Juani, la tía de mi esposa
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Conocí a la tía allá por los años 90, una mujer de mediana estatura con caderas midianas, tetas bonitas redondas, le gusta platicar, es agradable.
La amistad fue reservada en un principio, pero sincera.
Pasaron los años y la Amistad cada vez fue más estrecha, por su hija la mayor que siempre llega a casa.
En una reunión familiar nos pusimos a platicar y desde un principio fua algo especial la charla.
Entre la plática salió el comentario del incesto y ella fijo su mirada en mis piernas, siempre la vi con morbo, me llama la atención sus caderas, bonitas y como saben a mi me encanta el sexo anal.
Ella comento si se da el incesto realmente y yo le dije lo nuestro puede ser incesto, ella nerviosa con una risa exita, respondió.
Puede ser!
Sería maravilloso a mi edad, saber que aún despierto pasiones.
Podemos agendar una cita y nos dejamos llevar por la pasión.
Acordamos el día y puntual llegó a la cita, con un vestido rojo, zapatillas de tacon, nos fuimos a un hotel y empezamos a besarnos, a sentir la miel de sus labios, el dulce sabor de sus pezones, el divino sabor de su vagina rasurada, ella si entiendo el grueso de mi pene, no cabía en sus manos, se lo llevó a la boca y empezó a sentir como brincaba la cabezota, super exitado.
La llevé al baño y la embroqué en la tina y empecé a meter la cabeza de mi pene por ese culito maduro, costó la entrada, pero cuando lo tenía adentro pedía más y más, que rico papi, lo tienes bien duro, dale, dale, dejalo toda la leche en mi culito, lo quiero conservar, sácala que quiero tragar lechita caliente, quiero que seas mi amante siempre.
