La Italiana, un encendedor que me llevó a su coño y varias corridas

📋 Lecturas: ️2109
⏰ Tiempo estimado de lectura: 14:00 min.

Era un viernes y había quedado con un compañero para tomar algo después del trabajo, estuvimos bebiendo hasta las 21 horas aprox. Mi compañero se marchó y yo quería seguir bebiendo, fui a una coctelería que frecuento desde hace años y allí estaba ella. Ana, una italiana de padre español que vino a España a los 18 años. Hablaba perfectamente el español pero tenía cierto acento, gestos y expresiones que la delataban, estaba en un rincon del local sentada en un banco corrido que perimetraba el salón de mesas. Era pequeña de tamaño, muy morena, pelo corto e iba muy maquillada, labios gruesos pintados de rojo, ojos negros con sombra azul y largas pestañas postizas, vestía un vestido vaquero ajustado de esos que llevan una cremallera corrida y bastante cortito.

Tras saludar al dueño y al dependiente pedí una bebida y me senté en el banco corrido casi enfrente de ella, Ana estaba pensativa y cabizbaja como preocupada por algo, bebía muy lentamente a sorbitos pequeños y de vez en cuando echaba un vistazo a todo el local, su mirada y la mia se cruzaron 3 o 4 veces y en la última me sonrió fugazmente. Acabé mi copa y fui a la barra a por otra y de paso le pregunté al empleado

  • ¿ Y esa?
  • No se, lleva ahí como 2 horas sola y bebe bastante.

Me senté nuevamente en el sitio que estaba y ella me miró, ahora me sostuvo un poco la mirada y sonrió un poco mas largo, yo le devolví la sonrisa y le pregunté: ¿vienes mucho por aquí?

  • Alguna que otra vez
  • es que no te había visto nunca

Cogí mi copa y me acerqué a ella, le pregunté: ¿te importa si me siento aquí?

  • no, siéntate que no es agradable beber sola

Me senté junto a ella y nos presentamos

¿y como que una chica tan bonita está tan sola?

  • si te cuento…
  • cuéntame que de algo hay que hablar.

Me contó que trabajaba de cajera en unos grandes y conocidos almacenes y que había estado comiendo con unas compañeras, que había discutido con 2 de ellas y que se marchó de allí bastánte enfadada, que había quedado con un tipo a las 18 horas y como quedaba mucho tiempo se fue a dar una vuelta por ahí para que se le pasara el cabreo. A la hora acordada se personó en el lugar que habian quedado y el chico no apareció, la había dado plantón.

  • pues los hay tontos, a una hermosura como tu no se le da plantón, le dije
  • Hay gente para todo, me dijo: pero bueno, me vine para aquí y llevo un rato sola
  • pues si quieres yo te haré compañía ¿y que mas? me preguntó
  • compañía, compañía
  • y lo que surja ¿no?
  • pues si, estoy de acuerdo, le dije
  • no, es que todos veneis a lo mismo

Me quedé bastante sorprendido por el descaro de sus afirmaciones (creo que era ella quien iba buscando un buen polvo)

  • yo de momento estoy interesado en charlar contigo y nada mas, es que te veo un poco triste, le dije haciéndome el inocente
  • si te parece
  • ya, si no es para menos pero confío en arrancarte alguna sonrisa y que te alegres un poco, te veo algo aburrida, me ofrecí (con planes ocultos) jajajaja

Ana echó una sonrisa mas profunda y comenzó a contarme que nació en Roma y vivió allí hasta los 17 años, que su padre era español y su madre italiana, se separaron sus padres y ella se vino con su padre (de eso hacía ya 19 años) y que estuvo un tiempo viviendo con su padre, me contó que había estado viviendo con un chico 3 años y luego se fue a vivir con una compañera a un piso compartido (que estaba no muy lejos de allí) y que ahí seguía. Pedimos mas bebidas y continuamos charlando, fui al baño y al regresar encontré en el suelo un encendedor muy bonito forrado en cuero con unos flecos artesanales, lo llevé a donde estábamos y se lo enseñé, me dijo que se lo quedaba y yo le dije que no, que me gustaba mucho y que seguramente alguien preguntaría por el.

