Juego de roles en un Restobar
En una fría noche de otoño decidimos ponerle nuestro propio calor con un excitante juego de roles.
Mila, vestida como si fuera una costosa acompañante del sector acomodado de la cuidad decidió vestir un elasticado y corto vestido negro ; tan corto que con esfuerzo cubre la linea del encaje de sus medias de seda.
Su único abrigo , una chaqueta que le da un aspecto muy sensual ya que no impide apreciar en plenitud la curva que describe la meseta que finaliza en su delicado culito.
De mediana estatura , pechos copa C y un trasero de aquellos que te obligan a darte vuelta en la calle , Mila, según nuestro plan me espera en un Restobar de la ciudad aparentando estar sola, esperando alguna compañía interesada en pasar con ella una noche inolvidable.
Minutos más tarde, llego yo en plan de caza y luego de simular buscar una presa adecuada me acerco a ella estirando en mi mano su trago favorito , lo cual es aceptado con una mezcla perfecta de incredulidad y coquetería por su parte.
En ese instante se produce una situación de absoluta sensualidad entre ambos al percibir la mirada de quienes ya habían posado sus ojos sobre mi mujer, apostando por acercarse con las mismas intenciones que este afortunado ganador.
Ya empoderados de nuestros papeles, compartimos una animada conversación mezclada con risas y muy pronto algunos roces de mis manos con sus exquisitas piernas.
Sorprendo a mi hembra pidiéndole que vaya al baño a introducir en su conchita un dispositivo vibratorio que posteriormente yo manejaré con mando a distancia haciendo que su exitacion vaya en aumento a cada pulsación.
Con ese jueguito, casi puedo adivinar lo lubricada que ya debe estar su entrepierna.
Animados por la música nos dispusimos a bailar en la casi improvisada pista del lugar , momento en el cual Mila con sus sensualidad cautivó nuevamente la atención de los presentes.
Se pueden sentir las miradas lujuriosas de ellos y más de una de envidia de parte de las mujeres presentes.
Al ritmo del baile nos besamos descaradamente no logrando ocultar la exitacion que esta situación ha producido bajo mi pantalón.
Ya casi despreocupados del mundo nos sentamos a besarnos apasionadamente dudando si continuar nuestra fiesta en el baño del bar o irnos pronto a un lugar privado dónde dar rienda suelta a nuestra locura.
Sabedores de que lo nuestro iba para largo , salimos en busca de nuestro auto no sin antes deleitar a quienes transitan por el lugar con una “accidental” agachada de mi compañera simulando recoger del pavimento las llaves que “torpemente” cayeron de sus manos.
Esa perfomance , perfectamente planeada y actuada por Mila , sin duda alguna encendió la noche para los afortunados que lograron ver más allá del encaje de sus medias y casi me atrevo a decir que se deleitaron con su diminuto calzón negro perdido entre sus nalgas.
Al momento de abrir gentilmente su puerta del auto, Mila me sorprende casi con violencia empujandome contra ella , envolviendo mi abultado paquete con su mano derecha mientras me obliga con la izquierda a escudriñar en su escote mientras me besa desenfrenada.
El camino entre el bar y nuestro destino, el cuarto de un motel , se llena de olores y sabores de nuestros sexos hurgados con pasión por mis dedos debajo de su ropa interior y por una prolongada sesión de sexo oral que me brindó por varias cuadras haciendo a ratos difícil poder concentrarme en el camino.
La habitación elegida , con generosos espejos tanto en la pared como en el techo , sería luego testigo de toda nuestra pasión.
Al momento de quitarse su ceñido vestido, Mila , la muy picarona , me sorprende con un corsé que habíamos visto en un sitio de ventas de lencería y juguetes sexuales , aumentando aún más mi exitacion.
El juego previo nos tenía muy excitados así es que muy pronto mi lengua ya recorre su húmeda entrepierna y busca con locura su dulce ano.
Ella,a esas alturas muy caliente , recibe mis besos y suaves mordiscos arqueando su espalda y luego volteandose dejando su culito a mi entera disposición.
Acariciar esas nalgas es casi llegar al cielo , besarlas y meter mis dedos en su culo y en su concha , es llegar al paraíso.
Su vestido y mi ropa ya dejadas de lado nos dejan casi desnudos sobre la cama. Solo su diminuto colaless negro y sus ligas adornan ese delicioso cuerpo.
Conocedor de sus gustos la pongo a cabalgar sobre mi , disfrutando verla absolutamente excitada al llegar en pocos segundos a su primer orgasmo acompañado de esos pequeños chillidos que denotan su complacencia.
Posteriormente damos paso a su juguete favorito, al cual llamamos cariñosamente “la joyita” , un dilatador anal metálico con una simulación brillante en el botón de su extremo.
Para ambos es un momento de mucha tensión sexual cuando lo mojo con una mezcla de mi saliva y sus jugos para luego proceder a introducirlo con mucho cuidado en su impaciente culito.
Una vez dentro , el mete y saca mientras ella se acaricia su vulva aumenta la exitacion al punto que le saco su segundo orgasmo.
Minutos después reemplazo la envidiable ubicación de la joyita por mi erecto miembro que se abre paso con relativa facilidad para entrar a ese culo ansioso.
En esa deliciosa postura, intercambiamos varias veces entre yo totalmente sobre ella , estilo perrito , hasta ubicarla en mi preferida…la vaquerita invertida.
Sentada sobre mi miembro, dándome su espalda, obtuve la mejor visión de mi hembra cabalgando con mi pene penetrandola a su ritmo y antojo.
Esa imagen de Mila bien enculada , lubricada a más no poder, es de lo mejor que se puede esperar en la vida.
Luego de ese disfrute que terminó con mi leche llenando sus entrañas, nos dimos un descanso para abrazarnos e intercambiar nuestras sensaciones de lo vivido en las últimas horas.
De pronto, nos sorprendimos mutuamente con un par de elementos del mismo origen pero con distinta finalidad.
Mila encendió un cigarro de esos que te dan risa y yo , aún perplejo aunque entusiasmado con la cercanía de mi debut con esas sensaciones, le comencé a masajear con un aceite en base a la misma planta ,experimentando una mezcla de sensaciones indescriptibles.
La siguiente hora fue alucinante.
Dimos rienda suelta a nuestra imaginación con distintas posturas y puedo decir que mis dedos la recorrieron tanto por fuera como por dentro de sus entrañas con igual placer para ella como para mi.
Como resultado de nuestra desenfrenada noche puedo asegurar que soy un afortunado de amar y ser amado por una mujer sensual y desinhibida como Mila.
Autor: Maduro afortunado
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