamos por videollamada o fotos. Estas pláticas duraron un año sin mayor contacto, hasta que un día me dijo:
Yuri: Oye, ya tenemos mucho tiempo platicando, pero me gustaría que nos conociéramos en persona.
Yo: Claro, sería un gusto vernos.
Yuri: Pues dime fecha y hora para vernos.
Pusimos nuestra fecha y hora. Iríamos a ver una película y nos quedamos de ver en el cine. Llegó la hora y al fin nos vimos frente a frente. Nos saludamos con un abrazo y nos sentamos a platicar en lo que empezaba nuestra película.
Cuando se dio la hora, nos levantamos y en eso me dijo:
Yuri: Oye, como que tengo más hambre que ganas de ver una peli. ¿Y si mejor nos vamos a comer algo?
Yo: Claro, sin problema. ¿Qué se te antoja?
Yuri: No sé, vamos a buscar algo.
Nos salimos del cine y empezamos a caminar sin rumbo fijo, platicando de nuestras cosas. Yo en esos momentos vivía relativamente cerca de donde se encontraba el cine, por lo que me dijo:
Yuri: Recuerdo que me habías dicho que vivías por estos rumbos.
Yo: Sí, estamos a unos 15 minutos caminando. ¿Te gustaría ir?
Lo pensó un poco, caminamos por una cuadra. En mi mente giraba un “ya la regaste”. Cuando en eso me dijo:
Yuri: Claro, vamos.
A lo cual nos dirigimos a mi casa. Yo iba con nervios, ya que no esperaba que fuéramos a mi casa. Llegamos y entramos. Yo vivía fuera de mi ciudad natal, por lo que rentaba un pequeño cuarto donde solo cabía mi cama, una mesa y un pequeño espacio para la cocina y el baño.
Al entrar, lo primero que se veía era mi cama y nos sentamos en ella. Mi corazón palpitaba del nervio por no saber qué pasaría. Ella traía un vestido azul floreado, se veía hermosa. Era un poco chaparrita, pero tenía un muy bonito cuerpo, lo cual, al tenerla en mi cuarto sentada, para mí era algo sumamente excitante.
Nos quedamos viendo unos segundos y la besé. Sentí esos labios jóvenes, con una piel tan tersa y suave. La tomé de la cintura y la recosté en la cama. Empezamos a besarnos más apasionados y mi pene estaba muy erecto. Ella lo sintió, bajó su mano y lo acarició por arriba del pantalón.
Yo empecé a meter mi mano por su vestido y acariciaba su hermoso trasero. Traía una pantaleta normal con flores, color blanca. Mis dedos empezaron a buscar su vagina, la cual se sentía un gran calor de esa zona. Seguimos con los besos e hice a un lado su pantaleta y empecé a acariciar su vagina.
Ella empezó a gemir un poco y mis dedos se mojaron inmediatamente. Con mi otra mano traté de bajar el cierre de su vestido, a lo que ella me detuvo y me dijo que no. Se levantó y se sentó de nuevo en la cama.
Yo: Discúlpame si te incomodé, no era mi intención.
Yuri: No te preocupes, no es eso. Lo que pasa es que nunca lo he hecho. Me muero de ganas, pero nunca me he animado. Solo me he masturbado y me encanta hacerlo, lo sabes, pero no a este punto y me da miedo.
Ella nunca me había dicho que era virgen. Eso me prendió demasiado y me sorprendió a la vez, ya que en nuestras múltiples pláticas no me lo podría imaginar. Yo nunca había tenido el placer de estar con una mujer virgen, por lo que no podía dejar pasar la ocasión.
Yo: No te preocupes, lo entiendo. No te voy a forzar a nada. A mí me encantaría que pasara algo más y te prometo que si te lastimo o no te gusta, lo dejo de hacer en ese momento.
Yuri: Lo sé, pero me da miedo. ¿Sí traes condones?
Yo: Claro que sí, pero si no quieres, no hay problemas. Puede ser en otra ocasión.
Yuri: Vamos a intentarlo, la verdad estoy muy excitada.
Para esto, yo la levanto de la cama, la miro y la empiezo a besar. La volteo y bajo el cierre de su vestido, el cual cae al piso. La abrazo por la cintura y le beso el cuello. Escucho cómo da un pequeño gemido.
Acaricio sus pechos sobre el sostén, los cuales están suaves y con unos pezones paraditos. La volteo, nos besamos nuevamente y le quito el sostén. Veo al fin en vivo esos pechos hermosos que había visto en fotos y videos tantas veces.
Me agacho y los empiezo a lamer, a succionar esos hermosos pechos. Empiezo a bajar su pantaleta. Ella me desabrocha el pantalón y me baja el bóxer. Se sienta en la cama y me la empieza a chupar.
Se sentía tan rico. Esa boca tan inocente, que chupaba torpemente pero con mucho deseo, me excitaba tanto. Se pone mi pene entre sus pechos y empieza a masturbarme. Ella sabía que era una fantasía que me hiciera eso y me lo cumplió.
Se acostó en la cama. Saqué el condón y me lo puse. Le abrí las piernas y empecé a pasar mi pene por su vagina. Ella gemía despacio. Mi cabeza entra un poco entre sus labios vaginales y siento lo mojada y caliente que está.
Aún recuerdo esa sensación, de cómo había algo que detenía mi pene. Sentía esa vagina estrecha y cómo en cada metida se abría algo adentro que me apretaba. Ella gemía y me abrazaba fuerte. La besaba y escuchaba sus gemidos ahogados.
Yo estaba muy prendido y empecé a meterla más y más fuerte. Sentía mi pene ardiendo en su vagina, pero era una sensación única. Le pregunto: “¿Cómo te sientes? ¿Te está gustando?”. A lo que me responde: “Sí, no te detengas”.
Yo sigo metiendo y sacando mi pene. Veo cómo sus pechos rebotan y ella gimiendo. La veo a los ojos y veo esa cara de excitación que me enloquece. La volteo, la pongo en cuatro y se la sigo metiendo.
Le abro el trasero y veo esa imagen tan perfecta, mi pene adentro de ella. Seguimos con el mete saca. Entre lo apretado de su vagina, sus gemidos y lo mojada que estaba, no pude aguantar más y me vine adentro de ella.
En ese momento dio un gran gemido y se desvaneció en mi cama. Nos acostamos, nos abrazamos y nos besamos. A lo cual le pregunto: “¿Te gustó?”. Y me dice: “Me encantó, no esperaba que fuera esto tan intenso”.
Mi pene aún seguía un poco erecto y con el condón puesto, lleno de mi leche. Ella se levantó, me lo quitó y me la empieza a chupar nuevamente. Me limpia todo el pene y luego me besa y me dice: “Qué rica leche tienes, para la siguiente la quiero en mi boca”.
Duramos un rato más abrazados, pero ya se tenía que ir. Nos cambiamos y la llevé a su casa. Esta es una de las primeras veces que me lo hicimos. En la siguiente les contaré cómo me entregó la virginidad de su trasero también.
Espero les gustara mi relato.
¿Te gustó este relato? descubre más relatos que te harán vibrar en nuestra página principal.

Muy rico relato. Me excito mucho imaginar a tu amiga virgen entregándose a un pene de buen porte hasta desvanecerse en el orgasmo. Que delicia de situación ser penetradas de esa manera.!!!