A partir de ese momento todo fueron risas, yo le quitaba el encendedor y en cuanto me descuidaba ella me lo quitaba a mi y nos reíamos mucho. Continuamos charlando de varias cosas y el encendedor para aquí y para allá, nos hacía gracia y nos reíamos a carcajadas fuertes.

  • No creas que te vas a llevar tú el encendedor, me dijo
  • eso ya lo veremos, le dije

Pedimos otra copa y me senté algo mas cerca de ella

¿me vas a meter mano? me preguntó

  • si me dejas…
  • te advierto que no llevo bragas ja ja ja ja.
  • Bueno, eso me allanaría el camino ja ja ja ja
  • no, es verdad, no me gusta llevarlas y soltó otra carcajada.

Yo estaba atónito por lo directa que era y lo claro que hablaba pero no creí que iba sin bragas y continuamos con la conversación y con el cachondeo con el encendedor que lo cogí y me lo guardé en la mano cerrada

  • ahora no puedes quitármelo, me lo llevaré yo
  • eso lo veremos, me contestó

Seguimos charlando, haciendo chistes, bebiendo y riendo mucho rato, al cabo estábamos ya muy “alegres”, en un descuido se me olvidó el encendedor y lo dejé en la mesa, ella lo cogió con mucha rapidez y dijo

  • a ver quien se lo lleva tu o yo
  • te lo quitaré cuando estés distraída

¿a que no?

Y se lo metió entre las piernas bajo el vestido

  • cógelo ahora si te atreves, desafió

Ahora tenía un dilema ¿era una provocación o era para conservar el encendedor?

opte por lo primero y le intenté meter la mano entre las piernas pero ella las apretó mas y no pude

  • eheheh ¿Dónde vas? me preguntó
  • a coger el mechero para llevármelo
  • pues lo vas a tener difícil
  • cuando no estés atenta lo cogeré
  • a ver lo que haces que no llevo bragas, me dijo
  • eso no me lo creo que vallas por ahí sin bragas

Ella aflojó las piernas y dijo

  • si lo quieres ver intenta cogerlo
  • si cierras las piernas y no me dejas, le dije
  • si, si te dejo pero a ver donde tocas eh

Colocó las piernas de modo que nadie pudiera verlas y las aflojó

yo miré alrededor para asegurarme que nadie miraba, le metí la mano entre las piernas y llegué al encendedor pero alargué los dedos y le toque el coño. Era verdad que no llevaba bragas y ademas tenía mucho pelo, me entretuve un poco acariciandole el coño en la medida que se podía, ella me dijo

– he dicho que cuidado donde tocas

– me gusta mucho acariciarte, le dije

– ya pero este no es lugar para eso

– pues vamos a otro sitio, le dije

– tomamos un par de copas mas y nos vamos a mi piso si te parece, me dijo

– perfecto pero ¿y tu compañera de piso? pregunté

– ella se va fuera todos los fines de semana, no hay problemas, ademas hay bebidas. A mi ya se me había puesto el pene a todo voltaje, tomamos unas cuantas copas mas y nos fuimos a su piso.

Ella también tenía coche y me dijo que la siguiera, así lo hice y llegamos al bloque donde vivia, nos bajamos de los coches, me dió la mano y me preguntó

¿y ahora que quieres hacerme?

– todo lo que me permitas

nos echamos a reir, yo llevaba el encendedor en el bolsillo había decidido que se lo quedara ella. Subimos a su piso, abrió la puerta y entramos.

– Sientate por ahí donde quieras.

No dije nada, me senté en un sofá y ella se fue por un pasillo, me dijo:

-ponte una copa vuelvo enseguida,

me puse una bebida y me volví a sentar, al cabo vino Ana, se había quitado todo el maquillaje, la verdad que perdía bastante al natural y se había puesto una bata de andar por casa, se puso una copa y se sentó a mi lado.

– Ana dime la verdad ¿ ibas sin bragas todo el rato o te las quitaste cuando fuiste al baño?

