Heterosexuales

Los más inéditos Relatos Heterosexuales, con el mejor sexo y de mucha calidad. Historias porno de parejas: Hombres y mujeres follando.

EL ASCENSOR DE MI NOVIA

Como todos los domingos por la tarde, me dirigía a casa de mi novia para salir a dar una vuelta. Entré con el coche en su calle y me paré en la esquina de arriba. Había una vecina de ella…

EN EL VAGON DE METRO

Cora tenía 32 años, llevaba 9 de casada, tenía 3 hijos y una vida que ella consideraba gris, monótona, casi casi aburrida. Se casó demasiado joven y enseguida se convirtió en lo que era hoy, una mujer sin otra cosa…

COMO PERDI LA VIRGINIDAD

Estábamos festejando la inauguración de la casa de campo de unos amigos de la familia quienes habían juntado el dinero de algunos años de trabajo para comprar varios terrenos como a 30kms. de Cuernavaca, una ciudad como a 80kms de…

LA CHINA EROTICA

Después de leer varias historias, decidí compartir una de mis experiencias. Para mí la más interesante. Mi nombre es Roberto y tengo 22 años. Esto sucedió hace algunos años, estaba en mi penúltimo año de colegio y me tocó ir…

EL MAESTRO DE PROGRAMACION II

Enseñando a compartir. Después de nuestra primera vez en el cine con mi Senia, que recuerdo esa mamada como una de las mejores de mi vida, trataba de hacerle el amor en cada lugar y en cada momento posible que…

LA SEÑORA BELINDA

Me llamo Erick. Soy Ingeniero de Sistemas Eléctricos. Tengo 33 años de edad y laboro en una gran empresa de esta ciudad. Pero lo que quiero contar sucedió cuando yo sólo contaba con 22 años. Mi madre siempre fue una…

EL MAESTRO DE PROGRAMACION III

La primera excursión Después de haber experimentado hacerlo con dos chicas amigas sin que ellas supieran, me era casi imposible dejar de pensar en el sexo de Eva y en las pompies de Senia sintiendo como mi pene entraba y…

Mi cuñada y su hermana

Era un día frío de enero cuando entré a la casa de mi hermano, sabiendo que él no estaba. Tenía 25 años y una curiosidad insaciable por las fantasías prohibidas. Me dirigí al baño para lavarme las manos, pero al…

Mi esposa y yo en el metro

Mi esposa Laura y yo, un matrimonio en los cuarentas, siempre habíamos fantaseado con el morbo del exhibicionismo público, pero nunca lo habíamos llevado a cabo. Esa noche en la Ciudad de México, decidimos cumplirlo: la vestí con un escote…

La siesta inolvidable

A pesar del aire acondicionado de la camioneta, el calor de la siesta mendocina se hacía sentir. Treinta y ocho grados a la sombra y el aire totalmente en calma. A alguien se le había ocurrido realizar una consulta profesional…