Iniciando a la nena

Mayi acababa de cumplir los 18 años, y decidimos irnos de vacaciones como regalo para ella. El viaje fue excitante desde el principio pues ninguno de nosotros habíamos viajado en avión, además viajar al Caribe es excitante para cualquiera.

Llegamos a la República Dominicana un viernes por la mañana, desde el aeropuerto hasta llegar al resort nadie pronunció palabra absorbidos por tanta belleza, el lugar era realmente fantástico, playas interminables de arena amarilla, aguas azules y calmas, el Resort era fabuloso, cabañas y piletas, barras de tragos y todo cuanto la imaginación puede crear, aquello era el mismo paraíso.

Después de acomodarnos en nuestra cabaña, fuimos a pasear por la playa y a comer una de esas exquisiteces, que se preparan con los frutos del mar. Por la tarde fue más playa y paseos y por la noche fiesta y baile. El sábado no se presentó muy diferente, pero además pudimos hacer amistad con algunos de los habitantes del lugar, felices y cansados decidimos ir a cenar, después del restaurante mi mujer volvió a la cabaña con los otros chicos porque se estaban quedando dormidos, Mayi me pidió por favor que la acompañara a caminar por la playa, porque aún era temprano y quería cumplir ese sueño. Caminamos un buen rato y ya nos habíamos alejado bastante del resort, la playa estaba casi desierta, a no ser por un fogón que se distinguía a lo lejos y el volumen de la música se dejaba escuchar muy bien, pensamos que era una fiesta y decidimos acercarnos a ver si podíamos bailar un rato.

A medida que nos acercábamos, comenzamos a distinguir las figuras de las personas que parecían no estar bailando, no como nosotros lo imaginábamos. Cuando estábamos a unos 15 metros de distancia nos dimos cuenta que era una orgía, sorprendidos nos quedamos observando aproximadamente unos veinte minutos, y luego decidimos volver al resort, durante el camino de regreso no pronunciamos palabra, llegamos a la cabaña y nos retiramos a las habitaciones, como a eso de las tres de la mañana, yo seguía sin dormir excitado por lo que había visto y decidí ir a tomar agua a la cocina.

Allí estaba ella, Mayi con una camisa mía que le llegaba hasta el borde de la cola, estaba apoyada en la ventana mirando la playa y pude ver sus diminutas bragas rojas, hasta aquel momento no había notado lo bella que era.

– ¿Vos tampoco podéis dormir? – le pregunté.

– No, no he podido pegar un ojo – me respondió con voz temblorosa.

– ¿Qué pasa, el mar te sentó mal?.

– No fue el mar, fue lo que vimos esta noche – me dijo.

– ¿Tanto te molestó? Si es así, no dejes que eso te abrume, cada cual vive su sexualidad como quiere.

– Ese es el problema, no me molesto, sino que más bien me… gustó.

Me quedé callado sin saber que decir, tome el agua, y me disponía a ir de nuevo a la cama, cuando ella volvió a hablarme.

– ¿Alguna vez participaste de algo así? – me preguntó.

– Bueno… sí… Pero hace mucho tiempo – respondí nervioso.

– ¿Es tan lindo como parece? – inquirió ansiosa.

– Sí, el sexo siempre es lindo… Vos has… digamos… tenido relaciones sexuales alguna vez.

– Papi, tengo 18 años… claro que las he tenido.

– Ah, mira vos lo que me vengo a enterar – le dije haciéndome el enojado.

– No seas tonto, todas las chicas a mi edad han tenido relaciones sexuales.

– Y… ¿Te gustó?.

– Sí pero debo confesar que hasta esta noche, pensé que no me hacía falta saber más.

– ¿Qué? ¿Acaso has practicado sexo oral, vaginal y anal?.

– Anal, no porque tengo miedo de que me duela.

– Bueno si estás con alguien que tenga experiencia va a saber cuidarte.

– ¿Y vos… tenéis mucha experiencia en eso?.

– Bueno con tu mamá lo practicamos asiduamente y antes de casarme ya lo había hecho.

– ¿Y vos… no me enseñarías…?

– ¿Estás loca? soy tu papá.

– No, no lo sois en todo caso, sois el marido de mamá, y además quién me va cuidar mejor que vos.

Sus palabras me provocaron un escalofrío y una erección instantánea, tenía razón ella era hija del primer matrimonio de mi señora, y no iba a encontrar a nadie que la cuidara tanto. Me acerqué lentamente, la tomé por la cintura y la besé apasionadamente, mientras mis manos se dirigían lentamente hasta su cola, sus nalgas eran suaves y duras.

Ella comenzó a bajar mi pantalón y dejó mi miembro libre de su prisión de tela, luego tomándolo con sus dos manos comenzó a succionarlo suavemente, la tomé de la cabeza y comencé a dirigir sus movimientos, sintiendo que el glande le golpeaba en la mismísima garganta. Luego me senté a su lado en el sofá que miraba hacia el mar, la tomé y la hice cabalgar sobre mi polla, al tiempo que le besaba sus erectos y rosados pezones casi sin uso, ella se mordía los labios para no despertar a todos con sus gemidos.

Después de unos momentos se colocó de rodillas sobre el sofá, dejando todo su culo a mi disposición, lo lamí tiernamente, introduciendo de vez en cuando la lengua en el orificio, provocando gemidos de placer, que se me metían en la piel, me incorporé y tomando mi polla en las manos, comencé a introducirlo lentamente, pude sentir el esfuerzo que hacía su ano para dilatarse y recibir tremendo miembro, una vez que estuvo completamente adentro, me moví lenta y firmemente primero y de poco aceleré los movimientos, hasta que no pude contener mis ganas y el frenesí se apoderó de mi, casi en el éxtasis de Mayi, llegando al orgasmo y no pude resistirlo más, el semen se escapó de mi miembro inundándola completamente, hasta que desbordó de su culo, chorreando por sus piernas. Volvía a besarla y calladamente nos fuimos a dormir; el amanecer había llegado y también el amanecer de una nueva relación que cambiaría nuestras vidas.

En otra ocasión les contaré más… porque esto recién comienza.

Autor: Anónimo

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