-es verdad que iba todo el tiempo sin ellas, solo las uso durante unos dias cada mes, odio llevarlas, me dijo

¿y cuando te sientas o subes o bajas escaleras te verán todo, dije

-no tengo ningún problema por eso, mas sufre quien lo mira.

-supongo que ahora tampoco las llevas,

– no llevo nada bajo la bata,

¿nada?

– compruebalo,

Le desaté el cinto de la bata, se la abrí y quedo a la vista un cuerpo bastánte aceptable, le cogí los pechos (no muy grandes) con ambas manos y comencé a besarlos, luego continué besándola el cuello, las orejas y por fin la boca, le di un beso largo al que ella correspondió.

-tienes un cuerpo precioso , le dije al oido

Comenzó a desabotonarme la camisa y me la quitó. luego siguió con la cremallera de la bragueta y me quitó los pantalones (a lo que yo la ayudé)

-pues tu tampoco estás mal, me dijo

y me atrajo hacia sí, me puse encima de ella y le metí la mano en el coño, no era muy grande, con forma de nuez y labios carnosos pero bastante peludo y muy suave y algo humedo ya. Ella me agarró la polla y empezó a mover su mano de atras a delante sin dejar de besarnos, me empezó a besar por el torso y se detuvo en mis pezones, me los frotaba con la punta de su lengua y lamía la zona de alrededor.

Yo estaba que reventaba y ella también, la oia como carraspear, como respirar fuerte y entrecortado, llevé mi maza a su coño ella se abrió de piernas y las doblo por las rodilla dejándome a mi antojo aquel coño peludo.

– Despacito a ver si me haces daño con “eso” dijo refiriendose a mi pene

No me hice de rogar, rapidamente llevé mi polla hasta la entrada de su cueva y la metí lentamente, hice dos o tres movimientos y me paré en el fondo de su coño, ella culeaba intentando que volviera a moverme y dejaba escapar algún gruñido (como una gatita) comencé a sacarla y meterla bruscamente y Ana emitia un aaaggg cada vez que le llegaba al fondo,yo continuaba dentro y fuera con brusquedad pues estaba tambien muy cachondo.

Al poco rato dió un grito largo seguido de muchos aagg aagg aagg, se apretó mucho contra mí y se corrió retorciendo todo su cuerpo, una pierna la había puesto encima del respaldo del sofá y la otra en el suelo con lo que me dejó su coño muy abierto. Ella torció la cabeza hacia un lado y se estuvo quieta supongo que intentando recuperarse, al poco empezó a moverse con fiereza y no me daba cuartel yo comencé a jadear también pero tardé un rato en correrme (supongo que por causa de la bebida). Al fin un relampago de placer corrió mi espalda y columna, le eché una corrida colosal en el fondo del coño que la desbordé y se le salía la leche por todas partes teniendo ella que ir corriendo al baño a lavarse.

Ella volvió a ponerse encima mia y siguió moviendose arriba y abajo con mucha repidez estaba ya a punto de correrse otra vez, jadeaba intensamente y a mi se me empezó a aflojar la polla, ella aún supo aprovechar la dureza residual y se la trabajó hasta que se corrió nuevamente. Se quitó de encima de mi, dijo que le costaba respirar y se quedó inmovil unos minutos. Al rato se sentó en el sofá y se apuró la copa que estaba bebiendo yo hice lo propio, me levante, fui donde estaban las bebidas y le pregunté

¿quieres otra copa?

  • si, por favor que estoy muerta

¿que te pasa?

  • me has dejado sin fuerzas, dios mio ¡que polvazo!
  • tu has estado espectacular, hacía tiempo que no disfrutaba tanto, le dije (y era verdad).

Ana se ató el cinto de la bata y yo me puse la ropa interior y los pantalones, me senté junto a ella, la abracé y empecé a acariciar su pelo mientras comenzamos a hablar y al poco se fue al baño a lavarse y quitarse la leche que la había dejado dentro, volvió y me preguntó

¿cuanto tiempo llevabas sin follar?

