Fin de Semana Prohibido 3: El Trío Ciego
Alex no podía más con la tentación. Después de dos fines de semana follando como animales con Carla, su mente bullía con la idea del trío definitivo: madre e hija juntas, con Sofía enterada y encantada. Le mandó un mensaje a Carla: “Te propongo un trío con Sofía. ¿Te atreves?”. Ella respondió con un audio gimiendo: “Ven el viernes. Prepararé todo. Mi coño palpita solo de pensarlo 🔥”.
Sofía volvió de la playa bronceada y cachonda. Esa noche en su depa, Alex la folló duro contra la pared, ella gritando mientras la llenaba de semen, y le soltó la propuesta: “Nena, ¿qué tal un trío con Carla, tu madre? Te vendo los ojos para hacerlo más intenso, pero sabes quién es y lo quieres… te chuparán y follarán hasta volverte loca”. Sofía, siempre aventurera, mordió su labio y gritó de placer: “¡Joder, sí! Confío en ti, hazlo con ella, ahora hazme gritar más”.
Viernes en la noche. Alex la vendó con una gasa negra suave para potenciar las sensaciones y llevó a Sofía a casa de Carla “para la sorpresa consentida que ya sabes”. “No mires, solo siente, es Carla como acordamos”, le dijo, y la desnudó en el salón. Sofía estaba perfecta: tetas firmes, coño rasurado húmedo de anticipación. Carla, ya allí en lencería negra idéntica a la de Sofía para confundir aún más los sentidos, observaba lamiéndose los labios, con sus tetas enormes a punto de reventar el encaje.
Alex las acercó. Primero, besó a Sofía profundo mientras Carla lamía sus pezones silenciosamente. Sofía jadeó: “¡Dios, dos bocas! ¡Chúpame más!”. Carla bajó, comiéndole el coño muda como fantasma, lengua experta girando en el clítoris, dedos hundidos profundo. Sofía se corrió rápido, con grandes chorros en la cara de su propia madre: “¡Alex, Carla es una diosa chupando!”.
Posicionaron a Sofía en el sofá en cuatro. Alex se la metió por el coño lento, embistiéndola mientras Carla lamía sus bolas y el punto donde su verga entraba y salía, succionando jugos mezclados. Sofía gemía histérica: “¡Fóllame más! ¡Siento la lengua de Carla en mi coño, joder!”. Carla, sin hablar para mantener el juego, subió a lamerle el culo a Sofía, metiendo lengua en su ano virgen. Alex aceleró, corriéndose dentro de Sofía mientras Carla se acercó para beber el semen que goteaba del coño de su hija.
Cambiaron: Sofía cabalgó a Alex, tetas rebotando, vendada y ciega al placer. Carla le acercó el coño a la cara de su hija, un coño maduro chorreando sobre su boca. Sofía lamió instintivamente: “¡Mmm, sabe tan dulce y salado! ¡Carla, eres increíble!”. Carla se mordía el labio para no romper el silencio del juego, frotándose contra la lengua de Sofía hasta correrse, inundándola de jugos.
Sofía tumbada con Alex metiéndole la polla por su chorreante coño. Carla, en silencio juguetón, se tumbó encima de Sofía para también recibir polla por su chorreante coño maduro, con sus tetas rozándose con las de su hija, doble penetración vaginal apretada, sus culos idénticos rozándose. “¡Dos coños solo para mí! ¡Voy a explotar!”, gruñó Alex. Sofía gritaba: “¡Siento el coño de Carla frotándose! ¡Folladme juntos!”. Él eyaculó ríos de semen en ambas, dejando sus coños rebosantes y goteando. Luego de desmontarlas, Carla se acercó a lamer el exceso del coño de su hija mientras ella disfrutaba de su orgasmo.
Carla, aún en silencio para el rol, se escabulló al baño sonriendo. Luego Alex desenrolló la venda. Sofía, exhausta y sonriente: “¡La mejor sorpresa con Carla! Sabía que eras tú, puta deliciosa”.
Desde entonces, los tríos “ciegos” con Carla se volvieron rutina. Sofía adicta al tabú compartido; Carla y Alex compartiendo miradas cómplices cada vez que se encontraban los tres juntos, disfrutando el secreto familiar como algo normal y excitante. El fin de semana prohibido se convirtió en un placer eterno.
Fin (definitivo… ¿o no?).
¿Te gustó este relato? descubre más placer con palabras en nuestra página principal.