  • como 10 dias le contesté
  • ya se nota, te has vaciado

yo comencé a reir fuertemente por la cara que puso y me dijo

  • no, de verdad me has llenado entera, espero que te quede algo
  • dentro de un rato te tengo preparada otra descarga si la quieres, le dije
  • eres un semental, pues claro que la quiero ¿ crees que me voy a conformar con eso?
  • espero que no porque esta tranca tengo que usarla o se enfada ja ja ja
  • y menuda tranca, jajajaja dijo

Tomamos unas cuantas copas mas y volvio a salir a escena el encendedor y nuevamente comenzamos a quitarnoslo el uno al otro Al cabo de un rato dijo

  • voy a ver si hay algo en el frigorífico, me ha entrado hambre

miró en el frigorifico y dijo

  • Hay choped, jamon york y pan de molde ¿tu quieres algo? preguntó
  • si por favor trae algo que estoy hambriento, dije
  • ademas te tienes que reponer ¿no? jajajaja

Sacó la comida a la mesita junto al sofá y nos hicimos unos sanwich, nos los comimos y nos echamos otra bebida, en éstos momentos el encendedor estaba en su poder y yo no sabía donde lo había puesto, lo buscaba con disimulo pero no lo encontre.Al rato le dije que me apetecía echarme en la cama

¿que te parece si nos tumbamos en la cama? le pregunté

  • perfecto, como en una cama no se folla en ningún sitio, dijo (muy directa)

prometo que en lo que menos pensaba en esos momentos era en follar pero como esas cosas vienen rodando al rato de estar en la cama desnudos (por supuesto) ella empezó a chuparme los pezones nuevamente, me agarró la polla y comenzó a masturbarme, rapidamente la consiguió poner dura como el cemento y empezó a chuparla, no se la metió en la boca al principio solo la lamia en posición sobre mi abdomen ella de un lado al otro pasaba la punta de su lengua y se detenía a moverla con rapidez en el frenillo. Me estaba poniendo fuera de orbita y se la metió en la boca comenzando una super mamada a lo bestia, muy rapidos y fuertes los movimientos con mi maza en la boca. En un momento se sento sobre mi pene y lo recorria de lado a lado abrazandolo con los labios de su coño.

Así estuvo un rato largo, yo no aguantaba mas y se la metí dentro del coño, ella sentada sobre mi comenzó a bombear fuertemente agarrandose las tetas al poco empezó de nuevo a jadear y a hacer aquellos gruñiditos dió un grito largo se empezó a mover mas rapido y a apretarse mas contra mi y se corrió intensamente a juzgar por el aaaayyyyy y lo rígida que se puso. Apoyó las manos en mi pecho y así estuvo unos minutos, hasta coger resuello nuevamente y continuó, como yo tardaba en correrme le di la vuelta (sin sacarle el pene del coño) y me puse encima de ella, comencé un bombeo salvaje, muy intenso ella se abrazó a mi cintura con sus piernas y así continuamos hasta que nos corrimos los dos a la vez. Si la primera vez fué maravilloso, esta vez no se como explicarlo, duró mucho mas la corrida y el calambre que sentí en todo mi cuerpo no se explicarlo, ella estaba exhausta, floja y sin fuerzas.

Nos quedamos dormidos, ella me puso una pierna encima de mi cadera y así quedó dormida. A la mañana siguiente nos levantamos, nos duchamos y nos vestimos, me preguntó

  • entonces ¿que pasa con el encendedor?
  • bah, quedatelo tu, dije
  • si me invitas a desayunar te lo “regalo”, dijo
  • eso esta hecho, le dije

se restregó el mechero por el coño y me dijo

  • tomalo así llevaras mi olor para que no me olvides
  • seguro que no te olvidaré aunque se disipe tu aroma jajajaja, le dije

Bajamos a una cafetería cercana desayunamos charlando como si nada hubiese pasado y al rato nos fuimos a donde tenía mi coche, nos dimos un largo beso y con un “nos vemos” me despedí de ella y marché para casa.

La volví a ver en otra ocasión en el mismo sitio pasado un tiempo pero iba acompañada y me limité a saludarla y seguir a lo mio

Esta es otra historia completamente real, espero que os haya gustado

Compartir en tu redes !!